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Infección de Bajo Grado
de Prótesis de Cadera
Caso Clínico

«Cuando una cadera operada no acaba de ir bien y nadie encuentra la razón, lo más fácil es decir que el paciente rehabilitó mal. Nuestra experiencia es la contraria: detrás de muchas de esas caderas hay una infección de bajo grado o una fractura que nadie diagnosticó a tiempo. Buscarlas no es desconfiar del cirujano anterior, es lo que le debemos al paciente.» Dr. Manuel Villanueva.

Una infección de bajo grado de prótesis de cadera es una infección causada por bacterias poco agresivas que colonizan el implante y evolucionan sin fiebre, sin enrojecimiento y con análisis poco llamativos. Por eso se confunde tantas veces con un mal resultado quirúrgico o con una rehabilitación insuficiente. En esta página explicamos qué la delata, cómo se demuestra y por qué el tratamiento no es el mismo que el de una infección aguda, y lo ilustramos con un caso real de nuestra consulta contado con sus errores y sus complicaciones.

▶️ Aviso. Esta es una páginas dirigida a especialistas, por su complejidad y por el uso de imágenes intraoperatorias. Si buscas la explicación general, empieza por infección de prótesis de cadera.

¿Qué es una infección de bajo grado de una prótesis de cadera?

Una infección de bajo grado de prótesis de cadera es una infección periprotésica producida por microorganismos de baja virulencia —con frecuencia estafilococos coagulasa negativos— que se adhieren a la superficie del implante y forman biofilm, una película que los protege del sistema inmunitario y de los antibióticos.

La diferencia con una infección aguda no es de gravedad, sino de forma de presentarse. Una infección aguda hace ruido: fiebre, dolor intenso, calor y enrojecimiento en las primeras semanas. Una infección de bajo grado no hace prácticamente ninguno. Lo que produce es un mal resultado sostenido en el tiempo: dolor que no termina de irse, cojera que no se corrige, rigidez, sensación de que «la cadera nunca ha ido bien desde que me operaron».

Ese silencio clínico es lo que la hace peligrosa. Mientras la infección no se reconoce, el implante se va aflojando, el hueso se pierde y las cirugías que se hacen encima —una reducción por luxación, un recambio de componentes— no resuelven el problema y añaden riesgo. Cada intervención sobre una articulación infectada es una oportunidad más para que la infección se consolide.

¿Por qué una infección de bajo grado pasa desapercibida durante años?

Pasa desapercibida porque todas las pruebas que se usan para descartar una infección pueden salir normales. La analítica muestra una proteína C reactiva y una velocidad de sedimentación en el límite o discretamente elevadas, valores que se atribuyen sin más a la cirugía previa. La radiografía enseña un aflojamiento que se interpreta como desgaste. Y una aspiración articular puede ser negativa sin que eso signifique nada.

A esto se suma un sesgo que vemos con frecuencia en la consulta: cuando un paciente evoluciona mal después de una prótesis, la primera explicación que se busca suele ser mecánica o funcional. Se piensa en la posición del implante, en la musculatura, en la rehabilitación. La infección aparece como hipótesis tarde, cuando ya ha habido varias cirugías.

Hay una consecuencia práctica importante. Si se dan antibióticos antes de tomar las muestras, la infección puede volverse indemostrable. Un tratamiento empírico ante una herida que supura, dado con buena intención y sin cultivo previo, puede impedir durante años que se identifique al microorganismo responsable. Por eso, ante la sospecha, la secuencia correcta es tomar muestras primero y tratar después.

Qué señales obligan a sospechar una infección de bajo grado.

Obligan a sospecharla los antecedentes de la cirugía, no la exploración del día. La más importante de todas es el drenaje prolongado de la herida quirúrgica: una herida que sigue supurando o rezumando más allá de lo esperable después de una prótesis o de una reintervención.

👉 Las señales que obligan a descartar una infección de bajo grado antes de dar por bueno un mal resultado:

Dato Cifra
Drenaje prolongado de la herida tras la cirugía inicial o tras una reintervención Es la bandera roja más constante. Fue el antecedente clave de este caso
Dolor que persiste o aumenta sin causa mecánica que lo explique La infección de bajo grado duele de forma sorda y continua, no en crisis
Cirugías repetidas sobre la misma cadera en poco tiempo Cada reintervención multiplica el riesgo de colonizar el implante
Luxación protésica sin factores de riesgo claros La propia infección es un factor de inestabilidad
Aflojamiento precoz o hundimiento del vástago Un implante que se mueve antes de tiempo obliga a descartar infección
PCR y velocidad de sedimentación discretamente elevadas y mantenidas Valores en el límite que nadie considera anormales, sostenidos en el tiempo

Ninguna de estas señales confirma nada por sí sola, y varias de ellas tienen explicaciones puramente mecánicas. Lo que no es aceptable es atribuirlas todas a la mala suerte sin haber descartado la infección.

Cómo se demuestra una infección de bajo grado de prótesis de cadera

Se demuestra con aspiración del líquido articular bajo control ecográfico, cultivos prolongados y enriquecidos, y muestras protocolizadas tomadas en quirófano, sin antibióticos previos. La ecografía no es un detalle: guiar la aguja hasta el punto correcto es lo que diferencia una muestra representativa de una punción a ciegas que sale negativa y despista.

En el caso que comentamos, la aspiración ecoguiada permitió aislar el microorganismo antes de operar, y los cultivos tomados durante la cirugía confirmaron después el mismo germen. Esa concordancia es lo que permite dirigir el antibiótico desde el primer día en lugar de tratar a ciegas.

En cuanto a los criterios, trabajamos con la definición de infección periprotésica de la EBJIS publicada en 2021, que sustituye el «sí o no» por tres niveles: infección confirmada, infección probable e infección improbable. Ese nivel intermedio se creó de forma explícita porque las definiciones anteriores, de dos categorías, dejaban fuera precisamente a los pacientes con infección de bajo grado. Cuando una sociedad científica europea reconoce que su definición anterior se dejaba estos casos, conviene tomárselo como lo que es: una advertencia.

Caso clínico de infección de
bajo grado de prótesis de cadera con tres centímetros de acortamiento

Presentamos el caso de un paciente de 72 años al que se le implantó una prótesis total modular de cadera derecha por artrosis. En el postoperatorio sufrió una luxación que requirió una reducción abierta —una nueva operación— y el recambio de los componentes modulares, cuello y cabeza, para conseguir mejor estabilidad. Tras esa segunda intervención, el paciente tuvo un drenaje prolongado de la herida quirúrgica.

Acudió a nuestra consulta tres años más tarde. La exploración objetivaba un acortamiento de 3 cm y una rotación externa exagerada de la pierna, casi de 80°. Tenía dolor, rigidez, limitación de la movilidad de la cadera, una cojera ostensible —caminaba con una pierna recta y la otra en rotación externa— y una limitación importante para las actividades de la vida diaria.

Las radiografías mostraban una deformidad en varo del fémur, con acortamiento y remodelación de la cortical medial femoral. Los análisis mostraban elevación de la proteína C reactiva y de la velocidad de sedimentación. La aspiración del líquido articular bajo control ecográfico permitió aislar un estafilococo coagulasa negativo sensible a meticilina.

Qué explicaba el acortamiento y la rotación de la pierna.

Infección de Bajo Grado de Prótesis Total de Cadera

Radiografía previa al recambio en dos tiempos de prótesis de cadera por infección de bajo grado.

La hipótesis más probable es que el paciente sufriera una fractura periprotésica no diagnosticada —una fractura alrededor del implante— que hizo que la fijación de la prótesis no fuera buena y que el vástago femoral se hundiera cada vez más, hasta encajarse y estabilizarse, pero con un acortamiento grave. Ese proceso se acompañó de una remodelación del fémur alrededor del implante, en varo y en retroversión, hasta la estabilización final. De ahí el acortamiento y la rotación forzada visibles en la exploración y en la radiografía.

Sobre el papel de la infección conviene ser preciso, porque las dos cosas se retroalimentan. La propia infección es un factor de inestabilidad de la cadera y puede ser la causa de una luxación. En este paciente, sin embargo, creemos que la fractura no diagnosticada fue el motivo principal de la inestabilidad, del hundimiento y de las cirugías repetidas, y que fueron esas cirugías las que aumentaron el riesgo de infección, como finalmente ocurrió.

Por qué en este caso se indicó un recambio en dos tiempos.

Con el diagnóstico de infección de bajo grado, lo indicado era el recambio en dos tiempos quirúrgicos. La razón es que un recambio en un solo tiempo exige unas condiciones que aquí no se daban: un microorganismo bien identificado y sensible, partes blandas en buen estado, poca pérdida ósea y ausencia de cirugías repetidas previas. Los límites de esa opción están explicados en infección de prótesis de cadera, límites de la reconstrucción en un tiempo.

En el primer tiempo realizamos un abordaje ampliado con osteotomía del trocánter mayor —necesario para retirar un vástago hundido y encajado en un fémur remodelado— y colocamos un espaciador. Se inició tratamiento parenteral con antibióticos de amplio espectro, meropenem y teicoplanina, durante 10 días, seguido de un ciclo de 2 meses de antibióticos orales una vez disponibles los cultivos preliminares, combinando siempre dos antibióticos: cotrimoxazol y rifampicina. Los cultivos confirmaron el mismo microorganismo que la aspiración preoperatoria.

El desarrollo general de esta cirugía está en revisión y recambio de prótesis de cadera y en tratamiento de la infección de prótesis de cadera.

Cómo se fabricó el espaciador y por qué se personalizó el antibiótico.

El espaciador fue una prótesis hecha a mano de cemento cargado con doble antibiótico —Copal con gentamicina y clindamicina— al que añadimos 2,5 g de vancomicina por bolsa de cemento. Se conformó una prótesis larga, que sobrepasaba el nivel de la osteotomía femoral, reforzada con un clavo de Ender.

Personalizar el antibiótico del cemento no es un capricho técnico. El cemento con antibiótico libera el fármaco directamente donde está el biofilm, a concentraciones locales que no se alcanzarían por vía general. En un trabajo del equipo en el que participa el Dr. Villanueva, sobre 2.518 artroplastias, el cemento comercial cargado con antibiótico se asoció a una reducción global del 57 % del riesgo de infección periprotésica, con un 72,6 % en la cadera cementada y sin efecto en la cadera no cementada (J Arthroplasty, 2017, 2017, con el Dr. Pablo Sanz-Ruiz como primer autor). Ese último matiz —que no sirve para todo— es tan importante como el resto.

La longitud del espaciador también tiene una razón. Cuando hay una osteotomía y una gran pérdida de hueso, un espaciador corto no mantiene la longitud de la pierna ni evita la contractura de las partes blandas, y la reimplantación se vuelve mucho más difícil. Es el mismo razonamiento que sostiene los espaciadores biarticulares de fémur total que hemos descrito en nuestras publicaciones.

Qué ocurrió cuando el espaciador se fracturó y qué enseña esa complicación.

res meses más tarde, una semana antes de la fecha prevista para la reimplantación, el paciente sufrió una caída. La caída provocó una doble fractura: en el cuello de la prótesis de cemento y en el vértice de la deformidad en varo del fémur.

La segunda de esas fracturas nos ayudó en la cirugía final, y resolvió nuestras dudas sobre si debíamos realizar nosotros esa osteotomía para facilitar el alineamiento de la pierna y la colocación de la prótesis.

La primera ilustra una de las complicaciones posibles de estos dispositivos: la fractura por fatiga del material. Los espaciadores de cemento no son implantes definitivos ni están diseñados para soportar cargas normales durante meses. Sus complicaciones conocidas son tres: la fractura por fatiga, la luxación y la dificultad para modelarlos a mano si no se tiene la experiencia adecuada. El detalle de los distintos tipos está en espaciadores de cemento con antibiótico.

Contamos esta complicación porque forma parte del caso y porque un paciente que va a llevar un espaciador durante meses tiene derecho a saber que puede romperse.

Infección de Bajo Grado de Prótesis Total de Cadera 2
Infección de Bajo Grado de Prótesis Total de Cadera
Infección de Bajo Grado de Prótesis Total de Cadera

Imágenes intraoperatorias del espaciador y de las radiografías de control.

Se conformó una prótesis larga, sobrepasando el nivel de la osteotomía femoral, con un clavo de Ender.

¿Qué resultado se obtuvo tres años después de la reimplantación?

La cirugía definitiva se realizó dos días después de la caída. Los cultivos y las muestras tomados durante esa segunda operación fueron negativos para infección o inflamación aguda, lo que confirmaba que el primer tiempo y la antibioterapia habían cumplido su función.

Se implantó una prótesis con vástago femoral modular no cementado (MP-Link) y un cotilo tripolar constreñido de titanio ultraporoso (Tritanium, Stryker). La elección buscaba reducir al máximo el riesgo de luxación en un paciente con sobrepeso, mala coordinación y propiocepción, una osteotomía del trocánter mayor —que es un factor mayor de riesgo de luxación— y una historia previa de luxación.

Tres años después de la reimplantación el paciente no tiene dolor alguno, la movilidad de la cadera es casi normal, y la longitud y la posición de la pierna se han recuperado. La deformidad del fémur está corregida.

Es un buen resultado, y conviene decir por qué lo es: se partía de una cadera con 3 cm de acortamiento, 80° de rotación externa, infección crónica y un fémur deformado. La comparación honesta no es con una cadera sana, sino con la situación en la que llegó el paciente.

Infección de Bajo Grado de Prótesis Total de Cadera Caso clínico
Control posquirúrgico de infección de bajo grado de prótesis de cadera
Control posquirúrgico de infección de bajo grado de prótesis de cadera
Control posquirúrgico de infección de bajo grado de prótesis de cadera
Control posquirúrgico de infección de bajo grado de prótesis de cadera

Controles evolutivos.

Qué riesgos y qué límites tiene el tratamiento de una infección de bajo grado.

El recambio en dos tiempos de una prótesis de cadera infectada es una cirugía mayor de revisión, con riesgos que hay que conocer antes de decidir.

◻️ Persistencia o recidiva de la infección. Es el principal, y aumenta cuando el microorganismo no se identifica, cuando ha habido antibioterapia previa y cuando existen cirugías repetidas.
◻️ Luxación protésica. Especialmente alta tras una osteotomía del trocánter mayor y con antecedente de luxación, que es justo lo que condicionó la elección del implante en este caso.
◻️ Complicaciones del espaciador: fractura por fatiga y luxación.
◻️ Fractura periprotésica durante la extracción de un vástago encajado.
◻️ Dismetría residual y cojera, cuando la remodelación ósea no permite recuperar por completo la longitud.
◻️ Problemas de cicatrización, sobre todo en caderas con varias cirugías previas.

Sobre las cifras, dos precisiones honestas. La primera: un recambio en dos tiempos bien indicado controla la infección en la mayoría de los pacientes, pero no en todos, y una parte de los casos necesita una tercera cirugía. La segunda: la evidencia sobre cemento con antibiótico que citamos más arriba muestra una reducción del riesgo del 57 % de media, lo que significa exactamente eso —una reducción, no una eliminación— y sin efecto demostrado en la cadera no cementada.

El límite realista: el objetivo es una cadera estable, sin dolor, con la pierna igualada y con autonomía para la vida diaria. No es devolver la cadera al estado de una prótesis primaria bien puesta la primera vez.

Los cuatro puntos de interés de este caso.

🟦 1. La falta de criterio en la identificación y en el manejo inicial de una fractura periprotésica que era inestable, de ahí el hundimiento de la prótesis de cadera y el acortamiento de la pierna.

🟦 2. El manejo incorrecto de una evolución con drenaje prolongado de la herida quirúrgica.

🟦 3. El manejo de una deformidad en varo y de una osteotomía femoral trocantérica, y la solución con un espaciador largo realizado a mano, personalizando el antibiótico añadido al cemento óseo para facilitar la erradicación de la infección.

🟦 4. El caso ilustra las ventajas, pero también las potenciales complicaciones de este tipo de espaciadores.

RESUMEN CLÍNICO.

La infección de bajo grado de prótesis de cadera está causada por bacterias poco agresivas que forman biofilm sobre el implante y evolucionan sin fiebre ni signos inflamatorios, por lo que se confunde con un mal resultado quirúrgico o con una rehabilitación insuficiente.

La señal de alarma más constante es el drenaje prolongado de la herida tras la cirugía inicial o tras una reintervención; se suman el dolor persistente sin causa mecánica, las cirugías repetidas, la luxación sin factores de riesgo y el aflojamiento precoz. Se demuestra con aspiración articular guiada por ecografía, cultivos prolongados y muestras protocolizadas tomadas sin antibioterapia previa; la definición EBJIS de 2021 añadió un nivel de «infección probable» pensado para no dejar fuera estos casos.

Cuando hay pérdida ósea, cirugías previas o microorganismo dudoso, el tratamiento indicado es el recambio en dos tiempos con espaciador de cemento cargado con antibiótico y antibioterapia combinada dirigida. El objetivo realista es una cadera estable, sin dolor y con la pierna igualada, asumiendo que la reintervención y la luxación son riesgos reales.

❓FAQs sobre la inestabilidad de bajo grado de prótesis de cadera.

¿Cuánto tiempo puede pasar desde la operación hasta que se detecta una infección de bajo grado?

Puede pasar de meses a años. En el caso descrito en esta página, el paciente llegó a nuestra consulta tres años después de la cirugía inicial. Eso no significa que la infección apareciera tarde: significa que llevaba mucho tiempo instalada sin que nadie la buscara. El tiempo que transcurre suele reflejar cuánto se ha tardado en plantear la hipótesis, no cuándo empezó la infección.

Si me operaron en otro centro, ¿tiene sentido pedir una segunda opinión?

Sí, y es una de las razones más frecuentes por las que llegan pacientes a nuestra consulta. Pedir una segunda opinión no es cuestionar al cirujano anterior: una infección de bajo grado es difícil de diagnosticar precisamente porque no da la cara. Lo que aporta la segunda valoración es que alguien vuelva a mirar el caso con la infección sobre la mesa como hipótesis, y con las pruebas dirigidas a demostrarla.

¿Se puede caminar con el espaciador entre las dos cirugías?

Depende del tipo de espaciador, del hueso que quede y de la indicación de cada paciente. Los espaciadores permiten mantener la longitud de la pierna y cierta función, con carga habitualmente parcial y asistida, pero no son implantes definitivos: pueden fracturarse por fatiga o luxarse, como ocurrió en este caso tras una caída. Las instrucciones de carga las da el cirujano para cada paciente, y conviene seguirlas con cuidado.

¿Puedo conducir mientras llevo el espaciador?

No es lo habitual, y en la cadera derecha menos todavía. Durante el periodo entre las dos cirugías la pierna tiene una función limitada, se camina con ayuda y el riesgo de una reacción brusca al frenar es real. Es una decisión que se toma paciente a paciente y con la que conviene ser prudente.

¿La Seguridad Social cubre el tratamiento de una infección protésica?

El tratamiento de una infección periprotésica está incluido en la cartera de servicios del sistema público. Lo que varía de un centro a otro es la disponibilidad de determinadas técnicas microbiológicas —cultivos prolongados, biología molecular— y la experiencia del equipo en cirugía de revisión y en espaciadores hechos a medida. Es razonable preguntarlo antes de decidir dónde tratarse.

Si llevo una prótesis de cadera y me voy a hacer una limpieza dental, ¿necesito antibiótico?

No hay un plazo cerrado ni una norma que valga para todos los pacientes. La profilaxis antibiótica dental en portadores de prótesis articular es una valoración individualizada entre el dentista y el traumatólogo, que tiene en cuenta el procedimiento dental previsto, el estado de la boca y los factores de riesgo de cada persona. Lo que sí conviene siempre es mantener una buena salud bucodental y tratar cualquier foco infeccioso.

El Dr. Villanueva lleva más de 20 años realizando prótesis de cadera y rodilla y tratando infecciones y casos clínicos complejos.

Es el primer Español premiado y reconocido por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos AAOS, por sus técnicas quirúrgicas.

Artículo revisado por el Dr. Manuel Villanueva · Traumatólogo y Cirujano Ortopédico · Miembro de la AAOS desde 2004 · Nº colegiado 41299


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