Tel: 685 490 988 info@avanfi.com
Seleccionar página

Displasia de cadera: qué es, síntomas, causas, tratamiento y cirugía.

TRAUMATÓLOGO DR. VILLANUEVA

La displasia de cadera es una alteración del desarrollo de la articulación en la que la cabeza del fémur no queda correctamente centrada ni suficientemente cubierta por el acetábulo. Cuando esa relación es insuficiente, la cadera soporta peor las cargas, puede ser menos estable y tiende a desgastarse antes de tiempo. No siempre se manifiesta igual: algunas displasias se detectan en recién nacidos y otras pasan desapercibidas hasta la adolescencia o la edad adulta, cuando aparecen dolor, limitación funcional o artrosis precoz.

En este artículo nos centraremos en que la displasia de cadera no es solo un problema infantil ni equivale siempre a una prótesis. Es una patología del desarrollo con distintos grados, distintas formas de evolución y diferentes opciones de tratamiento según la edad, la anatomía y el estado del cartílago. Para información sobre →  la cirugía protésica compleja sobre displasia de cadera.

¿Qué es la displasia
de cadera?

La displasia de cadera consiste en un desarrollo anómalo de la articulación coxofemoral. En una cadera normal, la cabeza femoral y el acetábulo encajan de forma congruente y se moldean mutuamente durante el crecimiento. En la displasia de cadera, esa cobertura es insuficiente o anormal, de modo que la articulación trabaja con peor reparto de cargas y mayor riesgo de deterioro progresivo.

No todas las displasias de cadera son iguales. Hay formas leves, moderadas y severas. Esa gradación cambia los síntomas, la velocidad de deterioro y el tipo de tratamiento. En los casos más avanzados, la deformidad acetabular y femoral puede hacer mucho más compleja una futura cirugía reconstructiva o una prótesis de cadera.

luxación de cadera tipo displasia o malformación de la cadera

Qué ocurre en la articulación cuando existe displasia.

Cuando la cabeza femoral no está bien contenida por el acetábulo, la articulación pierde eficiencia biomecánica. Eso puede favorecer:

🔹 sobrecarga del cartílago articular;
🔹 daño del labrum acetabular;
🔹 inestabilidad o sensación de fallo;
🔹 limitación funcional progresiva;
🔹 artrosis secundaria a edades más tempranas de lo habitual.

Este punto es especialmente importante en adolescentes y adultos jóvenes, porque muchas veces la búsqueda no empieza con el diagnóstico de “displasia”, sino con síntomas como dolor inguinal, molestias al hacer deporte, contracturas repetidas o dificultad para estar mucho tiempo sentado.

Causas y factores de riesgo de la displasia de cadera.

La displasia del desarrollo de la cadera tiene un origen multifactorial y está presente desde el nacimiento, aunque no siempre se diagnostica en ese momento. Entre los factores de riesgo clínicamente conocidos figuran los antecedentes familiares, la presentación de nalgas y una mayor frecuencia en niñas y primogénitos.

Lo relevante desde el punto de vista clínico es entender que una displasia puede existir durante años con pocos síntomas y hacerse evidente más tarde, cuando la articulación ya ha empezado a sufrir por una mecánica anormal. Esa evolución explica por qué algunos pacientes consultan en la infancia y otros llegan en la adolescencia o en la edad adulta con dolor y limitación.

Síntomas de displasia de cadera según la edad.

▶️Displasia en recién nacidos y lactantes

En esta etapa, la detección precoz es fundamental, porque algunas formas pueden corregirse con tratamiento ortopédico si se diagnostican a tiempo. En los primeros meses de vida pueden aparecer hallazgos como:

→  Menor movilidad del lado de la luxación
→ Pierna más corta en el lado con la dislocación de la cadera
→ Asimetría de los pliegues cutáneos de los muslos o las nalgas o de la forma de las caderas
→ Después de los 3 meses de edad, la pierna afectada puede rotarse hacia afuera o ser más corta que la otra.
→ Cuando camina el niño puede cojear o los padres pueden ver que la posición o la movilidad de una cadera es diferente a la otra o la espalda se curva demasiado al caminar o que las piernas son de diferente longitud.

▶️ Displasia en adolescentes y adultos jóvenes

En etapas posteriores, la presentación suele ser distinta. Los síntomas más frecuentes son:

💠 dolor en la ingle o en la cadera;
💠 limitación deportiva;
💠 molestias al permanecer sentado;
💠 contracturas repetidas;
💠 sensación de rigidez o inestabilidad;
💠 pérdida progresiva de tolerancia al esfuerzo.

Tipos y grados de displasia de cadera.

La displasia de cadera no es una alteración única ni tiene siempre la misma gravedad. En el adulto, este diagnóstico engloba un espectro anatómico en el que el acetábulo es más superficial de lo normal y ofrece una cobertura insuficiente de la cabeza femoral, lo que altera la mecánica articular y favorece sobrecarga, inestabilidad y desgaste precoz. Por eso, cuando se habla de “tipos” o “grados” de displasia de cadera, en realidad se está describiendo cuánto se ha alterado la anatomía de la cadera y hasta qué punto esa alteración compromete su función.

▶️ Desde un punto de vista clínico, puede haber formas leves de displasia de cadera, en las que predomina una insuficiente cobertura acetabular pero la cabeza femoral permanece relativamente centrada; formas con subluxación, en las que la cabeza femoral pierde parte de su congruencia con el acetábulo; y formas severas o luxadas de displasia de cadera, en las que la cadera presenta un ascenso importante de la cabeza femoral respecto a su posición anatómica normal. Esta progresión no es solo descriptiva: marca también un aumento de la complejidad biomecánica, del riesgo de artrosis y, cuando hace falta operar, de la dificultad quirúrgica.

▶️ En la práctica, esta diferencia entre grados es muy importante porque no se comporta igual una displasia leve que una displasia alta. En los casos menos avanzados, el problema principal puede ser el dolor, la sobrecarga del labrum o la limitación funcional progresiva. En cambio, en las formas severas existe además una deformidad más acusada del acetábulo y del fémur proximal, con alteraciones en la longitud, en la orientación femoral y en las partes blandas que rodean la articulación. Esa es la razón por la que los casos avanzados exigen una valoración mucho más precisa y un tratamiento claramente más especializado.

▶️ En otras palabras, hablar de tipos y grados de displasia de cadera no es una cuestión terminológica menor. Es la forma de expresar si estamos ante una cadera discretamente displásica, una cadera inestable o una cadera con luxación alta, y esa diferencia condiciona tanto los síntomas como la estrategia terapéutica y el pronóstico funcional.

Tipos y grados de displasia de cadera

Clasificación de Crowe: cómo se mide el grado de displasia de cadera.

La clasificación de Crowe es una de las referencias más utilizadas para medir la severidad de la displasia de cadera en el adulto, sobre todo cuando se analiza la deformidad desde el punto de vista reconstructivo o protésico. Se basa en la radiografía anteroposterior de pelvis y valora el grado de ascenso de la cabeza femoral respecto al acetábulo verdadero, utilizando como referencias anatómicas la pelvis, la línea de los teardrops y la unión medial cabeza-cuello femoral.

Esta clasificación divide la displasia en Crowe I, II, III y IV. A medida que se asciende de grado, aumenta el desplazamiento proximal de la cabeza femoral y, con ello, la deformidad anatómica. En los grados iniciales la cabeza femoral mantiene una relación más próxima al acetábulo anatómico, mientras que en los grados avanzados la migración es mucho mayor y la reconstrucción de la cadera resulta significativamente más compleja.

→ Crowe I suele corresponder a formas menos severas;
→ Crowe II y III ya expresan una alteración progresivamente mayor de la relación entre la cabeza femoral y el acetábulo; y
→ Crowe IV representa el grado más avanzado, con una cadera muy desplazada y una anatomía claramente patológica.

Este último grupo suele coincidir con los casos de mayor exigencia técnica, especialmente cuando se plantea una prótesis de cadera.

Por eso, la clasificación de Crowe no debe entenderse como una simple etiqueta radiográfica. Su utilidad real está en que ayuda a anticipar la dificultad de la reconstrucción, la necesidad de restaurar el centro anatómico de la cadera, el manejo de las partes blandas y el riesgo de complicaciones mecánicas o neurológicas en los casos más severos.

🔗 Más información: Adult Hip Dysplasia

Diferencias entre displasia de cadera, subluxación y luxación alta.

Estos términos suelen mezclarse en muchas explicaciones divulgativas, pero no significan exactamente lo mismo.

💠 Displasia de cadera es el concepto general: indica que la articulación no se ha desarrollado con una anatomía normal y que existe una cobertura insuficiente o una morfología anómala del acetábulo y, a veces, también del fémur proximal. Es, por tanto, el diagnóstico de base y puede abarcar desde formas leves hasta cuadros muy avanzados.

💠 La subluxación implica un paso más en gravedad. En este caso, la cabeza femoral no está completamente fuera de la articulación, pero tampoco está bien centrada dentro del acetábulo. Existe una pérdida parcial de congruencia que genera inestabilidad y empeora la distribución de cargas, favoreciendo dolor, fallo del labrum y deterioro progresivo del cartílago. En otras palabras, toda subluxación en este contexto forma parte de una displasia, pero no toda displasia está subluxada.

💠 La luxación alta representa la forma más severa del espectro. Aquí la cabeza femoral está claramente desplazada por encima de su localización anatómica normal y la deformidad global de la cadera es mucho mayor. No solo hay un acetábulo insuficiente, sino también modificaciones relevantes del fémur proximal, de la longitud de la extremidad y de las partes blandas periarticulares. Por eso, cuando se habla de “displasia alta”, normalmente se está describiendo una displasia muy evolucionada, frecuentemente relacionada con grados altos de Crowe, sobre todo Crowe IV.

Cómo se diagnostica la displasia de cadera.

El diagnóstico de la displasia de cadera depende de la edad y del contexto clínico. En lactantes, la exploración pediátrica y ortopédica es clave. En adolescentes y adultos, el diagnóstico requiere correlacionar síntomas, exploración física, radiología y grado real de afectación anatómica.

Como hemos indicado anteriormente, no toda cadera dolorosa en una persona joven es una displasia, pero la displasia debe formar parte del diagnóstico diferencial cuando hay dolor, limitación funcional o artrosis precoz sin otra explicación suficiente.

¿Se cura la displasia de cadera?

La displasia de cadera no se cura sola en el adulto. No es una inflamación pasajera ni un simple problema muscular: es una alteración anatómica del desarrollo. Algunas formas leves pueden tolerarse durante años con pocas molestias, pero el problema estructural no desaparece espontáneamente. 

En niños pequeños, especialmente cuando la detección es precoz, algunas formas pueden corregirse con ortesis y seguimiento especializado. En cambio, en adolescentes y adultos, lo que se valora es si la displasia puede controlarse de forma conservadora, si todavía existe margen para una cirugía de preservación o si la evolución ya ha llevado a una artrosis que obliga a plantear una prótesis.

¿Qué pasa si no sé corrige o no se trata la displasia de cadera?

Si no se corrige la displasia de cadera se producirá un desarrollo anormal de la anatomía del fémur y del acetábulo. Esto es, habrá una diferencia grave de la longitud de la pierna y limitación funcional para caminar normal, sin cojear o los juegos o los deportes.

Vídeo sobre la displasia de cadera.

Tratamiento de la displasia de cadera en niños, adolescentes y adultos.

El tratamiento depende de la edad, del grado de deformidad, de los síntomas y del estado del cartílago.

🟦 En niños, las formas detectadas precozmente pueden corregirse en muchos casos con ortesis u otras medidas ortopédicas.

🟦 En adolescentes y adultos jóvenes, cuando la articulación aún conserva cartílago suficiente, puede plantearse manejo conservador o, en casos seleccionados, cirugía de preservación como ciertas osteotomías para mejorar la congruencia de la cadera y retrasar el deterioro.

🟦 En casos evolucionados, cuando la displasia ha provocado artrosis avanzada, dolor persistente y limitación funcional importante, puede ser necesaria una prótesis de cadera. Aquí la URL debe ser clara sin invadir la página específica de prótesis sobre displasia alta: esa cirugía existe, pero su desarrollo técnico pertenece a otra intención de búsqueda.

Cuando puede ser necesaria una cirugía.

La cirugía puede entrar en juego en dos escenarios:

🔸 Displasia de cadera y cirugía de preservación, cuando todavía se intenta mejorar la congruencia y ganar tiempo antes de la artrosis avanzada;
🔸 Displasia de cadera y prótesis de cadera, cuando el daño ya es estructuralmente avanzado y la función está claramente comprometida.

No toda displasia es una indicación de prótesis y no toda osteotomía es adecuada, en cualquier caso. La decisión depende del grado de deformidad, del estado del cartílago, de la edad biológica, del dolor, de la función real del paciente y del balance beneficio-riesgo. 

Displasia de cadera y artrosis precoz.

La displasia de cadera puede causar artrosis precoz. No se trata simplemente de un desgaste “por edad”, sino de una artrosis secundaria a una alteración anatómica previa que cambia la biomecánica de la articulación.

Cuándo pedir una valoración especializada.

Es recomendable una valoración especializada cuando hay:

» dolor persistente de cadera en una persona joven;
» cojera o diferencia de longitud;
» limitación funcional o deportiva no bien explicada;
» sospecha de daño del labrum o artrosis precoz;
» dudas sobre si la cadera aún puede preservarse o si ya ha evolucionado a una fase quirúrgica más avanzada.

¿Cómo se si mi hijo tiene una displasia de cadera?

El pediatra y ortopeda infantil debería ser el responsable de la exploración de todo recién nacido y de los niños en las primeras semanas y meses.

Aún así, los padres pueden observar asimetría en los pliegues del bebé, movilidad o posiciones diferentes en una y otra pierna, diferencia de longitud de las piernas o un chasquido al hacer las maniobras para, por ejemplo, poner un pañal.

¿Qué tipo de vida puedo hacer con una displasia de cadera?

Se puede hacer deporte con una displasia. Como en otras patologías que afectan a la cadera los deportes de impacto, choque o carrera pueden ser peores o estar más limitados por el dolor.

Se puede hacer vida normal, incluso deportiva, evitando aquellos movimientos dolorosos o molestos, durante años. Como en cualquier forma de artrosis en pacientes jóvenes, pues esta se tolera muy bien hasta las edades más avanzadas.

❓FAQs Displasia de cadera.

¿La displasia de cadera es hereditaria?

Sí, existe un componente familiar reconocido. La displasia de cadera tiende a presentarse con más frecuencia en personas con antecedentes familiares y también es más habitual en mujeres. Esto no significa que todos los hijos de una persona con displasia la vayan a desarrollar, pero sí justifica una mayor atención clínica cuando hay historia familiar, sobre todo en recién nacidos y en familias en las que ya ha habido casos diagnosticados.

¿La displasia de cadera puede afectar a las dos caderas?

Sí, puede ser unilateral o bilateral. En algunos pacientes una cadera es claramente más sintomática y la otra presenta una displasia más leve o incluso pasa desapercibida durante años. Por eso, cuando se estudia una displasia en adolescentes o adultos, la valoración debe hacerse sobre la pelvis completa y ambas caderas, no solo sobre el lado doloroso. Esa visión global evita infradiagnosticar una afectación bilateral o interpretar mal diferencias de longitud, marcha o sobrecarga compensatoria. Esta recomendación es coherente con la evaluación radiográfica estándar de pelvis y con el hecho de que la displasia del adulto puede permanecer silente hasta fases más tardías.

¿La displasia de cadera puede causar una rotura del labrum?

Sí, y esta es una de las asociaciones más importantes en pacientes jóvenes con dolor inguinal. Cuando el acetábulo no cubre bien la cabeza femoral, el labrum acetabular soporta más carga de la que le corresponde y puede lesionarse. De hecho, la displasia puede dañar tanto el cartílago articular como el labrum, y en muchos pacientes el chasquido, el dolor punzante o la sensación de enganche se relacionan precisamente con esa lesión labral secundaria a una cadera estructuralmente inestable.

¿Una artroscopia sola resuelve una displasia de cadera?

No siempre, y en muchos casos no debería plantearse como tratamiento aislado si existe una displasia estructural significativa. En la displasia, la lesión del labrum y del cartílago suele ser una consecuencia del problema anatómico, no el problema principal. Si solo se repara el labrum pero no se corrige la falta de cobertura o la mala alineación, existe riesgo de que el dolor persista o de que la reparación fracase con el tiempo. Por eso, antes de indicar una artroscopia, es fundamental confirmar si el origen del dolor es una displasia leve compatible con ese abordaje o una displasia que requiere una estrategia reconstructiva distinta.

¿Qué pruebas de imagen son más útiles para diagnosticar una displasia de cadera en el adulto?

La base del diagnóstico suele ser la radiografía de pelvis, porque permite valorar la cobertura acetabular, la forma de la cadera y clasificaciones como la de Crowe. En adolescentes y adultos, cuando además hay sospecha de lesión del labrum o daño del cartílago, puede ser necesario completar el estudio con resonancia magnética. Es decir, la radiografía define la anatomía ósea y la resonancia ayuda a valorar el daño intraarticular asociado.

¿La displasia de cadera puede confundirse con otras causas de dolor de cadera?

Sí. En pacientes jóvenes o activos puede confundirse con pinzamiento femoroacetabular, lesión del labrum, sobrecarga muscular o incluso dolor lateral que no procede realmente del interior de la articulación. Esa es una de las razones por las que algunas displasias se diagnostican tarde: el síntoma inicial no siempre se etiqueta como displasia, sino como dolor inguinal inespecífico, chasquidos, molestias al sentarse o dolor mecánico con la actividad. Distinguir si la cadera es displásica, pinzante o ambas cosas a la vez es clave para no plantear tratamientos equivocados.

Infección protésica de cadera. Artículos del Dr. Villanueva. Especialista en casos complejos e infección de prótesis de cadera en Madrid.

¿El embarazo empeora la displasia de cadera o impide un parto vaginal?

En general, la displasia de cadera o incluso una cirugía previa por displasia no suelen impedir por sí mismas el parto vaginal. Las fuentes especializadas señalan que es poco frecuente que la displasia sea un problema directo para el parto, aunque la decisión obstétrica siempre debe individualizarse. Desde el punto de vista de contenido GEO, esta es una pregunta muy útil porque responde a una preocupación real de muchas pacientes jóvenes: la displasia puede requerir seguimiento y control de síntomas, pero no implica automáticamente una contraindicación para el embarazo o el parto vaginal.

¿Cuándo conviene buscar una segunda opinión si me han diagnosticado displasia de cadera?

Conviene pedirla cuando existe dolor persistente, dudas entre distintos diagnósticos —por ejemplo, displasia frente a labrum o pinzamiento—, propuestas quirúrgicas muy diferentes o incertidumbre sobre si la cadera todavía puede preservarse. Las fuentes especializadas para adultos subrayan que establecer el diagnóstico correcto y valorar la experiencia del especialista en displasia son dos factores decisivos para elegir bien el tratamiento. Esto tiene especial importancia en pacientes jóvenes, en casos limítrofes y en caderas con deformidad compleja.

¿Por qué algunas personas descubren la displasia de cadera siendo adultas?

Porque las formas leves o moderadas pueden pasar desapercibidas durante años. La displasia del adulto no siempre da síntomas en la infancia; en muchos casos empieza a manifestarse en la adolescencia o en la edad adulta, cuando el labrum y el cartílago ya han soportado durante tiempo una mecánica desfavorable. De hecho, el International Hip Dysplasia Institute señala que la mayoría de los casos se diagnostican en adolescencia o edad adulta, y que esta patología es una causa importante de artrosis de cadera antes de los 50 años.

El Dr. Villanueva lleva más de 20 años realizando prótesis de cadera y rodilla y tratando infecciones y casos clínicos complejos.

Es el primer Español premiado y reconocido por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos AAOS, por sus técnicas quirúrgicas.

Artículo escrito y verificado por el especialista en traumatología Dr. Villanueva. Cirujano ortopédico especialista en cadera y rodilla. Miembro de la AAOS desde 2004.


Gracias por compartir:
flat email
flat youtube
icon Visit us en US
WhatsApp
LinkedIn
LinkedIn
Share
Instagram
Copy link
¡La URL se ha copiado correctamente!
Contacto

Donoso Cortés, 80.
28015. Madrid

De L a V de 09:30 a 19:00

15 Premios de la AAOS, la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, por nuestra técnicas Quirúrgicas Ecoguiadas
Políticas

Aviso Legal

Política de Privacidad

Política de Cookies

MIEMBROS | SOCIOS
xx logotipo top100 horizontal web
Logotipo Topdoctors
Logotipo Topdoctors
Otras Webs

avanfi.com

mvillanuevam.com

Acceso Empresas

Haz clic aquí

Webmaster

OlgaComunicación

¡Síguenos!

¡Mantente informado!

→ LOPD

14 + 1 =

La newsletter se envía mensualmente con noticias y novedades de la clínica Avanfi, con información sobre patologías: sus síntomas, diagnóstico y tratamientos, testimonios, casos clínicos, etc. de nuestras especialidades: traumatología, cirugías de prótesis de cadera y rodilla, podología, cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva, terapias biológicas y fisioterapia y rehabilitación.

© Dr. Villanueva 2026 | From 2018, all rights reserved

Contenido del artículo

Contenido del artículo