La Diabetes o la Insuficiencia Venosa ya no son Obstáculo para el Quirófano.
Durante años, muchos pacientes con diabetes, insuficiencia venosa, linfedema o problemas circulatorios han recibido una respuesta muy difícil de aceptar: “mejor no operar”. En algunos casos, esa prudencia estaba justificada. La diabetes puede aumentar el riesgo de infección, retraso de cicatrización o complicaciones vasculares; la insuficiencia venosa y la linfedema pueden dificultar la recuperación de las heridas y favorecer inflamación prolongada.
Sin embargo, el avance de la cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva ha cambiado el escenario en determinadas patologías. Hoy, en casos seleccionados, es posible tratar lesiones dolorosas del pie, la mano o los tendones mediante incisiones milimétricas, anestesia local y control ecográfico continuo, reduciendo la agresión sobre los tejidos.
Esto no significa que la diabetes o la insuficiencia venosa dejen de importar. Siguen siendo factores clínicos que deben estudiarse con rigor. Lo que significa es que, en determinados pacientes, ya no tienen por qué cerrar automáticamente la puerta a una solución quirúrgica cuando el dolor es incapacitante y los tratamientos conservadores han fracasado.
Uno de los ejemplos más representativos es el caso de Trinidad Andrés Moreno, paciente con diabetes, insuficiencia venosa y linfedema, intervenida mediante cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva por una fascitis plantar crónica que le impedía caminar con normalidad.
Autora: Trinidad Andrés Moreno
La diabetes o la insuficiencia venosa dejan de ser un obstáculo para pasar por quirófano.
Trinidad Andrés Moreno tiene 58 años y, como ella misma dice: “Un cuerpo muy delicado, tanto que reacciona fatal ante cualquier manipulación externa”.
Cuando la diabetes y la insuficiencia venosa complican una cirugía convencional.
La diabetes, la insuficiencia venosa y el linfedema no son detalles menores antes de una intervención. Son condiciones que pueden modificar la forma en la que el cuerpo responde a una herida, a la inflamación, a la inmovilización o a una cirugía abierta.
En una cirugía convencional, especialmente si requiere incisiones amplias, isquemia con manguito, anestesia mayor o una disección extensa de tejidos, estos pacientes pueden tener más riesgo de problemas de cicatrización, infección, edema persistente o recuperación lenta. Por eso muchos especialistas han sido tradicionalmente muy prudentes antes de indicar una cirugía en pacientes con estas patologías.
Esa prudencia sigue siendo necesaria. Pero la pregunta actual ya no es solo si el paciente tiene diabetes o insuficiencia venosa, sino qué tipo de cirugía se plantea, cuánto daño tisular requiere, si puede evitarse la isquemia y si puede realizarse con anestesia local y control ecográfico.
La cirugía ecoguiada permite abordar ciertas lesiones con una agresión muy limitada, viendo en tiempo real la estructura que se trata y evitando abrir amplios planos de tejido. En pacientes con mayor riesgo de mala cicatrización, esa diferencia puede ser clínicamente muy relevante.
Fascitis plantar crónica: dolor incapacitante en la planta del pie.
La fascitis plantar es una de las causas más frecuentes de dolor en el talón y la planta del pie. La fascia plantar es una estructura fibrosa que se extiende desde el calcáneo hasta la parte anterior del pie y participa en la absorción de impactos, el soporte del arco plantar y la transmisión de cargas al caminar o correr.
Cuando la fascia se sobrecarga de forma repetida, puede desarrollar cambios degenerativos y dolor crónico. Aunque durante años se ha hablado de “inflamación”, en muchos casos persistentes el problema se aproxima más a una fasciosis, es decir, una alteración degenerativa del tejido colágeno de la fascia.
El dolor suele ser muy característico: aparece al apoyar el pie después del reposo, especialmente por la mañana al levantarse de la cama o tras estar sentado durante un tiempo. Muchos pacientes describen un dolor punzante, profundo, localizado en el talón o en la planta del pie, que puede provocar cojera y limitar de forma importante la vida diaria.
En la mayoría de los casos, la fascitis plantar mejora con tratamientos conservadores: modificación de actividad, fisioterapia, estiramientos, plantillas, infiltraciones o terapias biológicas. Pero cuando el dolor se cronifica y no responde, la cirugía puede convertirse en una opción razonable.
El caso de Trinidad: cuando el dolor impide caminar y nadie quiere operar.
Trinidad Andrés Moreno tenía 58 años cuando su fascitis plantar se convirtió en un problema incapacitante. A su dolor se sumaban varios factores que complicaban cualquier indicación quirúrgica: diabetes, insuficiencia venosa y linfedema.
Durante años probó tratamientos conservadores sin conseguir una mejoría suficiente. El dolor en la planta del pie se hizo cada vez más intenso y limitante. Caminar, apoyar el pie o retomar actividades normales se convirtió en un problema diario.
Según relató la propia paciente, varios médicos le dijeron que por sus enfermedades no era buena candidata para operarse. Esta situación es muy frecuente en pacientes con patología crónica: no solo sufren el dolor de la lesión principal, sino que además reciben la sensación de que sus enfermedades de base les cierran la puerta a tratamientos que podrían mejorar su calidad de vida.
La alternativa llegó mediante una técnica de cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva, realizada con control ecográfico, incisión milimétrica, anestesia local y sin necesidad de isquemia. El objetivo no era “hacer una cirugía menor” en sentido trivial, sino realizar una cirugía más selectiva, con menor agresión sobre tejidos vulnerables.
Cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva: qué la hace diferente.
La cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva se basa en un principio muy claro: tratar la estructura lesionada con la menor agresión posible y con control visual en tiempo real mediante ecografía.
A diferencia de una cirugía abierta, no requiere grandes incisiones ni disección amplia de tejidos. Y a diferencia de algunas técnicas percutáneas realizadas únicamente con control radiológico o referencias anatómicas indirectas, la ecografía permite visualizar tejidos blandos, tendones, fascia, nervios, vasos y estructuras vecinas durante el procedimiento.
En el caso de la fascitis plantar crónica, la liberación ecoguiada de la fascia plantar puede realizarse mediante una incisión de aproximadamente 1–2 mm, con anestesia local y sin isquemia. La publicación científica de Iborra, Villanueva y colaboradores sobre liberación ecoguiada de fascia plantar describe una técnica cerrada con aguja para fasciotomía plantar parcial y analiza resultados clínicos con seguimiento mínimo de 24 meses en 107 casos.
Las ventajas potenciales de este enfoque son especialmente relevantes en pacientes con más riesgo quirúrgico: menor herida, menor daño de partes blandas, menor sangrado, menor necesidad anestésica y recuperación más rápida. Aun así, la indicación debe ser individualizada y no todos los pacientes con fascitis plantar necesitan cirugía.
Por qué evitar la isquemia puede ser importante en pacientes de riesgo.
En muchas cirugías de extremidades se utiliza isquemia mediante un manguito para reducir el sangrado y mejorar la visibilidad. Sin embargo, en pacientes con problemas vasculares, linfedema, insuficiencia venosa o determinadas enfermedades crónicas, evitar maniobras que comprometan temporalmente el flujo sanguíneo puede ser una ventaja.
La cirugía ecoguiada permite realizar ciertos procedimientos sin dejar el brazo o la pierna sin sangre. Esto puede facilitar el uso de anestesia local y reducir la agresión global del acto quirúrgico.
En pacientes con diabetes, insuficiencia venosa o linfedema, esta reducción de agresión no elimina todos los riesgos, pero puede cambiar la balanza riesgo-beneficio en lesiones que antes se consideraban difíciles de tratar quirúrgicamente.
La clave está en la selección del caso. No se trata de decir que “cualquier paciente diabético puede operarse sin riesgo”, sino que determinados procedimientos ecoguiados pueden ser una opción más segura que técnicas abiertas o más agresivas cuando están correctamente indicados.
Una técnica con reconocimiento internacional.
La cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva desarrollada por el equipo del Dr. Manuel Villanueva y el Dr. Álvaro Iborra ha sido reconocida en el ámbito internacional. En fuentes vinculadas a su trayectoria profesional se recoge la fasciotomía plantar ecoguiada entre las técnicas quirúrgicas originales incluidas en el catálogo de formación continuada de la American Academy of Orthopaedic Surgeons, AAOS.
Además, existen publicaciones científicas sobre cirugía ecoguiada de la fascia plantar en las que participan el Dr. Álvaro Iborra y el Dr. Manuel Villanueva, incluyendo estudios sobre liberación ecoguiada ultramínimamente invasiva de la fascia plantar.
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Qué otras lesiones pueden tratarse con cirugía ecoguiada.
Aunque el caso de Trinidad se centra en la fascitis plantar, la cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva se ha aplicado a múltiples lesiones del aparato locomotor. Su utilidad depende de que la estructura a tratar pueda identificarse con precisión mediante ecografía y de que la lesión sea susceptible de abordaje selectivo.
Entre las patologías que pueden tratarse en determinados casos mediante técnicas ecoguiadas se encuentran el neuroma de Morton, el síndrome del túnel del carpo, la epicondilitis, el dedo en gatillo, el síndrome del túnel del tarso, la enfermedad de Dupuytren, o las tendinosis del rotuliano o del tendón de Aquiles.
Cada patología requiere una indicación específica. La ventaja común no es “operar más rápido”, sino operar de forma más selectiva, reduciendo daño tisular y preservando estructuras sanas.
Recuperación tras cirugía ecoguiada de fascitis plantar.
La recuperación tras una cirugía ecoguiada de fascitis plantar suele ser progresiva. Aunque la incisión sea mínima y el paciente pueda apoyar pronto, el pie debe readaptarse a una nueva situación biomecánica.
En el caso descrito, Trinidad pudo caminar desde el inicio, utilizó durante unos días calzado especial y apoyo con bastón, y en poco tiempo volvió a calzarse con normalidad. La evolución concreta de cada paciente depende del estado previo de la fascia, del tiempo de dolor, de la pisada, del peso, de la presencia de diabetes o insuficiencia venosa y de la respuesta individual de los tejidos.
El objetivo de la recuperación no es solo cerrar una incisión, porque la incisión es mínima. El objetivo real es que el apoyo deje de ser doloroso, que el paciente recupere confianza al caminar y que la fascia se adapte a la nueva situación sin reproducir sobrecargas.
Recuperación tras cirugía ecoguiada de fascitis plantar.
La recuperación tras una cirugía ecoguiada de fascitis plantar suele ser progresiva. Aunque la incisión sea mínima y el paciente pueda apoyar pronto, el pie debe readaptarse a una nueva situación biomecánica.
En el caso descrito, Trinidad pudo caminar desde el inicio, utilizó durante unos días calzado especial y apoyo con bastón, y en poco tiempo volvió a calzarse con normalidad. La evolución concreta de cada paciente depende del estado previo de la fascia, del tiempo de dolor, de la pisada, del peso, de la presencia de diabetes o insuficiencia venosa y de la respuesta individual de los tejidos.
El objetivo de la recuperación no es solo cerrar una incisión, porque la incisión es mínima. El objetivo real es que el apoyo deje de ser doloroso, que el paciente recupere confianza al caminar y que la fascia se adapte a la nueva situación sin reproducir sobrecargas.
Diabetes, insuficiencia venosa y cirugía: una valoración individualizada.
El mensaje principal de este artículo debe ser prudente: la diabetes, la insuficiencia venosa o el linfedema ya no deben considerarse siempre una contraindicación absoluta para determinados procedimientos, pero tampoco deben ignorarse.
Antes de indicar una cirugía, hay que valorar el control metabólico, el estado vascular, la piel, la presencia de edema, el riesgo de infección, la medicación, la capacidad de cicatrización y la gravedad real de la lesión. En algunos casos, será necesario coordinarse con otros especialistas o mejorar el estado general antes de intervenir.
La cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva puede abrir una puerta a pacientes que antes tenían pocas opciones, pero esa puerta debe abrirse con criterio médico, no con promesas generales. El beneficio está en seleccionar bien el caso, elegir una técnica con mínima agresión y mantener un seguimiento cuidadoso.
El valor de una segunda opinión en pacientes con enfermedades crónicas.
Muchos pacientes con diabetes, insuficiencia venosa, linfedema u otras patologías crónicas reciben respuestas muy restrictivas cuando consultan por una lesión dolorosa. En algunos casos, esa cautela está justificada; en otros, puede deberse a que no se dispone de técnicas menos agresivas o de experiencia en cirugía ecoguiada.
Pedir una segunda opinión no significa buscar a alguien que diga siempre que sí. Significa buscar una valoración más precisa: si la cirugía está indicada, qué técnica sería menos agresiva, qué riesgos existen, qué alternativas conservadoras quedan y qué expectativas reales puede tener el paciente.
En patologías como la fascitis plantar crónica, donde el dolor puede limitar de forma severa la marcha, una segunda opinión especializada puede ser decisiva para recuperar calidad de vida.
❓ FAQ’s sobre cirugía ecoguiada en pacientes con diabetes o insuficiencia venosa.
¿Una persona con diabetes puede operarse de fascitis plantar?
🟦 Sí, en determinados casos puede operarse, pero la indicación debe individualizarse. La diabetes puede aumentar el riesgo de infección o problemas de cicatrización, por lo que es importante valorar el control metabólico, el estado de la piel, la circulación y la gravedad de la fascitis plantar. Las técnicas ecoguiadas ultramínimamente invasivas pueden reducir la agresión quirúrgica en pacientes seleccionados.
¿La insuficiencia venosa impide pasar por quirófano?
No siempre. La insuficiencia venosa puede aumentar el riesgo de inflamación, edema o problemas de cicatrización, pero no implica necesariamente una contraindicación absoluta. La decisión depende del tipo de cirugía, del estado vascular, de la piel, del edema y de si existe una técnica menos agresiva que pueda realizarse sin grandes incisiones y sin isquemia.
¿Qué ventaja tiene la cirugía ecoguiada en pacientes con más riesgo quirúrgico?
La principal ventaja es que permite tratar la estructura lesionada con una incisión milimétrica y control ecográfico en tiempo real. Esto puede reducir el daño de tejidos, evitar grandes heridas, facilitar el uso de anestesia local y, en determinados procedimientos, evitar la isquemia. En pacientes con diabetes, insuficiencia venosa o linfedema, esa menor agresión puede ser especialmente relevante.
¿La cirugía ecoguiada de fascitis plantar se hace con anestesia local?
En muchos casos, sí. Una de las ventajas de la cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva es que puede realizarse con anestesia local, sin necesidad de anestesia mayor y sin isquemia. Esto debe decidirse según el paciente, la lesión, la técnica y el criterio del equipo médico.
¿La fascitis plantar crónica siempre necesita cirugía?
No. La mayoría de los casos de fascitis plantar se tratan de forma conservadora con fisioterapia, modificación de actividad, estiramientos, plantillas, infiltraciones u otras terapias. La cirugía se plantea cuando el dolor es persistente, incapacitante y no responde a tratamientos adecuados durante un tiempo suficiente.
¿Qué significa que la cirugía sea ultramínimamente invasiva?
Significa que el procedimiento se realiza con una incisión muy pequeña, habitualmente de 1–2 mm, y con control ecográfico para actuar sobre la estructura lesionada sin abrir amplios planos de tejido. No significa que sea una cirugía sin importancia, sino que busca reducir al máximo la agresión quirúrgica.
¿La cirugía ecoguiada sirve solo para fascitis plantar?
No. La cirugía ecoguiada puede aplicarse, en casos seleccionados, a varias lesiones del aparato locomotor, como neuroma de Morton, síndrome del túnel carpiano, dedo en gatillo, epicondilitis, síndrome del túnel del tarso, enfermedad de Dupuytren o determinadas tendinopatías. Cada caso debe valorarse de forma individual.
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Artículo escrito y verificado por el especialista en traumatología Dr. Villanueva.