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Tendinitis del Bíceps

nosotros en traumatología

Pioneros en el Abordaje Integral y Multidisciplinar de las Lesiones Deportivas

La filosofía para buscar la excelencia es la superespecialización en cada área y ayudar al paciente a encontrar las mejores manos, con nuestro equipo de superconsultores, o remitiéndole a otros equipos médicos que pudieran estar más especializados en su patología.

El músculo bíceps braquial se localiza en la parte anterior del brazo. Se compone de dos tendones proximales (porción larga y porción corta) que unen el músculo al hueso a nivel del hombro y un tendón distal que lo une al codo, en la tuberosidad bicipital del radio.

El bíceps braquial participa en la flexión de codo, en la supinación del antebrazo (movimiento que permite girar las palmas de las manos hacia arriba) y ayuda a estabilizar la articulación del hombro.

La patología del bíceps abarca un espectro de lesiones que se pueden presentan desde su origen en el hombro hasta su inserción en el codo.

La tendinitis o tendinopatía del bíceps corresponde a una inflamación de la porción larga del bíceps la cual generalmente se presenta en asociación a otras patologías del hombro, siendo la más frecuente la lesión del manguito rotador (conjunto de músculos y tendones que cubren la cabeza humeral dando estabilidad al hombro y permitiendo elevar y rotar el brazo).
Pese al nombre la tendinitis es un proceso agudo, pero la mayoría de los casos acaba en un proceso crónico (tendinosis). Habitualmente el daño del tendón del bíceps se produciría por actividades repetitivas sobre el nivel del hombro, ya sea en el trabajo o en deportes como la natación, vóleibol, golf y tenis. A medida que pasan los años, el tendón va sufriendo y deteriorandose, afectandose su estructura de colágeno, pudiendo llegar incluso hasta la rotura.

El especialista en lesiones deportivas y traumatología, el Dr. Manuel Villanueva nos habla de la rotura del biceps

En azul el trayecto y anclaje de la porción larga del bíceps en la fosa supraglenoidea.
En rojo la apófisis coracoides, lugar de anclaje de la porción corta.

Fisiopatología de la Tendinitis del Bíceps

Diversos factores, incluyendo la edad y la práctica de diversas actividades (laborales o deportivas), favorecen la aparición de estas lesiones que pueden variar desde la tendinopatía hasta la rotura.
La tendinitis-tendinopatía bicipital, es un proceso inflamatorio-degenerativo, según el tiempo de evolución, de la porción larga del tendón del bíceps y es una de las principales causas de dolor del hombro.

En un principio puede existir una verdadera inflamación del tendón o de la bursa y la vaina del mismo pero a la larga, como en muchas otras lesiones tendinosas, existe un daño crónico que afecta al tejido colágeno, tendinosis, y que puede desembocar en roturas parciales o totales del mismo.

Las causas de la tendinitis del bíceps incluyen el sobreuso, por una actividad deportiva, laboral o por inestabilidad del hombro, enfermedades inflamatorias, traumatismos, secuelas de lesiones (ej, fracturas), lesiones del labrum o del manguito rotador, como parte del síndrome de compromiso o choque subacromial.

Por su relación con los tendones del supraespinoso y subescapular, cuando estos tendones están dañados, la cabeza del húmero está elevada y desplazada hacia delante, provocando un daño secundario de la porción larga del bíceps como parte del cuadro de pinzamiento o compromiso subacromial (conflicto entre estas estructuras y el acromion o borde libre de la escápula).

Estos traumatismos pueden originar inflamación, edema o microrroturas, en las fases iniciales, pero en las fases siguientes provoca cambios degenerativos crónicos con alteración del patrón de colágeno normal del tendón.  Sin el tratamiento apropiado la lesión puede acabar en la rotura parcial o total del tendón.

Otras causas que pueden provocar un movimiento anormal de la cabeza del húmero dentro de la cavidad glenoidea, y daño secundario del bíceps, son la inestabilidad “funcional”, como en los nadadores, gimnastas, golfistas, levantadores de pesas o lanzadores (ej, béisbol, balonmano o tenistas por la maniobra del saque…) que pueden tener cierta hiperlaxitud que en un momento dado se convierte en “anormal o patológica, no funcional”, u otras causas de inestabilidad traumáticas, como roturas del labrum (SLAP) por episodios de subluxación o luxación, lesiones del ligamento humeral transverso (que mantiene el tendón dentro de la corredera bicipital), edema, fracturas, tumores u otras causas que compriman o desplacen el tendón.

La rotura del tendón, parcial o total, proximal o distal del bíceps puede surgir como parte del proceso final de un proceso degenerativo, por sobreuso, o por un traumatismo o un sobreesfuerzo, una torsión del hombro o del codo o una caída con el brazo estirado. El tendón del bíceps tiene más posibilidades de romperse mientras se está levantando un objeto pesado o se está haciendo un gran esfuerzo flexor: ej. Bomberos al subir cuerdas o similar.

Cuadro Clínico de la Rotura del Bíceps

El cuadro suele ser de comienzo lento e insidioso pero, a veces, se produce una rotura aguda del tendón del biceps por un esfuerzo, con sensación que algo ha crujido o de pérdida de fuerza repentina. En estos casos, puede observarse, en agudo o en los días o semanas posteriores que el músculo (la bola del brazo) se va bajando hacia la parte del codo al flexionar (esto se ha descrito como deformidad de Popeye, por la similitud con los bíceps del personaje de dibujos).

Diagnóstico de la Rotura del Bíceps

Una maniobra útil para el diagnóstico de la rotura del bíceps, en casos dudosos, es observar la superficie anterior de ambos brazos con los codos a 90º de flexión, pegados a los costados y realizando la pronosupinación activa.

En el lado sano, se aprecia cómo el vientre muscular del bíceps braquial se desplaza hacia arriba y abajo con los movimientos de pronosupinación y rotación del antebrazo, mientras que en pacientes con una lesión aguda o reciente no se observa este desplazamiento, visualizándose la masa muscular ascendida hacia la región proximal del brazo, si la rotura es en la parte inferior o distal, o descendida (“bíceps o brazo de Popeye”) si la rotura es en la parte proximal o superior del bíceps.

Tratamiento de la Tendinitis del Bíceps

La exploración física y las pruebas de imagen nos permitirán establecer el diagnóstico de la tendinitis del bíceps.

Los pacientes no suelen presentar déficit de la movilidad del hombro salvo que tengan un problema asociado del manguito rotador, sinovitis o inestabilidad. Suelen presentar dolor a la palpación en la corredera bicipital, en la cara anterior del hombro.

La flexión del brazo (sacar bíceps) contra resistencia provoca el dolor y la separación del brazo puede provocar dolor en los casos asociados a compromiso subacromial.

La elevación, contra resistencia, del brazo extendido con las palmas hacia arriba provoca dolor.

La supinación (girar la palma hacia arriba) con el codo a 90º y pegado al cuerpo o la flexión contra resistencia del codo desde esta posición a la vez que separamos el brazo hacia fuera puede provocar dolor o, en ocasiones, la subluxación o luxación del tendón de la corredera bicipital (test de Yergasson).

La infiltración de Plasma Rico en Plaquetas es una opción terapeútica en determinados casos. Lo adecuado es hacerlo siempre guiados por ecografía.

La exploración clínica de la tendinitis del codo, las radiografías, la ecografía en manos expertas y la RMN, con o sin contraste, nos permitirán identificar: lesiones del labrum superior o anterior, fracturas del troquín o troquiter, lesiones de los tendones del manguito rotador, inflamación y sinovitis, capsulitis (hombro congelado) u otras más raras.

La ecografía de alta resolución puede permitirnos distinguir entre cuadros de tendinopatía o sinovitis hipo o hipervascular del bíceps (aquellos con una reacción marcada de proliferación de vasos que es muy dolorosa y requiere otro tipo de terapias: proloterapia).

Esta es nuestra práctica común y aconsejada, por la ventaja de ver los vasos, porque es una técnica barata, no invasiva, rápida, que permite comparar con el lado sano y permite el seguimiento consulta a consulta.

tratamiento de la tendinitis del bíces

La infiltración de Plasma Rico en Plaquetas es una opción terapeútica en determinados casos. Lo adecuado es hacerlo siempre guiados por ecografía.

La exploración física y las pruebas de imagen nos permitirán establecer el diagnóstico de la tendinitis del bíceps.

Los pacientes no suelen presentar déficit de la movilidad del hombro salvo que tengan un problema asociado del manguito rotador, sinovitis o inestabilidad. Suelen presentar dolor a la palpación en la corredera bicipital, en la cara anterior del hombro.

La flexión del brazo (sacar bíceps) contra resistencia provoca el dolor y la separación del brazo puede provocar dolor en los casos asociados a compromiso subacromial.

La elevación, contra resistencia, del brazo extendido con las palmas hacia arriba provoca dolor.

La supinación (girar la palma hacia arriba) con el codo a 90º y pegado al cuerpo o la flexión contra resistencia del codo desde esta posición a la vez que separamos el brazo hacia fuera puede provocar dolor o, en ocasiones, la subluxación o luxación del tendón de la corredera bicipital (test de Yergasson).

La infiltración de Plasma Rico en Plaquetas es una opción terapeútica en determinados casos. Lo adecuado es hacerlo siempre guiados por ecografía.

La exploración clínica de la tendinitis del codo, las radiografías, la ecografía en manos expertas y la RMN, con o sin contraste, nos permitirán identificar: lesiones del labrum superior o anterior, fracturas del troquín o troquiter, lesiones de los tendones del manguito rotador, inflamación y sinovitis, capsulitis (hombro congelado) u otras más raras.

La ecografía de alta resolución puede permitirnos distinguir entre cuadros de tendinopatía o sinovitis hipo o hipervascular del bíceps (aquellos con una reacción marcada de proliferación de vasos que es muy dolorosa y requiere otro tipo de terapias: proloterapia).

Esta es nuestra práctica común y aconsejada, por la ventaja de ver los vasos, porque es una técnica barata, no invasiva, rápida, que permite comparar con el lado sano y permite el seguimiento consulta a consulta.