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Cómo prevenir la infección de prótesis de cadera y rodilla.

La infección de prótesis es una de las complicaciones más temidas de la cirugía ortopédica protésica. Aparece en menos del 1% de los casos cuando se aplican los protocolos preventivos actuales, pero exige una vigilancia rigurosa antes, durante y después de la cirugía. La prevención combina control del paciente, técnica quirúrgica y cuidados postoperatorios — los tres son igualmente decisivos.

¿Cómo prevenir
la infección de prótesis?

La infección de una prótesis de cadera o de rodilla es una complicación poco frecuente, pero potencialmente grave. No siempre puede evitarse al 100%, porque convivimos con bacterias en la piel, en el ambiente y en nuestro propio organismo. Sin embargo, el riesgo de infección de prótesis puede reducirse de forma muy significativa cuando se aplican protocolos estrictos antes, durante y después de la cirugía.

Prevenir la infección de una prótesis no depende de una sola medida aislada. Es el resultado de una cadena completa de decisiones: preparar bien al paciente, detectar infecciones activas antes de la intervención, administrar antibióticos en el momento adecuado, cuidar la antisepsia quirúrgica, reducir el tiempo de exposición de los tejidos, proteger la herida y vigilar los signos de alarma durante la recuperación.

En cirugía protésica, cada detalle importa. Una prótesis es un material extraño para el organismo y, si una bacteria consigue adherirse a su superficie, puede formar una biopelícula o biofilm. Esta capa protege a los microorganismos y dificulta que los antibióticos lleguen con la eficacia necesaria. Por eso, en prótesis de cadera y rodilla, la prevención es mucho más eficaz que tratar una infección ya establecida.

⬛ Medidas Preventivas Preoperatorias
⬛ Medidas Preventivas Intraoperatorias
⬛ Medidas Preventivas Postoperatorias

Cada una de estas fases tiene objetivos diferentes. Antes de la cirugía se busca que el paciente llegue en las mejores condiciones posibles. Durante la intervención se intenta evitar la contaminación de la herida y del implante. Después de la cirugía se protege la cicatriz, se detectan precozmente los signos de infección y se controlan posibles focos bacterianos a distancia.

—»La infección protésica es el tipo de complicación donde la prevención manda sobre el tratamiento: invertir en protocolos pre, intra y postoperatorios reduce muchísimo el riesgo de un problema enormemente grave.» — Dr. Manuel Villanueva.

¿Por qué prevenir la infección protésica es tan importante?

Una infección de prótesis no se trata con un simple antibiótico oral: la prótesis es un cuerpo extraño donde las bacterias forman un biofilm que las protege de los antibióticos. Una vez instalado, suele requerir cirugía de recambio en uno o dos tiempos, con larga rehabilitación y resultado funcional inferior al de la prótesis primaria.

Para conocer en detalle qué es una infección de prótesis, cómo se manifiesta y qué tratamiento requiere, consulte los artículos dedicados a infección de prótesis de cadera y infección de prótesis de rodilla. Este artículo se centra exclusivamente en cómo prevenirla.

Factores de riesgo del paciente y cómo controlarlos.

No todos los pacientes tienen el mismo riesgo de infección. La edad, por sí sola, no es el factor decisivo. Lo más importante es el estado general del paciente, su sistema inmunológico, la presencia de enfermedades mal controladas y la existencia de infecciones activas antes de la intervención.

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de infección de prótesis se encuentran:

🔹 Diabetes mal controlada: optimizar la glucemia (HbA1c idealmente <7%) en las semanas previas.
🔹 Obesidad importante: el IMC alto aumenta el riesgo. Reducción razonable de peso si es posible.
🔹 Tabaquismo: aumenta el riesgo de infección y de problemas de cicatrización. Suspender al menos 4-6 semanas antes.
🔹 Malnutrición o déficit proteico: corregir niveles de hemoglobina y proteínas.
🔹 Inmunosupresión: (corticoides crónicos, biológicos, quimioterapia): coordinar con el especialista que pauta esos tratamientos para suspender o sustituir antes y después de la cirugía.
🔹 Tratamientos prolongados con corticoides o fármacos inmunomoduladores.
🔹 Portadores de Staphylococcus aureus nasal: descolonización con mupirocina si el cribado es positivo.
🔹 Enfermedades inflamatorias sistémicas.
🔹 Infecciones urinarias activas.
🔹 Infecciones dentales no tratadas.
🔹 Heridas, úlceras o infecciones cutáneas.
🔹 Cirugías previas sobre la misma articulación.
🔹 Reintervenciones o cirugías de revisión.
🔹 Tiempo quirúrgico prolongado.
🔹 Mala calidad de tejidos blandos.

La valoración preoperatoria no debe limitarse a confirmar que el paciente necesita una prótesis. También debe identificar qué factores pueden corregirse o mejorarse antes de operar. Una cirugía bien indicada, pero realizada sobre un paciente con infección activa, mal control metabólico o mala situación inmunológica, tiene más riesgo de complicaciones.

Medidas preventivas preoperatorias

La prevención preoperatoria busca que el paciente llegue al quirófano en las mejores condiciones clínicas posibles. En prótesis de cadera y rodilla, esta fase es especialmente importante porque muchos factores de riesgo pueden optimizarse si se detectan a tiempo.

🟦 Control del estado general del paciente

Antes de colocar una prótesis, el equipo médico debe valorar el estado cardiovascular, respiratorio, metabólico, renal, inmunológico y nutricional del paciente. No se trata solo de “autorizar” una cirugía, sino de preparar al organismo para tolerarla mejor.

En pacientes con diabetes, el control glucémico es especialmente relevante. Una glucemia mal controlada se asocia a peor cicatrización y mayor susceptibilidad a infecciones. En pacientes fumadores, abandonar el tabaco antes de la cirugía mejora la oxigenación de los tejidos y favorece la recuperación de la herida.

También debe valorarse la situación nutricional. Un paciente con déficit proteico, anemia importante o pérdida de masa muscular puede cicatrizar peor y tener una recuperación más lenta.

🟦Descartar infecciones activas

Una prótesis no debería implantarse si existe una infección activa no controlada. Esto incluye infecciones urinarias, dentales, respiratorias, cutáneas o digestivas que puedan actuar como foco bacteriano.

Las bacterias pueden alcanzar la prótesis por vía sanguínea. Por eso, una infección aparentemente alejada de la cadera o la rodilla puede tener importancia en un paciente que va a recibir un implante.

🟦 Antes de la cirugía conviene revisar:

→ Síntomas urinarios: escozor, fiebre, urgencia miccional, infecciones repetidas.
→ Problemas dentales activos: abscesos, infección periodontal, piezas con infección.
→ Heridas abiertas o úlceras cutáneas.
→ Infecciones de piel cercanas o alejadas de la zona quirúrgica.
→ Fiebre o procesos infecciosos recientes.
→ Infecciones respiratorias activas.

No todos los pacientes necesitan las mismas pruebas. La evaluación debe individualizarse según antecedentes, síntomas y riesgo basal.

🟦 Higiene cutánea y preparación de la piel

La piel es la principal barrera natural frente a las bacterias. En cualquier cirugía, y especialmente en cirugía protésica, la preparación cutánea es esencial.

Antes de la intervención se suele recomendar una higiene cuidadosa del cuerpo, con especial atención a la zona que va a operarse. En determinados protocolos puede indicarse lavado con jabón antiséptico o medidas específicas de descolonización si el paciente es portador de bacterias como Staphylococcus aureus.

Es importante no rasurar la zona quirúrgica en casa con cuchilla. El rasurado puede producir microcortes invisibles que facilitan la entrada de bacterias. Si es necesario retirar vello, debe hacerse en el entorno sanitario y con sistemas adecuados, como maquinilla eléctrica o clipper quirúrgico.

🟦 Descolonización bacteriana en pacientes seleccionados

Algunas bacterias, como Staphylococcus aureus, pueden vivir en la nariz o en la piel sin causar síntomas. En pacientes portadores, algunos protocolos incluyen medidas de descolonización antes de la cirugía, como mupirocina nasal y lavados antisépticos, cuando está indicado.

Esta medida no debe aplicarse de forma indiscriminada sin criterio médico. Su utilidad depende del protocolo del centro, del tipo de cirugía, del perfil del paciente y del resultado de los estudios preoperatorios.

🟦 Control de medicación y enfermedades asociadas

Algunos pacientes toman anticoagulantes, inmunosupresores, corticoides, tratamientos biológicos o fármacos que pueden influir en el riesgo quirúrgico. La decisión de suspender, ajustar o mantener estos tratamientos debe tomarse de forma coordinada entre traumatología, anestesia y los especialistas que controlan esas enfermedades.

No se debe suspender medicación relevante por cuenta propia. En cirugía protésica, improvisar cambios de tratamiento puede ser tan peligroso como no hacerlos.

cómo prevenir la infección de prótesis de cadera y rodilla

Medidas preventivas intraoperatorias (durante la cirugía).

La fase intraoperatoria es crítica. En una prótesis de cadera o rodilla, el implante se coloca en profundidad y debe quedar integrado en un entorno lo más estéril posible. Cuanto más estrictas sean las medidas de asepsia, menor será el riesgo de contaminación bacteriana.

🟪  Profilaxis antibiótica antes de la incisión

Una de las medidas más importantes para prevenir la infección de prótesis es administrar el antibiótico preventivo en el momento adecuado, antes de realizar la incisión quirúrgica. El objetivo es que el antibiótico esté presente en sangre y tejidos cuando se abre la piel y se expone la articulación.

La elección del antibiótico depende del tipo de cirugía, alergias, antecedentes microbiológicos, riesgo de bacterias resistentes y protocolo del centro. En pacientes seleccionados puede ser necesario adaptar la profilaxis.

La clave no es solo “poner antibiótico”, sino hacerlo con el antibiótico correcto, en la dosis correcta y en la ventana temporal adecuada.

🟪 Doble profilaxis: antibiótico intravenoso y antibiótico en el cemento

En determinadas prótesis, especialmente en cirugía protésica de rodilla cementada o en pacientes con mayor riesgo, puede emplearse una doble estrategia: antibiótico intravenoso y cemento óseo cargado con antibiótico.

El antibiótico intravenoso actúa de forma sistémica. El cemento con antibiótico permite aportar una concentración local en el entorno del implante. Esta combinación puede formar parte de protocolos específicos para reducir el riesgo de colonización bacteriana de la prótesis.

No todos los casos requieren la misma estrategia. La indicación depende del tipo de prótesis, el riesgo del paciente, la cirugía primaria o de revisión y la experiencia del equipo quirúrgico.

🟪 Antisepsia rigurosa del campo quirúrgico

La desinfección de la piel y la preparación del campo quirúrgico deben realizarse con protocolos estrictos. Se emplean soluciones antisépticas adecuadas y se protege la zona con campos estériles para reducir al máximo la posibilidad de contaminación.

Durante la intervención, el equipo quirúrgico debe mantener medidas continuas de asepsia: control del instrumental, cambio de guantes en momentos clave, manipulación cuidadosa de los implantes, protección del material protésico y reducción de contactos innecesarios.

En cirugía protésica, la esterilidad no es un gesto puntual al inicio de la intervención. Es una disciplina mantenida durante toda la cirugía.

🟪 Esterilización del instrumental y control del quirófano

La prevención de la infección de prótesis también depende de factores organizativos: esterilización del instrumental, trazabilidad del material, preparación del quirófano, circulación del personal, ventilación, control ambiental y cumplimiento estricto de los protocolos.

Un quirófano de prótesis no es un quirófano cualquiera. La colocación de un implante articular exige una coordinación precisa entre cirujano, anestesia, enfermería, instrumentación y esterilización.

🟪 Técnica quirúrgica cuidadosa

La técnica quirúrgica influye directamente en el riesgo de infección. Una cirugía con menor agresión de tejidos, menor sangrado, buena hemostasia y cierre cuidadoso de la herida reduce espacios muertos, hematomas y problemas de cicatrización.

Los hematomas, la tensión excesiva de la herida o el daño importante de partes blandas pueden favorecer complicaciones locales. Por eso, la experiencia del cirujano no solo importa para colocar bien la prótesis, sino también para proteger los tejidos que van a cubrirla.

🟪 Reducir el tiempo quirúrgico innecesario

Cuanto más tiempo permanece abierta una articulación, mayor es el tiempo potencial de exposición. Esto no significa que la cirugía deba hacerse con prisa, sino que debe realizarse con planificación, precisión y eficiencia.

Un equipo experto reduce tiempos muertos, evita improvisaciones y anticipa dificultades. En prótesis complejas o cirugías de revisión, el tiempo quirúrgico puede ser inevitablemente mayor; precisamente por eso, la planificación y la experiencia son más importantes. 

Medidas preventivas postoperatorias

La prevención no termina cuando se cierra la herida. El postoperatorio es una fase clave, porque la piel todavía está cicatrizando y el paciente se encuentra en un periodo de inflamación, recuperación funcional y adaptación del organismo al implante.

◾ Profilaxis antibiótica durante las primeras 24 horas postoperatorias (no más, salvo indicación específica).
◾ Apósito impermeable moderno que reduzca el número de curas y mantenga la herida en ambiente estéril.
◾ Limitar el uso de drenajes en cirugía primaria: si se ponen, retirar precozmente.
◾ Movilización temprana del paciente para reducir el riesgo de tromboembolia y otras complicaciones.
◾ Vigilancia activa de la herida durante las primeras 4 semanas: enrojecimiento, hinchazón, exudado, fiebre.
◾ Curas en ambiente estéril cuando proceda; consultar ante cualquier signo dudoso.

⬛ Cuidado de la herida quirúrgica

La herida debe mantenerse limpia, seca y protegida según las indicaciones del equipo médico. No debe manipularse, mojarse antes de tiempo ni exponerse a productos no indicados.

El paciente debe evitar retirar apósitos por iniciativa propia, aplicar cremas sin indicación, tocar la herida con las manos sin higiene o cubrirla con materiales no estériles. La cicatriz debe observarse, pero no manipularse.

Cuando el paciente vuelve a casa:

💠 No mojar la herida hasta autorización médica (habitualmente desde las 2 semanas con apósito impermeable).
💠 No fumar hasta cicatrización definitiva.
💠 Mantener la zona limpia y seca.
💠 Vigilar diariamente signos de alarma.
💠 Acudir a las revisiones programadas con el especialista para retirada de puntos/grapas y comprobación de la cicatrización

Signos que deben vigilarse:

– Enrojecimiento progresivo.
– Calor local intenso.
– Dolor que aumenta en lugar de mejorar.
– Supuración.
– Mal olor.
– Apertura de la herida.
– Fiebre.
– Inflamación desproporcionada.
– Sangrado persistente.
– Secreción clara o purulenta.

Una herida que no cicatriza bien debe valorarse pronto. Esperar varios días ante supuración o fiebre puede retrasar el diagnóstico.

Control del dolor y la inflamación

Después de una prótesis es normal tener dolor, inflamación y aumento de temperatura local durante un periodo inicial. Lo importante es la evolución. El dolor debe tender a mejorar progresivamente, no a empeorar de forma brusca.

Un dolor creciente, asociado a fiebre, secreción, enrojecimiento marcado o deterioro funcional, no debe considerarse “normal” sin valoración médica.

Rehabilitación segura

La movilización precoz y la rehabilitación forman parte de la recuperación, pero deben realizarse de forma ordenada. Una rehabilitación excesivamente agresiva, con inflamación persistente o sobrecarga de la herida, puede complicar la evolución.

El objetivo es recuperar movilidad, fuerza y marcha sin comprometer la cicatrización. Por eso, el fisioterapeuta y el cirujano deben estar coordinados, especialmente si aparece inflamación anómala, dolor fuera de lo esperado o problemas de herida.

Evitar infecciones a distancia

Una prótesis puede infectarse tarde si bacterias de otra parte del cuerpo pasan a la sangre y alcanzan el implante. Esto puede ocurrir por infecciones urinarias, dentales, cutáneas, digestivas o respiratorias.

El paciente con prótesis debe consultar ante infecciones importantes, fiebre persistente o procesos bacterianos que requieran tratamiento. No porque toda infección vaya a afectar a la prótesis, sino porque una prótesis es un material especialmente vulnerable si se produce bacteriemia.

🟦 Prevención dental tras una prótesis: criterio actual

Durante años se recomendó antibiótico antes de procedimientos dentales a muchos pacientes con prótesis de cadera o rodilla. Hoy el criterio es más individualizado. No todos los pacientes con prótesis necesitan antibiótico preventivo antes de una limpieza dental o procedimiento odontológico.

Lo importante es mantener una buena salud bucodental y tratar de forma adecuada las infecciones dentales activas. Una boca con infección crónica, abscesos o enfermedad periodontal no controlada puede ser más relevante que un procedimiento dental aislado.

La decisión de administrar antibiótico profiláctico antes de un procedimiento dental debe individualizarse, especialmente en pacientes de alto riesgo: antecedentes de infección protésica, inmunosupresión importante, cirugías complejas, diabetes mal controlada o situaciones clínicas especiales.

Diferencias entre prevenir infección en prótesis de cadera y de rodilla

Las medidas generales son similares, pero existen matices.

◻️ En la prótesis de rodilla,
la articulación está más superficial y la cobertura de partes blandas puede ser más delicada, especialmente en pacientes con cirugías previas, cicatrices antiguas, mala vascularización cutánea o deformidades complejas. La herida de rodilla está sometida a tensión con la flexión y puede inflamarse durante la rehabilitación.

◻️ En la prótesis de cadera,
la profundidad de la articulación y el abordaje quirúrgico condicionan otro tipo de cuidados. La herida puede estar en zonas con pliegues, mayor humedad o dificultad de visualización por parte del paciente, especialmente en personas con obesidad o movilidad reducida.

En ambas, la prioridad es la misma: optimizar al paciente, proteger la herida, mantener la esterilidad quirúrgica y actuar pronto ante signos de infección.

Qué no debe hacer el paciente

Tan importante como saber qué hacer es saber qué evitar. Algunas conductas aumentan el riesgo de problemas o retrasan el diagnóstico.

No conviene:

» Tomar antibióticos por cuenta propia.
» Usar pomadas o remedios caseros sobre la cicatriz.
» Retirar puntos, grapas o apósitos sin indicación.
» Bañarse o sumergir la herida antes de que esté cerrada.
» Ignorar una herida que supura.
» Esperar demasiados días con fiebre.
» Forzar la rehabilitación si la rodilla o la cadera se inflaman en exceso.
» Ocultar infecciones antes de la cirugía por miedo a que se retrase la operación.
» Pensar que todo dolor postoperatorio es normal.
» Tomar decisiones basadas en experiencias de otros pacientes.

Cada prótesis y cada paciente tienen un riesgo distinto. La prevención debe ser individualizada.

Signos de alarma para acudir de urgencia

Después de una prótesis de cadera o rodilla, conviene consultar si aparecen signos compatibles con infección. No todos indican una infección protésica profunda, pero sí justifican valoración médica.

Los signos más importantes son:

  • Dolor que aumenta de forma progresiva.
  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Herida que se abre.
  • Supuración.
  • Pus.
  • Enrojecimiento intenso.
  • Calor local marcado.
  • Inflamación persistente o creciente.
  • Dificultad brusca para apoyar.
  • Sensación de que la prótesis “ha dejado de ir bien”.
  • Aparición de fístula o salida de líquido por un punto de la cicatriz.

Cuando la infección ya se sospecha o se ha diagnosticado, el enfoque cambia: deja de ser prevención y pasa a ser diagnóstico y tratamiento. En ese caso, conviene valorar de forma específica la infección de prótesis de rodilla o de cadera, con análisis, pruebas de imagen y cultivos cuando corresponda.

La importancia del equipo quirúrgico experimentado

La tasa de infección es directamente proporcional al volumen quirúrgico del equipo: equipos que realizan más prótesis al año tienen tasas inferiores. La experiencia se traduce en tiempo quirúrgico más corto, gestos más eficientes, técnica más estandarizada y menor traumatismo tisular. Elegir un equipo con dedicación específica a la cirugía protésica es, en sí mismo, una medida preventiva.

Si está pendiente de operarse de prótesis de cadera o rodilla, podemos valorar individualmente su perfil de riesgo y ajustar el protocolo de prevención a su caso.

Vídeo – Prevenir que se infecte una prótesis de cadera o rodilla.

❓ FAQ’s sobre cómo prevenir la infección de prótesis.

¿Cuánto tiempo tengo que dejar de fumar antes de operarme?

Mínimo 4-6 semanas antes de la cirugía y hasta la cicatrización definitiva de la herida (habitualmente otras 4-6 semanas postoperatorias). El tabaco multiplica el riesgo de infección y problemas de cicatrización por su efecto sobre la microcirculación y la respuesta inmunitaria local.

¿Tengo que tomar antibióticos antes de ir al dentista si tengo prótesis?

En los 2 primeros años tras la cirugía y en pacientes inmunodeprimidos o con riesgo añadido, sí está indicada profilaxis antibiótica una hora antes de procedimientos dentales con sangrado. Más allá de 2 años, se valora caso a caso. El especialista que implantó la prótesis pauta el antibiótico concreto.

¿Qué jabón antiséptico hay que usar antes de la operación?

El más recomendado es la clorhexidina jabón al 4%. Se aplica en ducha la noche antes y la mañana de la cirugía, dejándola actuar 1-2 minutos antes de enjuagar. Cubre cuerpo completo prestando especial atención a la zona quirúrgica.

¿Se afeita la zona antes de la cirugía?

Se hace con clipper eléctrico (no cuchilla) y inmediatamente antes de entrar a quirófano, no la noche anterior. El afeitado con cuchilla produce microcortes en la piel que actúan como puertas de entrada para bacterias.

¿Cuánto tiempo tengo que cubrir la herida en casa?

Habitualmente 2-3 semanas con apósito impermeable, según el tipo de cierre y la evolución. El especialista marca el momento de retirada según el estado de la cicatriz en las revisiones.

¿Puedo bañarme con la herida tras la cirugía?

Con apósito impermeable moderno se puede duchar a los 2-3 días en muchos casos. Bañera o piscina, mejor esperar a la retirada de puntos y cicatrización completa (3-4 semanas habituales). Siempre seguir la pauta del especialista.

¿La diabetes impide operarse de prótesis?

No la impide pero exige optimizarla. Con HbA1c por encima de 8-9% el riesgo de infección aumenta significativamente. Lo recomendable es ajustar el tratamiento con el médico de cabecera o endocrinólogo y operar con la glucemia en rango razonable.

¿Qué probabilidad hay de infectarse una prótesis?

Con protocolos preventivos modernos, la tasa de infección protésica es inferior al 1% en cirugía primaria y algo mayor (1-3%) en cirugías de revisión. La probabilidad varía según factores del paciente y del equipo quirúrgico.

Artículo escrito y verificado por el especialista en traumatología Dr. Villanueva.


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