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INFECCIÓN DE PRÓTESIS DE RODILLA.
¡La Complicación más Temida!

DR. MANUEL VILLANUEVA

«En la infección de prótesis de rodilla, el tiempo cuenta. Cuanto antes se sospecha, antes se diagnostica y antes se decide la estrategia, mejor pronóstico funcional ofrecemos al paciente.» — Dr. Manuel Villanueva.

La infección de prótesis de rodilla es una de las complicaciones más graves y temidas de la cirugía protésica. Aunque su frecuencia es baja, su impacto clínico puede ser muy importante, porque no solo compromete el implante, sino también la función de la rodilla, la calidad de vida del paciente y, en los casos más complejos, la viabilidad de la extremidad.

Con los protocolos preventivos actuales, la infección aparece aproximadamente en torno al 1% de las prótesis primarias de rodilla y puede alcanzar el 2-3% en cirugías de revisión. Este riesgo no es igual en todos los pacientes: depende del estado general, de la presencia de factores como diabetes, obesidad, inmunosupresión o tabaquismo, de la complejidad de la cirugía y de la experiencia del equipo quirúrgico.

La rodilla tiene, además, una particularidad anatómica que la hace especialmente vulnerable: es una articulación muy superficial, con menor cobertura de partes blandas que otras articulaciones profundas, como la cadera. Esto explica que la infección protésica de rodilla sea una entidad especialmente exigente y que su tratamiento deba realizarse por equipos expertos en cirugía de revisión, infección periprotésica y reconstrucción compleja.

Ser superespecialista en prótesis de rodilla implica tener capacidad para diagnosticar y tratar todos los problemas de esta articulación, desde los casos aparentemente sencillos hasta los más complejos: infección, aflojamiento, inestabilidad, pérdida ósea, rigidez, dolor persistente o fracaso de cirugías previas.

 

¿Qué es una infección
de prótesis de rodilla?

Una infección de prótesis de rodilla se produce cuando bacterias u otros microorganismos colonizan el implante y los tejidos que lo rodean. La infección puede afectar al metal, al polietileno, al cemento, al hueso y a las partes blandas periprotésicas.

El problema principal es que la prótesis no tiene irrigación sanguínea propia. A diferencia de los tejidos vivos, el implante no dispone de defensas locales eficaces. Cuando una bacteria se adhiere a su superficie, puede formar una estructura protectora llamada biofilm bacteriano.

El biofilm es una matriz que protege a las bacterias y las hace mucho más resistentes a los antibióticos y al sistema inmunitario. Por eso, una infección protésica establecida no suele curarse solo con antibióticos. En la mayoría de los casos, para erradicar la infección es necesario combinar tratamiento quirúrgico y antibiótico.

Desde el punto de vista clínico, la infección de una prótesis de rodilla puede manifestarse de forma muy evidente, con fiebre, supuración, enrojecimiento y dolor intenso, o de forma más silenciosa, como una prótesis que “nunca fue bien”, una rodilla rígida, dolorosa o con una evolución funcional peor de la esperada.

 

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💛→ ¿Es normal que duela una prótesis de rodilla?.

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Por qué se infecta una prótesis de rodilla.

La causa última de una infección de prótesis de rodilla es la llegada de bacterias al implante o a los tejidos que lo rodean. Estas bacterias pueden proceder de la piel, de la propia cirugía o de otro foco infeccioso del organismo.

Muchas bacterias viven habitualmente en nuestra piel, en la boca, en el tracto urinario o en el tubo digestivo sin producir enfermedad. Sin embargo, en determinadas circunstancias pueden pasar a la sangre, alcanzar una prótesis y adherirse a su superficie.

En términos generales, las bacterias pueden llegar a la prótesis por dos vías principales:

🟦 Durante la cirugía, a través de la herida quirúrgica o por contaminación intraoperatoria.
🟦 Por vía hematógena, es decir, viajando por la sangre desde otro foco infeccioso, como una infección dental, urinaria, cutánea, respiratoria o digestiva.

El riesgo de infección relacionada directamente con la cirugía es mayor durante los primeros meses, cuando la herida está cicatrizando y los tejidos aún se encuentran en fase inflamatoria. Sin embargo, una prótesis puede infectarse por vía hematógena en cualquier momento de la vida del implante, incluso muchos años después de la operación.

Por eso, los pacientes portadores de prótesis deben consultar ante infecciones importantes en otras localizaciones del cuerpo y prestar especial atención si aparece dolor, inflamación o cambio brusco en una rodilla protésica previamente bien funcionante.

Causas y factores de riesgo de infección de prótesis de rodilla.

La infección protésica no suele depender de un único factor. Habitualmente es el resultado de la interacción entre el estado del paciente, el tipo de microorganismo, la complejidad quirúrgica y las condiciones locales de la rodilla.

Factores relacionados con el paciente
Algunas condiciones aumentan el riesgo de infección porque alteran la respuesta inmunitaria, la cicatrización o la capacidad del organismo para controlar las bacterias.

Entre los factores más relevantes se encuentran:

🔹 Diabetes mal controlada.
🔹 Obesidad.
🔹 Tabaquismo.
🔹 Inmunosupresión.
🔹 Desnutrición.
🔹 Anemia.
🔹 Enfermedades inflamatorias crónicas, como artritis reumatoide o lupus.
🔹 Insuficiencia vascular o mala calidad de partes blandas.
🔹 Antecedentes de infección protésica previa.

La diabetes mal controlada, especialmente con cifras elevadas de hemoglobina glicosilada, dificulta la cicatrización y reduce la eficacia de la respuesta inmunitaria. El tabaco, por su parte, produce vasoconstricción y reduce el aporte sanguíneo a la herida, aumentando el riesgo de complicaciones cutáneas e infección.

Factores relacionados con la cirugía
La cirugía de prótesis de rodilla es un procedimiento altamente protocolizado, pero algunos factores pueden incrementar el riesgo de infección, sobre todo en cirugías complejas o de revisión.

Entre ellos destacan:

🔹 Cirugía de revisión de prótesis.
🔹 Tiempo quirúrgico prolongado.
🔹 Hematoma postoperatorio.
🔹 Problemas de cicatrización.
🔹 Necrosis o sufrimiento de la piel.
🔹 Necesidad de injertos, colgajos o reconstrucción de partes blandas.
🔹 Pérdida ósea importante.
🔹 Cirugías previas múltiples sobre la misma rodilla.

La cirugía de revisión tiene más riesgo que la cirugía primaria porque suele implicar mayor agresión tisular, más tiempo quirúrgico, peor calidad del hueso, cicatrices previas, tejidos menos vascularizados y, en ocasiones, la posibilidad de una infección latente no diagnosticada.

Factores relacionados con otros focos infecciosos
Una prótesis puede infectarse meses o años después de la cirugía si bacterias procedentes de otra infección entran en el torrente sanguíneo y se depositan sobre el implante.

Los focos más relevantes son:

🔹 Infecciones dentales o periodontales.
🔹 Infecciones urinarias.
🔹 Infecciones cutáneas.
🔹 Infecciones respiratorias.
🔹 Infecciones digestivas.
🔹 Bacteriemias asociadas a procedimientos invasivos.

La buena higiene bucodental, el tratamiento precoz de infecciones urinarias o cutáneas y la vigilancia ante infecciones sistémicas son medidas importantes para reducir el riesgo de infección hematógena tardía. 

Vídeo: El Dr. Villanueva explica por qué se infectan las prótesis de rodilla.

El biofilm bacteriano: por qué la infección protésica es tan difícil de tratar.

El biofilm bacteriano es una de las claves para entender por qué la infección de una prótesis de rodilla es tan compleja.

Cuando las bacterias se adhieren al metal, al polietileno o al cemento de la prótesis, pueden crear una matriz protectora que las aísla parcialmente del sistema inmunitario y de los antibióticos. Dentro de ese biofilm, las bacterias cambian su comportamiento, reducen su actividad metabólica y se vuelven mucho más difíciles de eliminar.

Se estima que las bacterias dentro de un biofilm pueden ser hasta 1.000 veces más resistentes a los antibióticos que cuando están en estado libre. Por este motivo, los antibióticos pueden controlar temporalmente los síntomas, pero rara vez erradican una infección protésica establecida si no se elimina el tejido infectado o el implante colonizado.

Esta es la razón por la que, en muchos casos, el tratamiento requiere cirugía: desbridar, limpiar, retirar tejido infectado, cambiar componentes móviles o incluso retirar completamente la prótesis.

Tipos de infección de prótesis de rodilla.

Los tipos de infección de prótesis de rodilla se clasifican principalmente según el momento de aparición y la forma clínica de presentación. Esta clasificación es fundamental porque cada tipo de infección puede requerir una estrategia terapéutica distinta.

De forma práctica, se pueden distinguir cuatro grandes escenarios:

– Infección aguda precoz.
– Infección subaguda o de bajo grado.
– Infección hematógena tardía.
– Infección inesperada durante una cirugía de revisión.

→ Infección aguda de prótesis de rodilla.

La  infección aguda de prótesis de rodilla es aquella que se produce en el primer mes después de colocada la prótesis. Suele producirse por bacteria muy muy agresivas y se presenta los síntomas típicos de una infección:
➡️ inflamación
➡️ enrojecimiento
➡️ calor local
➡️ fiebre
➡️ dolor e
➡️ incluso supuración con pus

En estos casos, el diagnóstico suele ser más directo porque los signos inflamatorios son llamativos. La punción articular, los cultivos y las pruebas analíticas permiten identificar el microorganismo responsable y establecer el tratamiento antibiótico adecuado.

Cuando se diagnostica de forma muy precoz, y si el implante está bien fijado, puede plantearse una estrategia de desbridamiento, antibióticos y retención del implante, conocida como DAIR.

→ Infección subaguda de prótesis de rodilla.

La infección subaguda suele diagnosticarse entre las primeras semanas y los meses posteriores a la cirugía. A menudo está causada por bacterias menos agresivas, especializadas en formar biofilm y producir síntomas más discretos.

En estos casos, la rodilla puede no presentar fiebre ni signos inflamatorios intensos. El cuadro puede confundirse con una mala recuperación, rigidez postoperatoria, dolor persistente o una prótesis que simplemente “no evoluciona bien”.

Son característicos algunos datos clínicos:

➡️ La prótesis nunca llegó a funcionar correctamente.
➡️ El paciente no recuperó la movilidad esperada.
➡️ Persistió el dolor desde la cirugía.
➡️ Puede existir rigidez progresiva.
➡️ Puede aparecer una fístula o supuración intermitente.
➡️ A largo plazo puede producir aflojamiento del implante.

El diagnóstico de estas infecciones es más complejo. Requiere alta sospecha clínica, análisis de sangre, punción articular, cultivos prolongados y, en ocasiones, pruebas específicas como alfa-defensina, biología molecular, cultivos intraoperatorios o sonicación del implante. 

→ Infección crónica tardía de prótesis de rodilla.

La infección hematógena tardía puede aparecer meses o años después de la cirugía, incluso en una prótesis que había funcionado perfectamente durante mucho tiempo.

En estos casos, la prótesis no se infecta por un problema inicial de la cirugía, sino porque bacterias procedentes de otro foco del organismo pasan a la sangre y se depositan sobre el implante.

Puede ocurrir tras infecciones urinarias, dentales, cutáneas, respiratorias, digestivas o bacteriemias relacionadas con procedimientos médicos. También puede aparecer tras procesos como diverticulitis, sondajes urinarios, infecciones de piel o infecciones sistémicas.

El paciente suele describir una rodilla que estaba bien y que, de forma brusca o progresiva, comienza con dolor, inflamación o pérdida de función.

Este tipo de infección exige una valoración rápida porque, si se diagnostica en fase aguda, puede existir opción de conservar la prótesis mediante desbridamiento y tratamiento antibiótico. Si evoluciona durante semanas o meses, el biofilm madura y la probabilidad de conservar el implante disminuye de forma importante. 

→ Infección inesperada de prótesis de rodilla.

La infección inesperada se detecta durante una cirugía de recambio que se realizaba aparentemente por otra causa: aflojamiento, dolor, inestabilidad, desgaste, mala alineación o fracaso mecánico.

En estos casos, las pruebas previas pueden no haber confirmado infección, pero los cultivos intraoperatorios protocolizados, el análisis de tejidos o la sonicación del implante pueden revelar la presencia de bacterias.

Este escenario es especialmente relevante en bacterias poco agresivas y de crecimiento lento, que pueden no dar fiebre ni signos inflamatorios claros. Por eso, en una cirugía de revisión compleja, cuando existe sospecha clínica o antecedentes compatibles, es fundamental tomar múltiples muestras y mantener los cultivos durante el tiempo adecuado, habitualmente hasta 14 días en medios enriquecidos.

Cuando una infección inesperada se detecta durante una revisión, el tratamiento debe adaptarse a los hallazgos microbiológicos, al estado del implante, al tipo de bacteria y a la situación general del paciente.

Vídeo recambio de prótesis de rodilla infectada.

Vídeo recambio prótesis de rodilla no infectada.

Síntomas la infección de prótesis de rodilla.

Los síntomas de una infección de prótesis de rodilla varían según el tipo de infección. Sin embargo, el síntoma más frecuente y más importante es el dolor.

No todo dolor tras una prótesis significa infección, pero una prótesis dolorosa, rígida, inflamada o con mala evolución debe estudiarse de forma rigurosa, especialmente si el dolor aumenta con el tiempo o aparece tras un periodo de buen funcionamiento.

Los síntomas más relevantes son:

🔸 Dolor progresivo.
🔸 Inflamación.
🔸 Calor local.
🔸 Enrojecimiento.
🔸 Fiebre.
🔸 Rigidez.
🔸 Supuración.
🔸 Pus.
🔸 Fístula.
🔸 Problemas de cicatrización.
🔸 Sensación de que la prótesis no funciona bien.
🔸 Pérdida de movilidad.
🔸 Inestabilidad o deterioro funcional.

En las infecciones agudas, los síntomas suelen ser más evidentes: fiebre, calor, enrojecimiento, supuración y dolor intenso. En las infecciones crónicas o de bajo grado, el cuadro puede ser mucho más sutil y manifestarse como dolor mecánico, rigidez, mala recuperación o aflojamiento progresivo.

¿Cómo se diagnostica la infección de prótesis de rodilla?

Los síntomas de la infección serán parte del diagnóstico de una infección de prótesis de rodilla, aunque hemos dicho que éstos pueden variar en función del tipo de infección. El diagnóstico de la infección protésica de rodilla es el paso más crítico para decidir correctamente la estrategia terapéutica. Se basa en la combinación de pruebas analíticas, microbiológicas y de imagen.

Los análisis de sangre y los cultivos del líquido articular (o en el caso de cirugía las muestras de tejido y hueso en contacto con la prótesis, lo que se conoce como cultivos protocolizados) serán fundamentales para diagnosticar la infección en la prótesis rodilla. Y, si hay infección, para determinar el tipo de bacteria que ha producido la infección y, por lo tanto, el tipo de tratamiento (cirugía en uno o dos tiempos y tipo de antibiótico o antibióticos).

🔶 Analítica sanguínea: la PCR (proteína C reactiva) y la VSG (velocidad de sedimentación globular) son los marcadores más sensibles. La elevación de leucocitos con neutrofilia apoya el diagnóstico en el contexto clínico adecuado.

🔶 Artrocentesis (punción articular): es la prueba diagnóstica más rentable en la rodilla. Los criterios diagnósticos incluyen un recuento leucocitario en líquido articular superior a 3.000 células/µL, cultivo mantenido durante 14 días, determinación de alfa-defensina (marcador específico de infección protésica) y técnicas de biología molecular para microorganismos difíciles de cultivar.

🔶 Imagen: la radiografía simple permite valorar el estado del implante y detectar signos de aflojamiento o pérdida ósea. La gammagrafía con leucocitos marcados y el PET-TC con FDG son útiles cuando la artrocentesis no es concluyente. La resonancia magnética con secuencias MARS (Metal Artifact Reduction Sequences) permite evaluar partes blandas periprotésicas con menor interferencia del implante.

🔶 Cultivos intraoperatorios y sonicación del implante: en el momento de la cirugía se toman al menos cinco muestras de tejido periprotésico para cultivo. La sonicación*1 del implante extraído en solución estéril y el cultivo del sonicado aumenta significativamente la sensibilidad diagnóstica, especialmente en infecciones de bajo grado por bacterias formadoras de biofilm.
*1 una técnica de diagnóstico microbiológico que utiliza ondas de ultrasonido para desprender y recolectar bacterias adheridas a la superficie de una prótesis o dispositivo médico retirado. Se emplea principalmente para confirmar o descartar infecciones periprotésicas.

Vídeo sobre la clasificación de las infecciones protésicas de rodilla.

Tratamiento de la infección de prótesis de rodilla.

El tratamiento de una infección de prótesis de rodilla tiene cuatro objetivos principales:

» Erradicar la infección.
» Eliminar el dolor.
» Mantener o recuperar la función de la rodilla.
» Preservar la extremidad con la menor agresión posible.

No existe una única solución válida para todos los pacientes. La estrategia debe individualizarse según el tipo de infección, el tiempo de evolución, el microorganismo responsable, la fijación del implante, la calidad del hueso, el estado de las partes blandas y las condiciones generales del paciente.

El tratamiento de la infección protésica requiere coordinación entre cirugía ortopédica, microbiología, infectología, anestesia, rehabilitación y, en casos complejos, cirugía plástica o unidades de heridas.

Opciones de tratamiento de la infección de prótesis de rodilla.

Las opciones de tratamiento de la infección de prótesis de rodilla se dividen en la retención de implantes o el recambio de la prótesis, en uno o en dos tiempos.

La mejor opción de tratamiento sería la que requiriese la menor agresión quirúrgica en combinación con un tratamiento antibiótico, bien tolerado y fácil de administrar, con los menores efectos secundarios.

💛 El recambio en dos tiempos de prótesis de rodilla infectada.

Los resultados más consistentes en la literatura se han obtenido con el recambio en dos tiempos que incluye la retirada del implante y el desbridamiento exhaustivo, la colocación de un espaciador articulado con cemento cargado de antibiótico y, tras un ciclo de antibioticoterapia, la reimplantación protésica (colocar una nueva prótesis).

Esta forma de tratamiento continúa siendo el tratamiento de elección o “Gold Standard” en la literatura médica, con resultados buenos o excelentes en el 80%-100% de los casos, pero no deja de ser agresiva, costosa y larga.

Mas información: recambio en un tiempo de prótesis de rodilla infectada

💛 El recambio en un tiempo de prótesis de rodilla infectada.

En el caso de infecciones por bacterias no tan agresivas o sensibles a antibióticos de fácil administración, buen estado de las partes blandas, sin fístulas ni necesidad de injertos o colgajos, y buen estado inmunológico del paciente se hace, cada vez más, el recambio en un tiempo.

Este consiste en quitar la prótesis, limpiar exhaustivamente todo el tejido que haya podido estar en contacto con la prótesis y colocar una nueva prótesis, todo en una sola cirugía, sin el tiempo intermedio con el espaciador de cemento cargado de antibiótico.

Este tipo de operación, en casos bien seleccionados y en manos especializadas, tiene porcentajes de éxito similares a la cirugía en dos tiempos quirúrgicos.

Pronósticos en el tratamiento de infección de prótesis de rodilla.

En el pronóstico final del tratamiento de las infecciones de prótesis de rodilla influyen muchos factores de riesgo.

El cirujano tiene control directo sobre algunos de ellos, como la técnica quirúrgica o lo exhaustivo del desbridamiento inicial, el protocolo de tratamiento elegido, con retención o recambio de implantes y el diseño de prótesis elegido para la reimplantación o la reconstrucción definitiva.

La habilidad y conocimiento de las técnicas quirúrgicas de extracción e implantación de prótesis, la claridad de conceptos, evitará que en este camino el cirujano lesiones más tejidos, dañe más el hueso o dañe el tendón rotuliano o el tendón del cuádriceps.

Sin embargo, creemos que los factores pronósticos en la curación de las prótesis de rodilla infectadas más importantes son aquellos relacionados con el estado del huésped, la agresividad del microorganismo causal, el tiempo de evolución de la infección tras prótesis de cadera y/o rodilla y la disponibilidad o no de terapias antibióticas combinadas efectivas.

Algunos factores determinantes para realizar este tipo de cirugía son:

→ 💠 Precocidad del diagnóstico: cuanto antes se diagnostica y trata, mayor probabilidad de conservar el implante o de lograr la erradicación con la menor agresión quirúrgica posible.

→ 💠 Microorganismo responsable: los estafilococos formadores de biofilm agresivo (S. aureus, SARM) tienen peor pronóstico que los microorganismos más sensibles. Las infecciones polimicrobianas son las más difíciles de controlar.

→ 💠 Estado general del paciente: diabetes mal controlada, inmunosupresión, desnutrición y comorbilidad grave condicionan negativamente tanto la respuesta al tratamiento como la tolerancia a la cirugía.

→ 💠 Estado de partes blandas y hueso: la presencia de fístulas crónicas, destrucción ósea periprotésica grave o partes blandas comprometidas limita las opciones quirúrgicas y empeora los resultados.

→ 💠 Experiencia del equipo: los resultados del tratamiento de la infección protésica mejoran significativamente en equipos con dedicación específica a la cirugía de revisión compleja.

Algunas de estas limitaciones son, mas o menos, relativas, pero si se seleccionan los pacientes y el tipo de infección el porcentaje de éxito será igual que con el recambio en dos tiempos.

Mas información: recambio en dos tiempos de prótesis de rodilla infectada

El conocimiento de estos factores hará que tomemos la decisión correcta o la que más garantías nos pueda proporcionar, en cada caso concreto, de conseguir eliminar la infección y mantener la función de la extremidad con la opción menos agresiva.

En los últimos años la identificación de estos factores de riesgo ha supuesto que las tasas de erradicación de la infección, en aquellos casos de infección precoz en que se asocian desbridamientos quirúrgicos con recambio de partes móviles, sin quitar la prótesis, y con antibioticoterapia asociada, los porcentajes de curación superen el 80-90%.

¿Cómo curar una infección de prótesis de rodilla?

Las opciones o alternativas para curar y tratar una infección de prótesis articular de rodilla son:

☑️ Con retención del implante (sin quitar la prótesis).
a. Tratamiento supresor sin desbridamiento
b. Desbridamiento con retención de implante, incluyendo recambio parcial del implante
☑️ Con retirada y recambio del implante.
a. En 1 tiempo
b. En 2 tiempos
☑️ En otro epígrafe para especialistas en cirugía ortopédica de rodilla se incluirían las terapias de salvamento, cuando se salva la vida o la pierna del paciente, pero no toda su función, como són la fusión o artrodesis, la artroplastia resección o la amputación.

Se tratarán:

a. Artrodesis de rodilla. Que consiste en dejar la rodilla rígida
b. Amputación. En situaciones extremas y ante el fracaso del resto de alternativas

Vídeo ¿Cómo tratar las infecciones de prótesis de rodilla?

Tratamiento de la infección de prótesis de rodilla sin quitar el implante.

Las opciones para tratar una infección de prótesis de rodilla sin quitar el implante son:

→ Tratamiento con antibiótico de infección de prótesis de rodilla.

(tratamiento supresor de antibiótico, sin desbridamiento).
👉  Se suele reservar para aquellos pacientes con una esperanza de vida corta o difícil de precisar por sus condiciones básales, comorbilidades (enfermedades asociadas) o aquellos con elevado riesgo quirúrgico, que desaconseje otras opciones. Se les suministra antibiótico y no se realiza cirugía abierta.

👉 La resistencia frente a los antibióticos que presentan las bacterias formadoras de biopelículas (“biofilm”) hace que esta forma de tratamiento no sea el de elección.

👉 Con esta forma de tratamiento no se pretende eliminar la infección, sólo tenerla menos activa, para bajar la reacción inflamatoria, el dolor o la producción de pus por una fístula.

👉 Aunque los resultados descritos en la literatura son variables, puede permitir el control prolongado de la infección de prótesis de rodilla manteniendo una articulación funcional e indolora.

👉 A largo plazo puede provocar daño de otros órganos o que la bacteria desarrolle resistencias o se asocien varias bacterias en la infección.

→ DAIR: Desbridamiento con retención de implante en infección de prótesis de rodilla.

(incluyendo recambio parcial del implante).

👉 Es una opción menos agresiva que el recambio total.
👉 Consiste en realizar una limpieza en profundidad de los tejidos infectados de la articulación y reemplazando las partes móviles, no las fijas, las ancladas al hueso, de la prótesis. No se recambia toda la prótesis.
👉 Incluye la limpieza, el desbridamiento exhaustivo y el recambio de las partes móviles del implante, el polietileno en el caso de la rodilla y el polietileno y la cabeza del fémur en las prótesis de cadera.
👉 Clásicamente, la presencia del Staphylococcus aureus suponía un factor de mal pronóstico para este tratamiento,con un 70% de fallos a los dos años. En otros trabajos, a los 2 años, el porcentaje de fracasos, en las infecciones estafilocócicas superaba el 50%.
👉 Hay que aclarar que en estos primeros trabajos no se utilizaba tratamiento antibiótico combinado. La monoterapia sin rifampicina no evitaba la posible recolonización del implante en las primeras 24 horas tras el desbridamiento. Tampoco la persistencia de “quasiespecies” resistentes dentro de la biopelícula y no se erradicaba la infección.
👉 Sin embargo, en trabajos más recientes, la selección de pacientes y la aplicación de pautas combinadas antibióticas han elevado las tasas de éxito al 80%-90%, sin retirar la prótesis.

Los criterios generales para la aplicación de esta opción de tratamiento de infección de prótesis de rodilla han sido resumidos por Zimmerli y cols son:

➡️ la selección de pacientes con el implante estable y buena función de la articulación
➡️ el desbridamiento quirúrgico precoz (= 3 semanas, o menos) y
➡️ el microorganismo sea sensible a pautas combinadas de antibióticos orales (ej., rifampicina más quinolonas) con actividad frente a microorganismos formadores de biopelícula (erradicadores).

Otros requerimientos, como la no existencia de fístulas, dado que su presencia es un signo, casi inequívoco, de infección crónica. También la osteítis o compromiso o daño intenso de las partes blandas vienen recogidos a continuación, entre los requerimientos para indicar este tipo de tratamient:

✅ infección aguda < 2 a 3 semanas
✅ microorganismo de baja virulencia
✅ implante fijo, bien alineado, buena función de la articulación
✅ Gram + sensible a betalactámicos, antibióticos orales con actividad frente a microorganismos formadores de biopelículas
✅ paciente inmunocompetente
✅ ausencia de fistulización, sin osteítis o compromiso de partes blandas
✅ 6-12 semanas de antibióticos después del último desbridamiento =80% éxitos nuevas terapias.

Tratamiento de la infección de prótesis de rodilla con recambio del implante.

Las opciones para tratar una infección de prótesis de rodilla quitando el implante son:

→ Recambio del implante infectado de prótesis de rodilla en un tiempo.

Este tratamiento para la infección de prótesis de rodilla se reservaba, clásicamente, para pacientes ancianos, con corta esperanza de vida.

También está indicado en pacientes inmunocompetentes con el implante aflojado o fijo, infección aguda, infecciones, con identificación previa a la cirugía, por bacterias no tan agresivas o sensibles a antibióticos de fácil administración (Gram + sensibles a meticilina), buen estado de los tejidos blandos, sin fístulas ni necesidad de injertos o colgajos, y buen estado inmunológico del paciente.

Este consiste en quitar la prótesis, limpiar exhaustivamente todo el tejido que haya podido estar en contacto con la prótesis y colocar una nueva prótesis, todo en una sola cirugía.

En casos bien seleccionados y en manos especializadas, tiene porcentajes de éxito similares a la cirugía en dos tiempos quirúrgicos.

Algunos factores determinantes para realizar este tipo de cirugía son:

1-conocimiento del tipo de bacteria y su sensibilidad a antibióticos, que tengamos antibióticos intravenosos u orales de fácil administración contra esta bacteria, es decir que esta no tenga un perfil muy agresivo y resistente a antibióticos

2-buen estado de las partes blandas.

3- Que no haya fístulas, necesidad de injertos o colgajos de piel o músculo

3-que no haga falta aportar injerto óseo o mucha cantidad de este en la reconstrucción con la prótesis definitiva.

4-fijar la nueva prótesis con cemento con doble antibiótico, para evitar una nueva colonización o reinfección de la nueva prótesis.

Mas información aquí

→ Recambio del implante infectado de prótesis de rodilla en dos tiempos.

Continúa siendo el tratamiento de elección en los casos de infección tardía. También se considera el tratamiento de elección en casos de infección por hongos, microorganismos virulentos, daño de los tejidos blandos o fístula, infecciones polimicrobianas, enfermedades inflamatorias de base (artritis reumatoide, lupus…etc.), pacientes inmunodeprimidos o reinfección después de una reimplantación

Mas información aquí

Pronóstico de la infección de prótesis de rodilla.

El pronóstico depende de numerosos factores. No todas las infecciones tienen la misma gravedad ni la misma probabilidad de curación.

Influyen de forma decisiva:

→ Tiempo de evolución de la infección.
→ Tipo de microorganismo.
→ Presencia o ausencia de biofilm maduro.
→ Estado inmunológico del paciente.
→ Diabetes, obesidad, desnutrición o tabaquismo.
→ Calidad de hueso y partes blandas.
→ Existencia de fístula.
→ Fijación o aflojamiento del implante.
→ Cirugías previas.
→ Experiencia del equipo quirúrgico.
→ Disponibilidad de antibióticos eficaces.

La precocidad del diagnóstico es uno de los factores más importantes. Una infección aguda detectada pronto puede tener opciones de conservar el implante. Una infección crónica, con biofilm establecido, suele requerir recambio protésico.

También es decisivo el microorganismo responsable. Las infecciones por bacterias agresivas, como Staphylococcus aureus resistente, infecciones polimicrobianas o infecciones por hongos tienen peor pronóstico que las infecciones por microorganismos sensibles y bien identificados.

El estado de las partes blandas es otro elemento fundamental. Una rodilla con fístula, cicatrices múltiples, mala piel, necrosis o necesidad de colgajos exige una planificación quirúrgica mucho más compleja.

Prevención de la infección de prótesis de rodilla.

La prevención de las complicaciones de prótesis de rodilla, para evitar el fracaso quirúrgico, es fundamental.

Y es que las prótesis de rodilla fracasan principalmente por infección (en los dos primeros años), y luego por aflojamiento aséptico o de causa no infecciosa, en cuyo origen están otras causas como la inestabilidad, la mala técnica de cementación, el mal alineamiento de la prótesis de rodilla, la mala selección de la misma o los problemas de la articulación de la rótula.

Respecto a la primera, la más grave y más temida de las complicaciones, la infección, existen múltiples medidas y protocolos para minimizar el riesgo de infección:

⏩ Control del sistema inmune del paciente

⏩ Administración de antibióticos inmediatamente antes y después de la cirugía.

⏩ Hacer doble profilaxis. Esto es antibiótico intravenoso y antibiótico en el cemento con el que fijamos la prótesis de rodilla. Este protocolo permite reducir un 70% las tasas de infección de prótesis de rodilla.

⏩ Desinfección correcta de la rodilla y resto del cuerpo antes de la cirugía.

⏩ Medidas continuas de asepsia y antisepsia, como el cambio regular de guantes cada 20-30 minutos de cirugía y antes de colocar la prótesis definitiva o medidas como la administración de Betadine o clorhexidina cada 15 minutos para reesterilizar el campo quirúrgico de posibles contaminantes del ambiente del quirófano o de la piel del paciente.

⏩ Esterilización del instrumental quirúrgico y quirófano en general.

⏩ En ocasiones pueden prescribirse antibióticos previos a la cirugía para evitar la infección de la prótesis de rodilla del paciente.

⏩ Tiempo quirúrgico corto, pues se limita el tiempo en que la articulación está expuesta.

En esta web ya hemos comentado como el uso sistemático del robot en la cirugía de prótesis de primaria aumenta el tiempo quirúrgico en unos 20 minutos y con ello también el riesgo de infección, sin que la evidencia científica demuestre que su uso sea ventajoso en la inmensa mayoría de los casos.

La experiencia del equipo en infección protésica de rodilla.

La infección de prótesis de rodilla es una de las situaciones más exigentes en cirugía ortopédica. Su manejo requiere dominio técnico en cirugía de revisión compleja, conocimiento de los distintos tipos de espaciadores articulados y estáticos, capacidad para la gestión multidisciplinar con el servicio de infectología y experiencia acumulada en la toma de decisiones intraoperatorias.

El Dr. Manuel Villanueva es miembro de la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS) desde 2004 y ha recibido 15 premios AAOS por técnicas quirúrgicas originales en cirugía de cadera y rodilla. Su actividad asistencial incluye la cirugía de revisión protésica compleja, el manejo de las infecciones periprotésicas y la aplicación de técnicas ecoguiadas ultramínimamente invasivas.

Para casos de infección de prótesis de cadera, consulte también la página dedicada a 🔗 causas de infección de prótesis de cadera..

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¿Cuál es la probabilidad de que una prótesis de rodilla se infecte?

Con los protocolos preventivos modernos, la probabilidad es de aproximadamente el 1% en cirugía primaria y del 2-3% en cirugía de revisión. Esta tasa varía según los factores de riesgo del paciente (diabetes, obesidad, inmunosupresión), la complejidad quirúrgica y la experiencia del equipo. La rodilla tiene una tasa ligeramente superior a la cadera por su mayor superficialidad anatómica.

¿Cuáles son los primeros síntomas de la infección de prótesis de rodilla?

Los síntomas más precoces son el dolor que aumenta progresivamente, la fiebre, el enrojecimiento y el calor en la rodilla. En el postoperatorio inmediato pueden añadirse la supuración por la herida, la dehiscencia y la rigidez progresiva. En las infecciones tardías o crónicas, el síntoma dominante es el dolor mecánico con posible rigidez, sin los signos inflamatorios llamativos de las infecciones precoces.

¿Se puede curar la infección de prótesis de rodilla sin retirar el implante?

En determinados casos, sí. El procedimiento DAIR (Desbridamiento, Antibióticos y Retención de Implante) está indicado en infecciones precoces e infecciones hematógenas agudas con menos de 3-4 semanas de evolución, implante bien fijado y buena calidad de partes blandas. Con una buena selección del paciente, la tasa de éxito alcanza el 50-80%. Las infecciones crónicas (más de 3-4 semanas de evolución o de origen tardío) casi siempre requieren la retirada del implante.

¿Cuál es el tratamiento estándar de la infección crónica de prótesis de rodilla?

El recambio en dos tiempos es el estándar de referencia para las infecciones crónicas. En el primer tiempo se retira completamente el implante, se realiza un desbridamiento exhaustivo y se coloca un espaciador de cemento con antibiótico. Tras 6-12 semanas de antibioterapia sistémica y confirmación de la erradicación, se reimplanta la prótesis definitiva en el segundo tiempo. La tasa de erradicación supera el 85-90% en centros con experiencia en cirugía de revisión compleja.

¿Cuánto dura el tratamiento de la infección de prótesis de rodilla?

Depende del tipo de infección y de la estrategia elegida. En el DAIR, el tratamiento antibiótico postoperatorio dura habitualmente entre 6 y 12 semanas según el microorganismo y el protocolo del equipo. En el recambio en dos tiempos, el intervalo entre el primer y el segundo tiempo es de 3-6 meses, al que se añade el período de rehabilitación postimplante. El proceso global puede extenderse entre 6 meses y un año, a lo que se suma la recuperación funcional.

¿Por qué los antibióticos solos no curan la infección de prótesis de rodilla?

Porque las bacterias adheridas a la superficie metálica o de polietileno del implante forman un biofilm: una matriz protectora que las hace hasta 1.000 veces más resistentes a los antibióticos que en estado libre, y que el sistema inmunitario del paciente no puede eliminar eficazmente. Los antibióticos pueden controlar la infección de forma transitoria, pero sin cirugía que elimine el implante o el biofilm, la infección reaparece casi invariablemente al suspender el tratamiento.

Artículo escrito y verificado por el especialista en traumatología Dr. Villanueva.


 

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