Lesiones en el Triatlon por es especialista en lesiones deportivas Dr. Manuel Villanueva

LESIONES EN EL TRIATLON

El Triatlón está de moda. Es una modalidad deportiva compuesta por tres deportes diferentes, a cual más exigente: la natación en aguas abiertas, el ciclismo en carretera y la carrera a pie. Su elección no es por casualidad. Cada una de ellas usa grupos musculares diferentes y, en algunos casos, antagónicos desde el punto de vista biomecánico, lo que le da, sin duda, un plus de dificultad.

Dado que las tres disciplinas son deportes de resistencia, casi la totalidad del entrenamiento para este deporte es aeróbico, de gran exigencia cardiovascular. En comparación con un ciclista o un corredor de fondo, que entrena fundamentalmente las piernas, un triatleta desarrolla una musculatura firme en las piernas, por el ciclismo y la carrera a pie, y además desarrolla buena musculatura en la parte superior, es decir, brazos, pecho y espalda, debido a la natación.

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Javier Gómez Noya, en los JJOO de Londres, donde fue medalla de plata.

Veamos alguna de las lesiones relacionadas con estas disciplinas.

LESIONES EN EL TRIATLON

NATACIÓN A CROLL

En este estilo, uno de los brazos del nadador se mueve en el aire con la palma hacia abajo dispuesta a entrar en el agua, y el codo relajado, mientras el otro brazo avanza bajo el agua. Las piernas se mueven de acuerdo a lo que en los últimos años ha evolucionado hacia la llamada patada oscilante, un movimiento alternativo de las caderas arriba y abajo con las piernas relajadas, los pies hacia adentro y los dedos en punta. Por cada ciclo completo de brazos tienen lugar de dos a ocho patadas oscilantes. En este estilo es muy importante respirar de modo adecuado. Se puede tomar una respiración completa por cada ciclo de los brazos, inhalando por la boca al girar la cabeza a un lado, cuando pasa el brazo, y exhalando después bajo el agua, cuando el brazo avanza de nuevo.

El triatlón es, desde Sidney 2000, un deporte olímpico.

  • Columna cervical.
    Como este estilo de natación se realiza con movimientos del cuello a derecha o a izquierda para poder respirar, no se recomienda para personas que tengan problemas cervicales como hernias o artrosis importante. En estos casos es muy importante usar gafas y tubo para respirar; de esta manera, podremos continuar pataleando sin el movimiento alternativo del cuello, sólo mirando al fondo de la piscina.
  •  Hombro.
    Otro problema de este estilo es el movimiento de rotación externa del hombro cuando se da la brazada al entrar en el agua. Esto puede provocar un roce del tendón de la musculatura separadora del hombro, el manguito de los rotadores, provocando una compresión repetida que puede dar lugar a una tendinopatía por atrapamiento de dicho manguito.

En pacientes que han sufrido algún episodio de luxación del hombro, conviene practicar este estilo con prudencia para evitar la posibilidad de una nueva luxación.

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LESIONES EN EL TRIATLON

CICLISMO

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  • Lesiones no traumáticas

Lesiones de la columna: La cervicalgia es frecuente debido a la posición inclinada del ciclista de carretera, necesaria para poder obtener un rendimiento aerodinámico adecuado. Las irregularidades de la carretera se trasmiten desde las ruedas a la horquilla, manillar, hombros y de ahí a la columna cervical. Para poder ver la carretera hay que llevar la cabeza permanentemente levantada, lo que provoca cervicalgias y dorsalgias.

A nivel dorsal, siempre se ha pensado que el ciclista es más propenso a tener la típica “chepa” del corredor, debido a que la postura condicionaba la aparición de esta deformidad, pero esto no es cierto, el ciclismo no es capaz de crear una deformidad fija en el raquis.
La columna lumbar también se puede resentir. Si el manillar no tiene la longitud adecuada, el ciclista debe ir demasiado tumbado lo que provocará una sobrecarga de la parte posterior de la columna lumbar, la que soporta el peso del cuerpo cuando permanecemos en pie. Sin embargo, si el manillar es demasiado corto, el ciclista tiende a ir levantado y provoca sobrecarga en la parte más anterior de la columna lumbar y sobre los discos intervertebrales.

Lesiones del miembro superior.
Se deben a las vibraciones y golpes y el soporte del peso del cuerpo sobre el manillar. Esto puede provocar inflamación y dolor en los tendones del primer dedo.

Lesiones del miembro inferior.
Dentro de las lesiones de cadera las más relevantes son las lesiones perineales (zona genital), consecuencia fundamentalmente del apoyo sobre el sillín y las largas horas de entrenamiento.

También la sudoración por el esfuerzo produce la irritación de la piel en la zona perineal y tejidos cutáneos, dando lugar a foliculitis, quistes, forúnculos y nódulos fibrosos subcutáneos.

Lesiones deportivas por el especialista en traumatología y lesiones deportivas Dr. Manuel Villanueva

La tendinitis del rotuliano
Es la más frecuente. Puede afectarse la inserción en polo inferior de rótula, o el cuerpo tendinoso. La de inserción se debe con más frecuencia a una tracción con un eje desviado del mecanismo extensor y la del cuerpo suele ser por sobreesfuerzo. En el primer caso, la solución pasa por una corrección de la postura y en el segundo por un reposo prolongado que dé lugar a su recuperación o por la aplicación de terapias biológicas, como los factores de crecimiento ecoguiados, para acelerar esta recuperación. Es importante evitar, durante el esfuerzo, el movimiento de retroceso en el sillín para que la palanca en extensión sea más efectiva.

Tendinitis del Aquiles.
La porción delantera del pie está fija en el pedal pero la posterior tiene cierta capacidad de movimiento libre. Ajustada la rotación del pedal es conveniente mantener una cierta fijación del talón para evitar ese movimiento de vaivén que puede dañar los tendones laterales.

Tendinitis de pata de ganso.
Con excesiva rotación interna se produce un exceso de solicitación y se puede lesionar el bíceps femoral. Rotando hacía externo, la tensión es soportada por los tendones de la pata de ganso.

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RUNNING

Los vamos a dividir en:

  • Síndromes dolorosos de tobillo y pie
  • Síndromes dolorosos de la rodilla

LESIONES EN EL TRIATLON

RUNNING: SÍNDROMES DOLOROSOS DE TOBILLO Y PIE

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La periostitis tibial es un cuadro doloroso del borde interno y cresta anterior de la tibia debida a una inflamación del periostio tibial (capa que recubre y envuelve al hueso) a consecuencia de una solicitación excesiva de los músculos que se insertan en él, sobre todo el tibial anterior. Suele presentarse en corredores con un pie pronador o con talón en valgo (pies con escaso arco plantar), corredores en asfalto, o deportistas que aumentan de forma brusca la intensidad del ejercicio sin la progresión adecuada.

La clínica consiste en un dolor en la cara anterointerna de la tibia distal sobre todo, que aumenta con la palpación de la zona y se puede acentuar por las noches.
Su tratamiento consiste en primer lugar en reducir la intensidad de los entrenamientos, cambiar a una superficie más blanda como puede ser la hierba, aplicar frío local al final de cada entrenamiento, junto a medicación antiinflamatoria y fisioterapia para los casos más rebeldes.

Las tendinopatías del tendón de Aquiles, del tibial posterior o la fascitis plantar han sido tratadas, con capítulos específicos, en otros apartados de esta web. Como cualquier lesión por sobrecarga también puede aparecer en el triatlón, un deporte de resistencia extrema.

El uso de un calzado deportivo adecuado o plantillas correctoras pueden ayudar a prevenir estas lesiones o, una vez tratadas, la recidiva.

Las fracturas por fatiga son una entidad más compleja, que merecen un apartado especial.

A medida que un corredor entrena, las células óseas remodelan y modifican el hueso para acomodarlos a las tensiones que sufren durante la carga y el apoyo repetido en el ejercicio. A veces, dicha acción es tan rápida y brusca, o tan repetida, que pueden sobrepasar el punto de fatiga del hueso, que se rompe. Esto es frecuente en la tibia, a unos 6 cm por encima del tobillo y en el pie.

Clínica.
El paciente nota dolor, de aparición progresiva, relacionado con el esfuerzo y que cede cuando descansa. Si progresa el cuadro, el dolor es continuo. Se puede apreciar, al palpar, una zona dolorosa con inflamación local.

Diagnóstico.
Si hacemos una Rx en las primeras fases, es posible que no veamos nada, pero a las 2-3 semanas se apreciará un callo de fractura como si hubiéramos tenido una lesión en el hueso, pero sin traumatismo directo previo. La gammagrafía también puede ayudar en el diagnóstico.

¿Cuándo debes acudir al médico?.
Si las molestias y el dolor no ceden con reposo y antiinflamatorios.

Tratamiento.
El tratamiento pasa por la descarga y el reposo de la extremidad lesionada mediante el uso de bastones. La reincorporación se produce a los 3 meses.

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RUNNING: SÍNDROMES DOLOROSOS DE RODILLA

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