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SÍNDROME COMPARTIMENTAL. FASCIOTOMÍA | LESIONES DE RODILLA

El síndrome compartimental es un cuadro de dolor y falta de riego provocado por un aumento del volumen y de la presión dentro de los estuches o compartimentos en que se agrupan los músculos y estructuras de los brazos y de las piernas. Estos compartimentos están envueltos en un tejido conectivo, no elástico, las llamadas fascias.

Existe un síndrome compartimental agudo y un síndrome compartimental crónico.

El primero está relacionado con un traumatismo de alta energía o con un periodo prolongado de isquemia. El segundo es más propio de deportistas. Durante el ejercicio prolongado e intenso el volumen del músculo puede aumentar hasta un 20% comprometiendo la perfusión de tejidos obligando al deportista a parar.

Diagnóstico del Síndrome compartimental o fasciotomía: La sospecha clínica es fundamental, pues el deportista acude a consulta en reposo y al no haber cambios crónicos las pruebas, como EMG y otras son negativas.

SÍNDROME COMPARTIMENTAL CRÓNICO

El síndrome compartimental crónico es propio de deportistas. Durante el esfuerzo los músculos reciben más flujo sanguíneo, su volumen puede aumentar hasta un 20% y se crea un conflicto de espacio, haciendo que el deportista sienta dolor y pérdida de fuerza, lo cual le obliga a hacer reposo. Al hacer reposo disminuye el volumen en el compartimento, la presión dentro del mismo se normaliza y el dolor desaparece. Es más frecuente en motociclistas o escaladores, en el miembro superior, y en corredores y marchadores, en el miembro inferior, pero también afecta a futbolistas y otros deportistas.

Dependiendo del compartimento afectado podemos estar ante un:

Síndrome compartimental crónico anterior o lateral de la pierna
Síndrome compartimental crónico posterior (superficial o profundo) de la pierna. Este puede dividirse en superficial (si afecta a los gemelos) o profundo (si afecta al soleo, tibial posterior o a los flexores).
Sindrome compartimental crónico anterior o posterior del antebrazo.
Otros síndromes de la zona del primer dedo (eminencia tenar) o del quinto dedo (eminencia hipotenar) son menos frecuentes. Algunos autores consideran que el pronador cuadrado, localizado en la cara anterior del antebrazo, casi en la muñeca, es un compartimento aislado que ha de liberarse de forma independiente en ciertos casos.

ANATOMÍA DEL SÍNDROME COMPARTIMENTAL CRÓNICO

Es fundamental conocer los compartimentos que se pueden afectar.

·         Miembro superior
Compartimentos del brazo: deltoideo, anterior y posterior.
Compartimentos del antebrazo: volar, lateral, posterior y del pronador cuadrado.
Compartimentos de la mano: tenar, hipotenar, aductor, palmar medio e interóseos dorsales y palmares.

·         Miembro inferior
Compartimentos del muslo: glúteo, iliaco, anterior y posterior.
Compartimentos de la pierna: lateral, posterior profundo y posterior superficial.
Compartimentos del pie: anterior, lateral y medial

CUADRO CLÍNICO DEL SÍNDROME COMPARTIMENTAL CRÓNICO

El cuadro clínico de la fasciotomía aguda cursa con dolor, en ocasiones desproporcionado en relación al traumatismo, lo cual debe alertarnos. El dolor aumenta con el estiramiento pasivo de los músculos.
Se produce un aumento de la tensión del compartimento, hinchazón y cianosis o palidez. Luego aparecen alteraciones sensitivas o parestesias y, en las fases finales, parálisis. Los pulsos pueden estar atenuados, pero se mantienen.

El diagnóstico y tratamiento precoz del síndrome compartimental agudo son fundamentales, pues muchos estudios señalan que una vez presentadas las alteraciones sensitivas sólo el 15% de los pacientes se recuperan completamente.

DIAGNÓSTICO DEL SÍNDROME COMPARTIMENTAL CRÓNICO

El diagnóstico se basa en la sospecha clínica, la exploración física y la medición de la presión intracompartimental que, en reposo, en un compartimento normal, varía entre 0 a 8 mmHg. Por encima de 35 mm Hg se considera diagnóstico de síndrome compartimental agudo. También se considera la presión diferencial entre el compartimento y la presión diastólica del paciente. Si es menor de 30 mm Hg se considera un síndrome compartimental.

TRATAMIENTO DEL SÍNDROME COMPARTIMENTAL CRÓNICO

El tratamiento del síndrome compartimental agudo es una urgencia quirúrgica, es la descompresión del compartimento mediante fasciotomías amplias. Además hay que corregir las causas primarias del mismo, si fuese posible, como alinear y fijar fracturas.

Cuanto antes actuemos más complicaciones evitaremos.

La más grave es la contractura isquémica o retracción de Volkman, que implica una fibrosis progresiva que puede tardar en establecerse casi un año y acabar con la extremidad encogida, dolor neuropático de difícil control y gran limitación funcional.

Otros grados de necrosis y daño de tejidos blandos, músculos, nervios ocasionarán diversas secuelas y limitaciones. La amenaza vital, si se produce un fallo renal, ha de evitarse evitando, con la fasciotomía urgente, el daño y necrosis de tejidos.

El tratamiento de los síndromes compartimentales crónicos de esfuerzo es quirúrgico. Las medidas conservadoras, frio, estiramientos…etc, proporcionan alivio transitorio, pero no resuelven el problema de fondo.

La cirugía convencional, abierta, se hace con isquemia de la pierna o del brazo, lo cual exige anestesias raquídeas o regionales complejas, con incisiones que requieren puntos y con mayor agresión quirúrgica.

Lesiones Rodilla Fascitomía por el especialista en traumatología Dr. Manuel Villanueva

Cicatriz de cirugía convencional abierta del síndrome compartimental o fasciotomía, con isquemia, con puntos, con anestesia completa de la extremidad.

Lesiones Rodilla Fascitomía por el especialista en traumatología Dr. Manuel Villanueva

Liberación de dos compartimentos mediante cirugía ecoguiada.

Lesiones Rodilla Fascitomía por el especialista en traumatología Dr. Manuel Villanueva

Detalle quirúrgico. Control con el ecógrafo de las estructuras y abordaje a distancia de 1-2mm.

Cicatrices (los puntos rojos) de cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva por síndrome compartimental de esfuerzo en deportista.

La cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva se hace con anestesia local, sin isquemia de la extremidad, con varias incisiones de 1-2 mm, dependiendo de los compartimentos a tratar. El paciente mueve el brazo o la pierna inmediatamente tras la cirugía, por lo que comprobamos al instante que ningún nervio ha sido dañado. El paciente recupera el control de su extremidad inmediatamente.