Bursitis de la cadera y tendinitis del Psoas

Vídeo: BURSITIS Y TENDINITIS DEL PSOAS?

Las lesiones de la cadera y de la pelvis abarcan el 2-5% de todas las lesiones deportivas y, de éstas, las músculo-tendinosas son las más comunes. Los flexores de la cadera (Psoas, recto femoral, tensor fascia lata) están entre los músculos más potentes del cuerpo. Flexionan la pierna hacia el tronco o este hacia el muslo. Son fundamentales para caminar o correr.

Los pacientes afectados por bursitis y tendinitis del Psoas suelen sufrir dolor profundo o intermitente en relación con el esfuerzo, al hacer deporte, conducir, subir escaleras o flexionar la cadera e hipersensibilidad en la zona inguinal, lo que puede llegar a provocar debilidad o cojera.

Normalmente, los pacientes se quejan de un dolor profundo en la cadera. La Cadera se localiza en la ingle; en el centro de la ingle; pero el dolor también puede estar referido a la zona lateral de la cadera o a la zona posterior, al glúteo.

El cirujano, el médico debe descartar causas estructurales de la articulación de la cadera o causas posturales estructurales de la posición de la pelvis y columna que estén favoreciendo la sobrecarga o el rozamiento y la irritación de esas estructuras.

El tratamiento de la busitis y tendinitis del Psoas debe ir dirigido a la corrección de esas deformidades cuándo existen, y, cuando no, a la modificación de la actividad con programas de potenciación de ciertos músculos y estiramientos de otros para alcanzar ese equilibrio. 

En aquellos casos en los que el cuadro se cronifica, pueden estar indicadas infiltraciones; siempre bajo control ecográfico; y, en raras ocasiones, una cirugía mediante artroscopia, o mediante cirugía ecoguiada mínimamente invasiva.

En la cadera, la persistencia de este dolor sin tratar, puede originar rigidez o crepitación o chasquidos.

DIAGNÓSTICO DE LA BURSITIS Y TENDINITIS DEL PSOAS

El diagnóstico de la bursitis y teniditis del Psoas se basa en el cuadro clínico, la exploración física y en las exploraciones complementarias. Las radiografías simples son útiles para descartar alteraciones de la articulación de la cadera (artrosis, quistes, síndrome del choque fémoro-acetabular), fracturas por avulsión u otros problemas de la columna lumbosacra o de las extremidades.

La ecografía es la prueba diagnóstica inicial y cuando se sospecha una lesión músculo-tendinosa.
El éscaner (TAC) puede ayudar a diagnosticar problemas óseos pero generalmente será la resonancia magnética, la prueba de elección para evaluar otros parámetros como si hay líquido articular, ver los tejidos blandos (músculo, cápsula), el cartílago y el labrum acetabular.

TRATAMIENTO DE LA BURSITIS Y TENDINITIS DEL PSOAS

Para el tratamiento de la bursitis y tendinitis del Psoas; se emplea el protocolo R.I.C.E (hielo, reposo, compresión y elevación) en las fases agudas para disminuir la inflamación y el dolor.
Los fármacos analgésicos y antiinflamatorios no-esteroideos (AINES) pueden proporcionar alivio sintomático, aunque no resuelven el problema. Los ultrasonidos son una buena opción terapéutica para disminuir la inflamación, el dolor y el daño de los tejidos blandos.
En una segunda fase se puede incluir el uso de terapia física y rehabilitación. Las infiltraciones ecoguiadas con corticoides pueden ayudar en las fases agudas, a reducir la inflamación y la hinchazón de la bursa y el peridendón. El tratamiento quirúrgico es excepcional.

La ecografía es la prueba diagnóstica inicial y cuando se sospecha una lesión músculo-tendinosa.
El éscaner (TAC) puede ayudar a diagnosticar problemas óseos pero generalmente será la resonancia magnética, la prueba de elección para evaluar otros parámetros como si hay líquido articular, ver los tejidos blandos (músculo, cápsula), el cartílago y el labrum acetabular.

¿Sabes lo que es la Bursitis y Tendinitis del Psoas?

MEDIDAS PREVENTIVAS DE LA BURSITIS Y TENDINITIS DEL PSOAS

Como medida preventiva del tratamiento de la bursitis y tenidinitis del Psoas, es fundamental realizar un programa de ejercicios de fuerza y flexibilidad para compensar los flexores y extensores de la columna, pelvis y miembros inferiores.
La combinación de varios deportes, principalmente de bajo impacto, ayudará en la prevención de nuevas lesiones, sobre todo en aquellas disciplinas que tienden a provocar más traumatismos y acortamiento de los flexores, como correr, el fútbol, ciclismo de competición.
Otras opciones generales, como perder peso, reducir o evitar cualquier actividad o movimiento que causen dolor inguinal, procurar evitar el terreno irregular, en cuesta o duro e intercalar periodos de descanso completan las medidas de prevención.

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