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Testimonio Displasia Severa de Cadera.

Testimonio Displasia Severa de Cadera.  Autora: Cristina D’Ambrosio.

Este doctor conquistó mi confianza en una cita, su seguridad, su positividad, su profesionalidad… Veía en su mirada que realmente sabia de lo que hablaba y me sentí, por primera vez, segura de lo que iba a hacer. Segura de querer ponerme una prótesis de cadera.

Os voy a contar mi historia para poder ayudar a las personas jóvenes que están pasando por mi mismo problema, para deciros que sí se puede volver a vivir sin dolor y que no hay que esperar a tener 60 años para ponerse una prótesis de cadera. Al contrario, hay que hacerlo cuando el dolor es insoportable para recuperar una buena calidad de vida.

Todo comenzó de pequeña, naci con una displasia severa de cadera.

La cadera izquierda se arregló utilizando un arnés que mantenía las piernas abiertas, lo lleve un año entero, pero la cadera derecha no se arregló.

Así que a la edad de 5 años mi padre y mi madre tuvieron que tomar la decisión de operarme para hacerme caminar bien.

Bueno, a los 7 años tuve que hacer una segunda operación, porque me pusieron una placa y había que quitarla.

Creciendo todo parecía ir bien; pero a la edad de 15 años empecé a andar mal, empujando la pierna hacia el interior, así que tuve que volver a operarme y también esta vez me pusieron un hilo de metal que a los 17 años tuvieron que quitarme. Siempre pasando por el quirófano.

Se puede decir que una buena parte de mi infancia y adolescencia la he pasado en un hospital.

En todas las operaciones recuerdo que pasaban meses para volver a andar, porque después de operarme me escayolaban la pierna y me dejaban un mes en la cama sin moverme. Luego venia la rehabilitación que claro, para recuperar la musculatura atrofiada se tardaba mucho tiempo.

Siempre doy las gracias a Dios por el carácter que tengo, porque puedo decir que he nacido luchadora y nunca me he rendido, siempre he intentado llevar una vida normal, haciendo actividades deportivas, saliendo a caminar con los amigos, trabajando.

Si que muchas veces he llorado porque me sentía diferente. Tenía una diferencia de 1,5 cm entre ambas piernas y esto me obligaba a llevar un alza en el zapato para corregir esta diferencia.

Con los años se crece y se aceptan las señales de las cicatrices y por fin tienes tu vida, una pareja, un trabajo, amigos y todo parece funcionar bien.

Un día, a la edad de 30 años me fui a hacer una ruta de senderismo y empecé a tener dolor en la cadera derecha.

Pasado unos días fui al traumatólogo y me dijo que tenía un principio de artrosis. Me recetaron unos medicamentos (arcoxia o celebrex) y con esto pude ir tirando. Me comentaron que con el tiempo la única solución era una prótesis de cadera pero tenía que intentar a llegar a los 55/60 años porque no era aconsejada en persona jóvenes.

La verdad es que no sabía bien que era la artrosis en aquella época, lo que si sabía es que me esperaba una nueva lucha.

Radiografía-de cadera-con-displasia-severa
Radiografía-de cadera-con-displasia-severa

En los años siguientes…..

Seguí haciendo mi vida lo mejor que podía, pero los dolores aumentaban. Ya no pude hacer senderismo, ni correr. Seguí haciendo bicicleta por lo menos y me apunte a natación. Deportes más suaves. Tenía días buenos, días malos… ya mis caminatas eran cada vez más cortas y se volvían más dolorosas. Empecé a utilizar un alza de 2 cm porque el traumatólogo me comunicó que se había acortado más la pierna; pero que ya no se acortaría más.

Esto es lo que me dijo pero hasta el día de la operación ya tenía más de 3,5cm de diferencia.

En mi trabajo era responsable comercial; así que podéis imaginar… De pie casi todo el día, con los dolores de artrosis, cada vez me costaba más llegar al final del día.

Soy hiperactiva; así que no me veía en casa parada. Necesitaba algo que hacer, pero me dolía cada vez más.

Estaba cada día más cansada, y ya, con 40 años, empecé a visitar varios traumatólogos para operarme. Fue entonces cuando se me cayó el mundo encima.

Todos me decían que era muy joven y que mi operación era muy compleja al tener ya otras 4 operaciones por la displasia y que había una malformación en el hueso muy grande, que la diferencia de una pierna a otra ya era más de 3,5 cm y que podía quedarme en una silla de ruedas si intentaban tirar de la musculatura para recuperar esa disimetría.

Me decían que era mejor esperar, porque al final nunca hubiera recuperado esta diferencia de cm. Que lo único era intentar quitar el dolor.

Tuve miedo y empecé a buscar medico por internet y así encontré mi ángel. ¡Eh si! Lo puedo decir muy alto: el doctor Manuel Villanueva me ha cambiado la vida y me ha devuelto la alegría y las ganas de seguir haciendo cosas.

La prima vez que fui a su consulta y vio mis radiografías me dijo mirándome a los ojos, seguro de lo que iba a decir: esto tiene solución con una prótesis y podrás volver a recuperar tu vida sin dolor y que creo que puedo recuperar estos cm…, tal vez no todos, pero se puede intentar.

TAC en paciente del Dr. Villanueva con displasia severa de cadera
TAC en paciente del Dr. Villanueva con displasia severa de cadera

Este doctor conquistó mi confianza en una cita, su seguridad, su positividad, su profesionalidad… Veía en su mirada que realmente sabia de lo que hablaba y me sentí, por primera vez, segura de lo que iba a hacer. Segura de querer ponerme una prótesis de cadera.

Así que cuando salí de la consulta le dije a mí pareja: creo que he decidido que solo este doctor  va a tocar mi cadera.

Desde que conocí al doctor pasó un año hasta que me pude operar por problemas familiares y también porque vino el Covid y todo se complicó un poco.

Puedo decir que el doctor Manuel siempre me apoyo comprendiendo mi situación y siempre estaba allí para cualquier pregunta. Es una persona humana como ya muy pocos médicos lo son.

Mi operación salió súper bien. A las 4 horas vino a la habitación para hacerme mover la rodilla y, a la mañana siguiente, vino a levantarme para hacerme caminar. Y si, ¡ya caminaba pasito a pasito con muletas!. NO ME LO PODIA CREER EN 24 HORAS di mi primer paso con la prótesis y no tenia dolor de artrosis.

A los 3 días volvimos a casa y cada día andaba un poco más. Empecé fisioterapia a los 15 días. Cada día mi pierna estaba más fuerte y más flexible.
Había leído que podía conducir y subir escaleras a los 2 meses, pero yo cogí el coche a las 5 semanas de mi operación y al mes ya subía escaleras.

Volví a la visita de control con el médico a los 49 días y me vio súper bien. Me alegró muchísimo ver su expresión de felicidad al verme así de bien y lo contenta que estaba.

Camino perfectamente bien, sin cojeras y sin dolor.

Gracias doctor Manuel. Me ha devuelta la vida y las ganas de seguir haciendo muchísimas actividades y volver a mi trabajo.

También agradecer a su equipo médico súper profesional y amable en todo momento. Siempre animándome con cariño y a todo el personal del hospital que me atendieron de forma extraordinaria.

Comentario del Especialista en Displasia de Cadera, Dr. Villanueva.

Lo más destacado de Cristina es su positividad. Lo ha descrito muy bien. Pese a tantas operaciones y problemas ella es una mujer muy alegre y decidida. En su caso le faltó ese punto de ánimo de los traumatólogos para decidirse a operarse, bien por prudencia o bien por falta de experiencia. También, a veces, por profesionalidad; pues en cualquier cirugía de confort o calidad de vida el médico debe informar, pero no empujar al paciente a operarse.

El momento ideal de la cirugía en los pacientes jóvenes con displasia es difícil de determinar. Pero tenemos que pensar que los años de vida de miden actualmente como años ajustados por calidad de vida. A los 30-40-50-60 o en adelante hay que intentar hacer la vida que nos corresponde (trabajo, familia, viajar, etc.).

En mujeres muy jóvenes con este problema, a veces, te encuentras con que no han hablado con sus doctores, con confianza, de su miedo respecto al futuro, si se deben casar, si podrán tener hijos normalmente, o si podrán criarlos luego como cualquier mujer.

En el caso de Cristina, además de la distorsión de la anatomía del fémur y de la pelvis, que obliga en muchos casos (también en el caso de Cristina) a tener más de una opción de prótesis en el quirófano (para que luego no haya sorpresas, imprevistos o la sufrida y mal llamada “mala suerte o complicaciones”) teníamos el problema del acortamiento tan grande.

Para la primera posible dificultad teníamos dos prótesis. Una para casos con mayor displasia y otra más convencional. Las dos están probadas a más de 20-25 años en pacientes jóvenes, pues, en la mayoría de los casos, como siempre insistimos, lo mejor es lo que todos queremos, no lo más nuevo. Y lo mejor es lo probado, contrastado en los registros de prótesis de todo el mundo y probado por la experiencia de los mejores cirujanos.

La segunda es el alargamiento, pues por encima de 3-4 cm de alargamiento se dispara el riesgo de lesión del nervio ciático o del nervio femoral, y la pierna se puede quedar sin fuerza. También, en ocasiones, aunque no alargues tanto la pierna, si hay muchas cicatrices de las operaciones previas que atrapan estos nervios, al liberar esa fibrosis se puede dañar el nervio y las consecuencias limitan de por vida al paciente.

Afortunadamente todo fue bien, Cristina no tenía estas adherencias tan graves y la recuperación va muy rápido porque ella pone todo de su parte.

 

Más información:

⏩Displasia de cadera
⏩¿A qué edad debo ponerme una prótesis de cadera?