Prótesis de Cadera en
el Paciente Anciano.
La prótesis de cadera
en el paciente anciano.
La prótesis de cadera en el paciente anciano se valora por lo que puede aportar a su calidad de vida, no solo por los años que tiene. Una persona de 80 o 90 años puede beneficiarse de la operación si la cadera es la causa principal de su dolor y de su pérdida de autonomía. La decisión exige conocer su salud, su función previa y la ayuda que tendrá al volver a casa. También hay que distinguir una operación programada por artrosis de una intervención por fractura: son situaciones diferentes y sus riesgos no deben mezclarse.
Prótesis de cadera en pacientes mayores. Magnitud del problema.
El envejecimiento de la población hace cada vez más importante valorar la prótesis de cadera en el paciente anciano. Los datos demográficos ayudan a entender la magnitud del problema, aunque no permiten calcular por sí solos cuántas personas necesitarán una operación.
➡️ En España, las personas de 65 años o más representaban el 20,4 % de la población en 2024, según las proyecciones de población del INE publicadas en junio de 2024. En ese escenario, su peso alcanzaría el 30,5 % hacia 2055; es una proyección demográfica, no una certeza.
➡️ En la Unión Europea, el 22 % de la población tenía 65 años o más el 1 de enero de 2025, según los datos de envejecimiento de Eurostat. La población de edad avanzada seguirá planteando necesidades de atención, rehabilitación y apoyo a la autonomía.
En el paciente mayor, la fragilidad, la calidad del hueso y las enfermedades asociadas pueden aumentar el riesgo de complicaciones como la infección o la luxación. El riesgo no es igual en una operación programada por artrosis, una fractura o un recambio protésico.
Qué importa más que tener 80 o 90 años
La edad en sí misma no es una enfermedad. Dos personas de la misma edad pueden conservar una autonomía y unas reservas orgánicas muy distintas. Antes de operar hay que conocer qué actividades realiza el paciente, qué parte de su limitación procede de la cadera y cómo pueden influir el corazón, el riñón, la circulación, el equilibrio y las enfermedades neurológicas en su recuperación.
¿Está recomendada la prótesis de cadera en ancianos?
La prótesis puede estar indicada cuando el dolor y la limitación de la cadera impiden actividades importantes y las medidas conservadoras no ofrecen suficiente alivio. Interesa saber qué puede recuperar el paciente: caminar, levantarse de una silla, dormir mejor o volver a salir de casa. La edad aislada no responde esas preguntas.
Antes de indicar la operación conviene responder estas preguntas:
- ¿Se puede mejorar la calidad de vida del paciente?
- ¿Qué actividades hace y cuáles necesita o desea recuperar?
- ¿Cuáles de sus limitaciones son reversibles con una operación de cadera?
- ¿Qué apoyo tendrá después del alta?
- ¿Qué riesgos médicos y quirúrgicos presenta?
- ¿Dispone el equipo de la experiencia y los cuidados necesarios para su caso?
La información de la AAOS sobre la indicación de prótesis de cadera también plantea una decisión basada en dolor, discapacidad y valoración individual. El desarrollo de la intervención programada está en cirugía primaria de prótesis de cadera. Aquí nos centramos en lo que cambia al valorar a una persona mayor.
Cuándo conviene aplazar o reconsiderar una operación programada
Conviene aplazar o reconsiderar la operación si un problema médico descompensado aumenta el riesgo o si la cadera no explica la limitación principal. La valoración también debe identificar infecciones activas, problemas relevantes de piel o circulación y dificultades para proteger la prótesis durante la recuperación. No se trata de excluir por edad.
Si la limitación depende sobre todo de una enfermedad cardiaca, neurológica o de otras articulaciones, la prótesis puede aliviar la cadera sin devolver la autonomía esperada. Ese límite debe explicarse. El apartado general de ventajas, complicaciones y contraindicaciones de la prótesis de cadera amplía la valoración sin sustituir el criterio individual.
En una fractura urgente, posponer también tiene consecuencias. El balance entre corregir problemas y evitar demoras corresponde al equipo que atiende al paciente.
Contraindicaciones quirúrgicas de la prótesis de cadera en la 3ª edad.
Entre las contraindicaciones y los problemas que requieren una valoración específica antes de una intervención de cadera en la tercera edad están:
✅ Infecciones activas y úlceras crónicas en las piernas. Una infección activa debe estudiarse y tratarse antes de una artroplastia electiva. La inmunodepresión también puede aumentar el riesgo de complicaciones, aunque no constituye por sí sola una contraindicación absoluta en todos los pacientes.
✅ Insuficiencia circulatoria periférica arterial severa y úlceras circulatorias. Requieren valorar la perfusión y la capacidad de cicatrización.
✅ Deformidad extraarticular asociada. Puede condicionar la necesidad de cirugías de corrección antes o después de la artroplastia.
✅ Deterioro severo de las articulaciones vecinas. Puede comprometer el resultado final o dificultar mucho la intervención y la recuperación.
✅ Alteraciones del tono muscular o de la coordinación neuromuscular. Pueden aumentar el riesgo de luxación de la prótesis de cadera o dificultar la movilización.
Expectativas en prótesis de cadera en personas mayores.
La expectativa debe ser mejorar el dolor y la función que dependen de la cadera. Una prótesis no corrige por sí sola el equilibrio, la artrosis de columna, una enfermedad neurológica o una limitación cardiaca. Reconocer ese punto ayuda a fijar objetivos útiles y evita interpretar como fracaso una mejoría parcial pero importante.
Caminar, hacer la compra, acudir al médico, viajar o jugar con los nietos son objetivos concretos de autonomía. Si la cadera es el factor que está haciendo perder calidad de vida y el resto de la situación lo permite, recuperar esas actividades puede reducir la dependencia de otras personas.
Antes de operar conviene acordar qué cambio se consideraría valioso. Para alguien puede ser caminar fuera de casa; para otra persona, levantarse y asearse con menos ayuda. Las expectativas no deben reducirse simplemente porque el paciente sea mayor, pero sí ajustarse a su función previa y al conjunto de su salud.
La familia participa apoyando y organizando los cuidados, sin sustituir la voz del paciente cuando puede decidir. El consentimiento debe incluir beneficios, riesgos y alternativas, también la opción de seguir un tratamiento conservador cuando resulte razonable.
El especialista deberá analizar y discutir con el paciente y con sus familiares las indicaciones y las contraindicaciones, absolutas y relativas, de la artroplastia total de cadera y rodilla primaria en el paciente muy anciano (mayor de 85 años) o en los casos de revisión; también las posibles complicaciones y el riesgo de mortalidad.
Cómo ayuda el equipo multidisciplinar a recuperar la autonomía
El equipo multidisciplinar coordina la operación, la recuperación y la vuelta a casa. Traumatología, Anestesia, enfermería, rehabilitación y, cuando procede, Geriatría y trabajo social deben conocer la función previa del paciente y compartir objetivos. La coordinación cobra especial importancia cuando una fractura cambia de forma brusca su autonomía.
Antes de operar se revisan las enfermedades asociadas y su control, la medicación, la nutrición y los problemas que pueden corregirse. El número de diagnósticos por sí solo no describe el riesgo: importa cómo afectan al paciente y qué reservas conserva para recuperarse.
Durante el ingreso se vigila la evolución respecto a su situación habitual. La familia ayuda a reconocer cambios de orientación o comportamiento y a explicar cómo caminaba y qué actividades hacía antes. Esa información permite ajustar la asistencia a una persona concreta.
Después del alta, la continuidad de las curas, la medicación y la fisioterapia evita que el paciente y sus cuidadores tengan que improvisar. El objetivo sigue siendo aumentar su capacidad para realizar las actividades de la vida diaria, con la supervisión necesaria.
Por qué no es lo mismo operar por artrosis que por fractura
La operación por artrosis permite preparar al paciente; una fractura de cadera exige una valoración urgente y tiene un contexto de fragilidad diferente. Por eso las cifras de mortalidad, ingreso y recuperación de ambos grupos no son intercambiables. El motivo de la operación debe quedar claro antes de hablar de pronóstico.
En la artrosis se valora el dolor persistente y la pérdida de función a pesar de tratamiento adaptado. En una fractura, la decisión depende también de la localización y el desplazamiento. No todas las fracturas necesitan una prótesis: otras se tratan con sistemas de fijación.
Para la fractura intracapsular desplazada, NICE recomienda valorar una artroplastia y seleccionar entre total y parcial según la autonomía previa, las enfermedades y la función esperable. Su guía recomienda implantes cementados en este contexto y movilización al día siguiente si no existe contraindicación. Son recomendaciones para fractura, no una pauta universal para cualquier operación de cadera.
El objetivo compartido es recuperar movilidad y evitar las consecuencias de una inmovilización prolongada. La preparación, la urgencia y el punto de partida de cada paciente cambian la forma de conseguirlo.
Qué cambia en la elección de la prótesis y la técnica en el anciano
La calidad del hueso y la estabilidad necesaria influyen en la elección del implante. En personas mayores con hueso frágil puede valorarse un vástago cementado para conseguir fijación inicial. La decisión sobre el cotilo y otras opciones depende de la anatomía, la actividad y los riesgos del paciente, no de una edad de corte.
La fijación sólida y precoz y la prevención de la luxación son aspectos importantes de la intervención. Cuando existe un riesgo especial de inestabilidad pueden considerarse soluciones específicas. La explicación de los tipos de prótesis de cadera corresponde a su página; aquí importa por qué se individualiza la elección en el paciente mayor.
La experiencia del cirujano con el abordaje y la coordinación con Anestesia forman parte de la seguridad. No se promete que una incisión pequeña o una vía concreta eliminen riesgos. La elección debe permitir resolver la patología y facilitar la recuperación prevista.
Una revisión por infección o aflojamiento tiene exigencias distintas de una primera prótesis. Cuando ya existe un implante, el estudio se completa dentro de la revisión y recambio de prótesis de cadera.
Qué debe estar preparado para el alta hospitalaria
El alta se prepara antes de la operación: movilidad segura, control del dolor, ayuda disponible y continuidad de cuidados. Traumatología, Anestesia, enfermería, rehabilitación y, cuando procede, Geriatría y trabajo social deben compartir los objetivos. La situación de la casa puede condicionar la recuperación tanto como la radiografía.
Hay que conocer escaleras, baño, altura de los asientos, acceso al domicilio y presencia de una persona cuidadora. También quién organizará los traslados, la medicación y las curas. Vivir solo no impide automáticamente operarse, pero obliga a prever apoyos reales y un destino de alta seguro.
| Aspecto que se revisa | Pregunta práctica | Decisión que ayuda a tomar |
|---|---|---|
| Transferencias y marcha | ¿Puede levantarse y usar la ayuda prescrita? | Entrenamiento y supervisión necesarios |
| Acceso a la vivienda | ¿Hay escaleras o barreras en el baño? | Adaptación del entorno o apoyo temporal |
| Medicación y curas | ¿Quién comprende y sigue la pauta? | Educación y continuidad asistencial |
| Apoyo disponible | ¿Hay ayuda suficiente durante el día y la noche? | Domicilio, ayuda profesional o recuperación en otro recurso |
No existe una estancia hospitalaria garantizada por cumplir cierta edad. En cirugía programada y fractura el tiempo puede ser distinto; el alta se decide por la evolución y por la posibilidad de continuar los cuidados con seguridad.
Qué complicaciones médicas se vigilan en el paciente mayor
En el paciente mayor se vigilan especialmente la confusión aguda o delirium y la descompensación de enfermedades previas. Tras una fractura, la fragilidad y la inmovilización pueden hacer más compleja la recuperación. Las tasas de complicaciones de ese grupo no deben trasladarse a una operación programada por artrosis.
La desorientación nueva necesita valoración y no debe atribuirse simplemente a la edad. El control del dolor, la hidratación, la nutrición y la revisión de la medicación forman parte de la atención coordinada. También se vigilan las infecciones, la anemia, los problemas cardiacos y las lesiones de la piel relacionadas con la inmovilidad.
La valoración preoperatoria ayuda a anticipar necesidades y a organizar los cuidados; no permite asegurar que no habrá complicaciones. El equipo debe explicar qué riesgos pesan más en ese paciente y qué medidas se plantean para reducirlos.
Qué complicaciones quirúrgicas pueden aparecer
Entre las complicaciones de la prótesis de cadera en el paciente anciano están la luxación protésica, la infección de la prótesis de cadera, el sangrado o hematoma y la fractura alrededor de la prótesis. También pueden aparecer lesiones nerviosas o trombosis. Su probabilidad depende de la salud del paciente y de la intervención, especialmente si se trata de un recambio.
La calidad del hueso, el equilibrio y la fuerza muscular influyen en la planificación. Después de operar, los cuidados de la herida y la prevención de caídas forman parte del tratamiento. Una herida que sigue manchando, un empeoramiento o una pérdida nueva de función requieren consultar al equipo.
La página sobre ventajas, complicaciones y contraindicaciones de la prótesis de cadera amplía estos riesgos. Aquí interesa situarlos dentro del estado general y de la autonomía de la persona mayor.
Cómo interpretar el riesgo de mortalidad de la operación
El riesgo de mortalidad no se puede calcular solo por tener 80 o 90 años. Depende de la fragilidad, las enfermedades, la urgencia y el tipo de intervención. Una fractura, una primera prótesis programada y un recambio por infección representan situaciones distintas; sus cifras no son intercambiables.
Antes de operar, el equipo debe explicar el riesgo individual y el beneficio esperable. Tampoco puede prometerse una esperanza de vida determinada después de la prótesis: las medias de un estudio describen un grupo, no el futuro de una persona.
El estudio publicado por Villanueva-Martínez y colaboradores en 2012 analizó 32.280 altas por revisión de prótesis de cadera en España entre 2001 y 2008. La mortalidad hospitalaria bruta pasó del 1,16 % al 1,77 %; tras ajustar por las características de los pacientes, no se observó un cambio temporal significativo.
Son datos históricos de cirugía de revisión, no una estimación del riesgo actual de una primera prótesis en una persona mayor. El estudio ayuda a entender por qué deben compararse pacientes e intervenciones equivalentes.
Cómo valorar la mejoría y proteger la autonomía
La recuperación busca que el paciente haga cada vez más por sí mismo, con la ayuda necesaria y sin exponerse a caídas. La pauta de apoyo, los ejercicios y las precauciones se individualizan. El alta no significa recuperación completa: la fuerza y la resistencia siguen mejorando durante las semanas y meses posteriores.
Conviene evitar la sobreprotección. La familia no debe suplir al paciente en todo, sino facilitar que practique las actividades que tiene autorizadas. Puede necesitar más ayuda para el aseo o las escaleras y menos para otras tareas sencillas.
La rehabilitación de una cirugía de prótesis de cadera desarrolla los ejercicios y las rutinas. En este artículo el foco es que el paciente mayor disponga de supervisión, descanso, nutrición y un entorno adecuado para aprovecharla.
Si aparece una caída, dolor nuevo intenso, incapacidad para apoyar, falta de aire o deterioro general, hay que buscar valoración médica. La recuperación no debe medirse comparando únicamente días de calendario con otro paciente.
La satisfacción se valora frente a los objetivos acordados: aliviar el dolor de cadera, levantarse con más facilidad o recuperar actividades importantes. Puede existir una mejoría útil aunque otras enfermedades sigan limitando la marcha. Los resultados y el ritmo de recuperación varían de una persona a otra.
Qué conviene decidir antes de dar el paso
Una prótesis de cadera puede mejorar de forma importante la vida de una persona mayor cuando el dolor y la limitación proceden de esa articulación. Para decidir hacen falta tres acuerdos: qué actividad se pretende recuperar, qué riesgos presenta el paciente y cómo se organizará el apoyo después de la operación.
La edad debe situarse dentro de esa valoración, junto a la autonomía previa, las enfermedades y la calidad del hueso. La fractura, la artrosis y el fracaso de una prótesis anterior plantean escenarios diferentes. Los casos del artículo ilustran precisamente esa individualización: una paciente necesitó reconstrucción y otro pudo mantener vigilado un implante asintomático. La decisión útil es la que resuelve el problema de esa persona con unas expectativas compartidas y un plan de recuperación viable.
Solicitar valoración de prótesis de cadera o una segunda opinión.
❓ Preguntas frecuentes sobre la prótesis de cadera en el paciente anciano
¿Es mejor la anestesia general o la regional para una prótesis de cadera en personas mayores?
No hay una única anestesia adecuada para todas las personas mayores. En una primera prótesis programada, NICE contempla tanto anestesia regional como general, combinadas con medidas de analgesia. La elección se acuerda con Anestesia tras revisar las opciones, sus beneficios y sus riesgos en ese paciente. Cumplir 80 o 90 años no basta para escoger una técnica.
¿La confusión después de una operación de cadera significa que tiene demencia?
No necesariamente. Un cambio brusco de atención o comportamiento, aparecido en horas o días, puede ser delirium y necesita valoración médica. Puede manifestarse con agitación, pero también con respuestas lentas o retraimiento. No confirma por sí solo una demencia y puede coexistir con ella. La familia debe avisar al equipo si observa cambios respecto al estado habitual.
¿Cómo influye la demencia en una operación de prótesis de cadera?
La demencia obliga a valorar con especial cuidado el beneficio esperado y los apoyos durante la recuperación. El deterioro cognitivo previo se asocia a más complicaciones tras la prótesis, incluido delirium. Antes de decidir, el equipo debe conocer la autonomía habitual, la capacidad para seguir indicaciones y la supervisión disponible; también si se opera por artrosis o por fractura.
Responsable de la revisión médica: Dr. Manuel Villanueva · Traumatólogo y Cirujano Ortopédico de Cadera y Rodilla · Miembro de la AAOS desde 2004 · Nº de colegiado 41299.
Casos reales de pacientes ancianos con prótesis de cadera.
Mujer de 84 años de edad con aflojamiento de prótesis total de cadera cementada.
Se recambió con una prótesis cónica monobloque de Titanio y un “cotilo-caja” o “cup-cage” de tantalio y aporte de injerto óseo.
Se le autorizó la carga parcial a los 15 días.
Se observa la calcificación de las arterias y la edad de nacimiento (esquina superior izquierda).
El sistema complejo de reconstrucción permitió el apoyo precoz mientras se incorporaba el injerto óseo, facilitando el alta hospitalaria y la autonomía de la paciente.
El apoyo parcial a los quince días fue una indicación individual para esta reconstrucción; no es una pauta general para todos los recambios.
Se realiza un desbridamiento, drenaje del hematoma, toma de muestras para cultivo y cierre directo sobre drenajes.
Se mejora la recuperación y se previenen complicaciones mayores, como la infección.
Paciente de 87 años al que se realizó un recambio de la cadera izquierda por infección. La prótesis derecha mostraba desgaste, pero el paciente estaba asintomático, vivía solo y era independiente para las actividades de la vida diaria.
En aquel momento se optó por no recambiar la prótesis derecha tras valorar el beneficio y los riesgos. Es una decisión individual que requiere seguimiento. No debe interpretarse como una recomendación general de esperar al desgaste completo, que puede comprometer el hueso y dificultar una futura reconstrucción.
Vídeo ¿Qué vida puedo hacer con una prótesis de cadera?
Vídeo ¿Cuándo me opero de la cadera? por el Dr. Villanueva.
Responsable de la revisión médica: Dr. Manuel Villanueva · Traumatólogo y Cirujano Ortopédico · Miembro de la AAOS desde 2004 · Nº de colegiado 41299.
Es el primer Español premiado y reconocido por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos AAOS, por sus técnicas quirúrgicas.