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EPICONDILITIS O CODO DE TENISTA | LESIONES DE CODO

La epicondilitis o codo de tenista es, probablemente, la afección más frecuente del codo. Hoy en día la dolencia afecta entre el 1% y el 3% de la población general, apareciendo más frecuentemente en la cuarta década de la vida. La afección se presenta en sujetos de ambos sexos, especialmente entre los 30-40 años y en raras ocasiones antes de los 20 años.

Son muchos los científicos acreditados como los primeros en describir la epicondilitis. Por lo general, se reconoce que fue Runge, en 1873, el primero en definir la dolencia. El término ‘codo de tenista’ se utilizó por primera vez en 1883 por Mayor en su trabajo  ‘Lawn-tennis elbow’. Aunque lo más irónico de esta patología es que sólo entre el 5% y el 10% de los que la sufren en realidad juega al tenis.

El especialista se enfrenta a menudo a un paciente con un cortejo de síntomas del codo, que en el pasado se agrupaban bajo el título de la epicondilitis lateral.

¿QUÉ ES LA EPICONDILITIS O CODO DE TENISTA?

Es una patología que afecta al compartimento externo del codo, que provoca dolor e impotencia funcional de intensidad variable.

Es una lesión de la inserción de la musculatura (extensor carpi radialis brevis y extensor comunis) de la cara lateral del codo, debido a sobreesfuerzos de repetición y contracción mantenida de sus fibras musculares.  Los tendones epicondíleos son los que unen la musculatura del antebrazo y de la mano con el epicóndilo, en la cara lateral externa del codo.

El término correcto sería el de epicondilitis lateral para diferenciarla de la epitrocleitis, también llamada epicondilitis medial o ‘codo del golfista’, en la que el dolor se localiza en la parte interna del codo.

La epicondilitis es una lesión por uso excesivo de un grupo muscular. Los movimientos reiterados desencadenan inflamación y dolor en las articulaciones y tendones. Aunque el término se refiere a una inflamación de la zona de inserción de los músculos epicondíleos, que afecta a la bolsa humeral, el periostio y el ligamento anular.

Como en otros trastornos crónicos por sobreuso, ahora sabemos que el concepto correcto es el de tendinosis, fundamentalmente del origen del músculo extensor radial corto del carpo (ECRB), y que existe una degeneración de dicho tendón. Por lo tanto, el término “epicondilitis” es erróneo ya que los estudios histológicos no muestran la presencia de células inflamatorias.

La lesión se caracteriza por una neovascularización con invasión fibroblástica.

La mayoría de los estudios indican que se produce por cambios degenerativos tras movimientos repetidos de pronación y supinación de la mano con el codo en extensión.

Lesión de Codo, Luxación de Codo, Traumatología Dr. Manuel Villanueva Fractura del radio Epicondilitis
Lesión de Codo, Luxación de Codo, Traumatología Dr. Manuel Villanueva Fractura del radio Epicondilitis

La tensión y el sobreesfuerzo que realiza la musculatura epicondílea pueden observarse en estas fotos de Rafael Nadal, a quien rendimos homenaje por su octavo título de Roland Garros y por la recuperación de su lesión de rodilla.

¿A QUIÉN AFECTA LA EPICONDILITIS O CODO DE TENISTA?

Aunque se la conoce a la epicondilitis como la lesión típica del tenista, lo cierto es todas las personas que realizan movimientos reiterados de las manos tienen más riesgo de padecerlas. Así, en el ámbito deportivo los jugadores de tenis, paddle, squash o esgrima también tienen más probabilidades de desarrollarla como les sucede a pintores, músicos, carpinteros, mecánicos, chapistas o carniceros, o a los maestros que escriben mucho en la pizarra, entre otros profesionales. El uso excesivo del ordenador, durante horas en malas posturas, las nuevas tecnopatías, son otra causa reciente de epicondilitis.

Las personas que manipulan herramientas de más de 1 kg de peso o de cargas de 20 Kg o más al menos diez veces al día o cualquier profesión asociada a movimientos repetidos de extensión y giros de la muñeca están expuestas a esta dolencia.

En los deportes de raqueta algunos errores técnicos pueden contribuir al daño de la musculatura: realizar el golpe de revés con el codo flexionado, colocarnos de frente y no de lado, tener una raqueta de un peso, diámetro de empuñadura o tensión del cordaje, inadecuado. Es infrecuente, pero la epicondilitis o codo de tenista también puede debutar como consecuencia de traumatismos provocados por accidentes como un golpe o una caída.

CLÍNICA DE LA EPICONDILITIS O CODO DE TENISTA

El paciente refiere dolor en la zona externa del codo que se exacerba con la extensión forzada de la muñeca, así como con la supinación como dar la mano o girar la llave dentro de la cerradura. Se aprecia un punto doloroso en el epicóndilo lateral a 5mm distal y anterior al punto medio de dicho relieve aunque el dolor puede irradiarse por el antebrazo o afectar a un área más extensa.

La aparición de síntomas suele ocurrir generalmente entre las 24 y las 72 horas después de movimientos de extensión repetidos con la muñeca. Si los signos son tardíos, probablemente se deba a roturas microscópicas en el tendón y los pacientes refieren periodos de dolor insidioso tras un sobreesfuerzo o actividad deportiva. El paciente refiere dolor en la parte lateral del codo que empeora con el sobreuso o con la práctica deportiva; con la extensión de la muñeca o los giros o supinación de la misma, y que mejora con el reposo. También puede indicar que las molestias se irradian hacia la cara posterior del antebrazo.

Hay dos tipos de epicondialgias:

Primarias: Su origen es en el codo como la tendinitis de los músculos epicondíleos, periostitis de inserción, la artropatía radio-húmero-cubital (lesiones de la articulación del radio y el cóndilo) o la osteocondrosis primaria, la Enfermedad de Panner, que es una lesión del núcleo de crecimiento epicondíleo, que se da en niños.

Secundarias: La patología provocante del dolor no se encuentra a nivel del codo. Puede ser provocada por una lesión cervical, con radiculopatía C5-C6, una neuropatía por atrapamiento radial en la Arcada de Frohse del nervio interóseo posterior, a su paso por el supinador corto, o síndrome del túnel carpiano.
Diagnóstico Epicondilitis o Codo de tenista.

Generalmente el diagnóstico es eminentemente clínico. Son muy sugerentes los síntomas y signos que refiere el paciente. A menudo habrá dolor a la palpación en la región del codo y en la zona epicondílea, con la presión o al solicitar al paciente ciertas maniobras que ponen en tensión la musculatura epicondílea, como cuando se realiza la extensión de la muñeca, sobre todo si se realiza contra resistencia (test de Thomson); con la extensión forzada de los dedos o al supinar (poner la mano hacia arriba). Es frecuente y característico que el dolor se exacerbe si pedimos al paciente que levante una silla con el brazo recto y el codo en extensión.

Las radiografías pueden ser útiles para descartar algunos trastornos degenerativos o patología concomitante intra-articulares (cuerpos libres, osteofitos posteriores, osteocondromas…).

A veces en la fase crónica se pueden ver calcificaciones próximas a la inserción.

La ecografía es una técnica antigua cuya importancia en la práctica diaria está en aumento. Se pueden ver zonas hipoecoicas que hablan de daño crónico de estos tendones, calcificaciones o zonas de edema.

La resonancia magnética (RMN) contribuye a confirmar la presencia de cambios degenerativos en el origen del ECRB y diagnosticar la presencia de patología asociada.

Mediante la exploración clínica y los exámenes de laboratorio se pueden excluir algunas artropatías infecciosas, reumáticas o metabólicas, que completan nuestro diagnóstico diferencial.

Mediante las pruebas de imagen se pueden excluir afectaciones de la sinovial, como la osteocondromatosis sinovial (más frecuente en varones) o alteraciones traumáticas, degenerativas o avasculares del codo (osteocondritis disecante, osteítis, tumores, enfermedad de Paget).

Las neuropatías por atrapamiento que pueden confundir nuestro diagnóstico diferencial son la neuralgia de la rama sensitiva del musculocutáneo (existe una limitación dolorosa a la extensión del codo en pronación, pero no en supinación), el síndrome del túnel del carpo y el atrapamiento del nervio interóseo posterior, generalmente en la Arcada de Frohse, entre las dos cabezas del supinador corto. Este cuadro provoca dolor sordo por la cara radial del antebrazo, con debilidad para la extensión metacarpo falángica del segundo y tercer dedo contra resistencia con el codo extendido. Por último podemos tener un dolor irradiado por una neuralgia cervicobraquial.
Aunque la EMG (electromiografía) no siempre es positiva ha de realizarse en ciertos casos para completar el estudio de los atrapamientos del radial. A veces es normal y hay que hacer infiltraciones anestésicas y diagnósticas para establecer el diagnóstico diferencial.

Lesión de Codo, Luxación de Codo, Traumatología Dr. Manuel Villanueva Fractura del radio Epicondilitis

Cirugía Ecoguiada ultra mínimamente invasiva de la epicondilitis

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Tratamiento con Ondas de Choque del Code de Tenista

¿DEBO OPERARME DE LA EPICONDILITIS O CODO DE TENISTA?

Está recomendada en ciertos casos que no responden a ninguna de las medidas anteriores. Puede realizarse mediante incisión abierta o con la técnica de endoscopia.

Lesiones de Codo. Epicondilitis o Codo de Tenista. Dr. Manuel Villanueva. Traumatólogo Generalmente se practica la sección quirúrgica del tendón del músculo “extensor carpi radialis brevis” a nivel de su inserción en el epicóndilo (tenotomía), la intervención puede realizarse bajo anestesia local o general. En los casos más refractarios se puede completar el procedimiento con perforaciones del epicóndilo, para aumentar el sangrado y estimular la reparación tisular, y con la sección parcial de la zona proximal del ligamento anular de la cabeza del radio, que se ve afectado en los casos muy graves y evolucionados.

Nosotros hemos comenzado a realizar estos procedimientos con cirugía ultramínimamente invasiva guiada por ecografía de la epicondilitis, utilizando una sonda lineal de 14 Mhz y bisturíes especiales. Completamos el procedimiento con la infiltración de plasma rico en factores de crecimiento para estimular la reparación tisular y podemos hacer un seguimiento ecográfico para valorar la evolución o repetir la infiltración con factores de crecimiento o proloterapia.