Autor: Francisco Pleite Guadamillas

Me encontré con el Dr. Villanueva y tras diez meses en silla de ruedas, mi madre, pudo ponerse en pie casi al segundo día de la intervención.
Desde aquí deseo expresar mi solidaridad con todos los familiares y cuidadores, con todos los pacientes y con todos los especialistas que empatizan con los enfermos y no tiran la toalla.

Por primera vez en la Comunidad, el testimonio que a continuación se ofrece no es el de un paciente, sino de un familiar. Creemos que ellos, los verdaderos cuidadores, son parte importante, vital y necesaria de los procesos complicados y prolongados que sufren los afectados de prótesis de cadera y rodilla infectada y dolorosa y, por ello, deben tener un papel fundamental en este espacio. Francisco es hijo de Isabel Guadamillas, intervenida de una fractura de fémur y de dos prótesis de rodilla. Él nos da su visión, como otro de los afectados en la sombra, de esta problemática que siempre se acaba convirtiendo en el proceso patológico de toda la familia.

Hay situaciones en la vida que uno piensa que sólo le afectan a él, a su familia. Situaciones que no puedes esquivar, con las que tienes que lidiar, que te ponen entre la espada y la pared y te hacen pensar que el sufrimiento nunca se acabará. Pero son precisamente esas situaciones de las que finalmente aprendes más y descubres que, aunque parecían insalvables, eternas, luego con el tiempo, cuando las soluciones aparecen, piensas que, quizás, no eran tan trascendentes.

¿Por qué? porque en ese momento piensas que seguramente hay alguien que lo está pasando peor que tú. Si cuando mi madre estuvo atada a una silla de ruedas diez meses consecutivos sin que nadie le ofreciera una solución hubiera sabido de la existencia de esta comunidad de Testimonios, seguramente hubiera intentado escuchar lo que los familiares de otros pacientes han pasado antes que nosotros y cómo han llevado y superado este tipo de situación.

Mi madre sufrió una caída en casa y se fracturó el fémur. Ya había pasado por varias operaciones previas en sus extremidades, tiene osteoporosis y antes de la fatal y accidental caída, le advirtieron de la necesidad de ponerse una prótesis de rodilla. Mi madre, como ha sido siempre, recuerdo que ante esta nueva situación y tratando de quitarle importancia llamó a la familia diciendo “me he partido la pierna”, demostrando sentido del humor y calma.

Llamamos a una ambulancia y lógicamente tuvieron que intervenirla para ponerle unos clavos que permitieran y facilitaran la soldadura de la rotura. El problema añadido es que en esa misma pierna varios especialistas habían indicado la necesidad de una prótesis de rodilla y que ya tenía varias operaciones previas en esa misma extremidad.

Tras la intervención del fémur, mi madre siguió con dolores e inmovilidad un mes tras otro, sin poder caminar, la rotura del fémur no soldó. Yo vivo en Sevilla y me acercaba cada vez que podía, por eso en realidad fueron mi padre y mi hermana los que se hicieron cargo de todo: comidas, compra, levantarla de la cama, acostarla… Tuvimos que contratar a una persona para que nos ayudara mientras el tiempo pasaba. Un tiempo en el que se retrasaba la intervención de su rodilla y en el que ella permanecía inmóvil en una silla de ruedas.

Médico tras médico le daban largas, la espera y la incertidumbre eran cada vez más angustiosas. Es curioso como uno de ellos le preguntó qué años tenía. Ella dijo: “75 pero, para usted, como si tuviera 15 porque tengo muchas ganas de vivir y al pleno uso de mis facultades”.

Mi madre estaba resignada a los consejos de sus médicos habituales, quienes recomendaba esperar. Me di cuenta de que había que buscar una segunda opinión, pero, cada vez que vez que lo consultaba con ella, las cosas se paralizaban. Es más, las consultas con los especialistas nos aclaraban que, de intervenirla, sería en dos tiempos: uno para solventar definitivamente la fractura del fémur, que no se unía y, otro, para la prótesis de rodilla. Pensé que ese camino era inviable, o al menos no sabía sí mi madre resistiría tantos meses, intervención tras otra, sin poder caminar y sin saber cuál sería el pronóstico definitivo de su pierna.

Hasta que decidí no hacerla caso y busqué un especialista en Madrid, nosotros somos de Toledo. Me encontré con el Dr. Villanueva a través de internet y su currículum y experiencia me dieron confianza. Él nos dijo que el caso era complicado, pero que de intervenir lo haría en un solo acto quirúrgico, explicándonos la posibilidad de estabilizar la fractura y resolver la artrosis de rodilla en una sola operación. Así lo hicimos. Y tras diez meses en silla de ruedas, mi madre, pudo ponerse en pie casi al segundo día de la intervención.

Tengo constancia de que esta comunidad esta nutrida de testimonios de afectados, pero me he decidido a escribir porque la verdad es que problemas de este tipo son problemas de toda la familia. Mi padre en diez meses ha tenido que hacer de todo y ha estado cada minuto al lado de mi madre. Mi hermana tenía que atender a su familia y a la vez cuidar de mi madre.

El cuidador, la familia en definitiva, tiene una parte de carga de la enfermedad que lleva a cuestas sin importarle, pero que cuando las cosas se solventan para un paciente, se solventan para todos.

Mi madre es una mujer ejemplar y luchadora, con una gran fuerza de voluntad pues todos los días, asistida de dos personas y con una férula en la rodilla, andaba unos metros por el pasillo arrastrando la pierna, para no perder la movilidad y que se ha puesto en pie tras diez meses encadenada a una silla. Hoy toda la familia damos gracias a Dios porque camina perfectamente sin necesidad de ayuda y sin dolores.

Desde aquí deseo expresar mi solidaridad con todos los familiares y cuidadores, con todos los pacientes y con todos los especialistas que empatizan con los enfermos y no tiran la toalla.

 

 

 

Ver Casos Clínicos Complejos Prótesis de Rodilla

Leer más sobre Prótesis de Rodilla

Compartir en tus Redes:

One thought on “Testimonio Prótesis Rodilla: ‘Hay más Cuidadores de los que la Población Conoce’

  1. Estimados Isabel y Francisco, perdonadme si no he respondido a vuestra amable publicación antes. Ha sido un verano complicado.
    Este caso se resume en la filosofía del blog: Nunca tirar la toalla. Es el caso de personas anónimas que luchan sin parar, sin perder la esperanza. Seguro que vuestra fe os ayudó, pues por cosas que ignoramos los médicos, se superan muchas enfermedades que parecen insalvables en algún momento.
    Isabel tenía una fractura no consolidada, no curada, en una rodilla con artrosis y múltiples operaciones previas. La idea en estos pacientes es solucionar todos los problemas de una vez, la rodilla, la fractura…la inestabilidad.
    Para esto decimos: grandes problemas, grandes soluciones. Con una prótesis especial y un poco de fortuna todo salió satisfactoriamente. El concepto no es exclusivo de la rodilla, pero se utiliza algo mas en otras articulaciones, como el codo o como la cadera, como otros casos que se han animado a publicar, en esta comunidad, su experiencia.
    Un beso para toda la familia y Francisco, pronto coincidimos en alguna maraton o en alguna media.

    Este es el caso de Isabel, desgraciadamente no podemos cargar sus fotos haciendo vida normal, para que las radiografías tengan un rostro, amable.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *