Lesión Rodilla Sindrome Cintilla Iliotibial Dr. Manuel Villanueva

Testimonio Teodoro Casero Arija

La humanidad, la sensibilidad y la afabilidad con sus pacientes no se estudia en las universidades, por eso y por su profesionalidad he de decir: gracias Doctor Manuel Villanueva. 

HISTORIA DE UNA PRÓTESIS INFECTADA. DEL FANTASMA DE UNA AMPUTACIÓN A LA RECUPERACIÓN

 -Primera intervención.
Mi padre tenía 79 años en junio de 2013, cuando fue sometido a una operación en la que le colocaron una prótesis en la rodilla derecha, en nuestra ciudad. Recibió el alta, se realizó un seguimiento de la recuperación con los correspondientes análisis clínicos y comenzó a realizar las sesiones de rehabilitación que le fueron prescritas. A mediados de agosto, ya caminaba bastante bien ayudado de un bastón. Solo sufría un dolor moderado al andar o en algunas posiciones, hasta que un día no pudo moverse y pasó una noche llorando como un niño por los dolores que padecía. A la mañana siguiente, me llamó mi madre y acudimos a urgencias pensando que le habrían hecho daño en la rehabilitación.  

 -Segunda intervención.
Tras diagnosticarle infección de la prótesis de rodilla, el 30/08/13 fue operado de nuevo para retirar la prótesis, lavado de la infección y colocación de un espaciador de cemento impregnado en antibiótico. Debía permanecer con la pierna inmovilizada al menos tres meses, haciendo vida sillón-cama, lo que provocó su total dependencia durante la convalecencia por lo que tuve que mudarme con mis padres, para poder atenderle y ayudar a mi madre. Fueron un otoño e invierno durísimos. 

El tiempo pasaba y mi padre, pesimista por naturaleza, entró en depresión. Mi madre y yo también nos contagiamos de su sufrimiento y aquello se convirtió en la casa de la pena. En solo dos meses, mi padre perdió toda la masa muscular y desanimado ya casi no movía ni los brazos. Mientras seguíamos haciendo análisis cada 15 días y acudiendo al hospital como quien acude al patíbulo. 

 -Tercera intervención.
El 30/01/2014 se le interviene quirúrgicamente procediéndose a la extracción del espaciador de cemento y colocación de nueva prótesis total de rodilla. También se le prescribieron medicamentos por el psiquiatra debido al estado anímico en el que se encontraba.
Comenzó de nuevo la recuperación con la rehabilitación, pero siempre con dolores bastante intensos. Pasaban los meses y los dolores no se mitigaban pese a que le atiborraron con todo tipo de pastillas y parches que no surtían el efecto deseado. 

El 16/06/14 acudimos a urgencias porque ya no podía soportar el dolor.

El 18/09/14 volvimos a urgencias por el mismo motivo, le inyectaban analgésicos y le remitían a consulta de su traumatólogo. Fue sometido a análisis cada mes y tomó durante meses cantidades ingentes de antibióticos y, según su médico, no eran capaces de identificar la causa del dolor. Decía: “Todo indica que hay infección pero esta no da la cara”. En noviembre, nueva visita a urgencias por dolores inaguantables. Apenas podía caminar ya. 

 -Cuarta intervención.
El 04/12/14 le hicieron una artroscopia con toma de muestras, pero no consiguieron identificar la causa de la infección y no sirvió para nada, solo aumentó si cabe, la intensidad del dolor. Nos encontrábamos en un callejón sin salida ya que en una de las últimas consultas nos dijeron que ya casi no quedaba hueso, por lo que sería difícil operar dos veces más, volver a retirar la prótesis infectada, poner de nuevo un espaciador y volver a colocar otra nueva prótesis. El traumatólogo insinuó que habría que pensar en otra posibilidad: amputar la pierna infectada. Afortunadamente mi padre no se enteró de lo que había dicho.

-En búsqueda de una segunda opinión. Consulta con el Dr. Villanueva.

En plena desesperación, buscamos un nuevo especialista por internet y nos decidimos por el Doctor Villanueva, mi padre sentía como que traicionaba a su traumatólogo, no obstante pedimos cita y a finales de Diciembre estábamos en Madrid.  

La primera impresión fue estupenda. El doctor nos explicó que había luz al final del túnel, que pensaba que había un alto porcentaje de probabilidades de curación.

De nuevo habría que someterse al recambio de la prótesis en dos tiempos, primero retirada de la infectada con colocación de espaciador y por último poner de nuevo una prótesis nueva. Nos dijo que la clave era identificar la bacteria causante de la infección para poder administrar el antibiótico adecuado y acabar así con el origen de la enfermedad. Que para conseguirlo era necesario trabajar con un equipo multidisciplinar de microbiología, cirujanos traumatólogos, laboratorio, etc...

Al salir de esa primera consulta nos presentó a otro paciente que estaba en la sala de espera y que había acudido meses atrás con la misma patología que mi padre, ahora ya se encontraba en la última fase de la convalecencia y casi completamente curado. Esto animó bastante a mis padres.

El doctor me facilitó todos los canales de comunicación inmediatamente, teléfono móvil, fijo, dirección de correo electrónico. 

De nuevo en casa, mi padre, un trabajador jubilado, se resistía a gastar sus ahorros, pero le convencimos rápidamente puesto que la situación era desesperada y nos decidimos a ponernos en manos del Doctor Villanueva y su equipo. 

-Quinta intervención.

El 29/01/15 ingresó en Madrid en el Hospital Beata María y le retiraron la prótesis infectada, limpiaron el tejido y materia infectada y le colocaron un espaciador de cemento cargado con varios antibióticos. Este espaciador no le obligaba a la inmovilidad como el que le pusieron anteriormente, hacía dos años, y podría andar y moverse sin perder la autonomía necesaria para continuar con una vida relativamente normal mientras los antibióticos acababan con la infección. 

A los dos días, mi padre andaba por los pasillos del hospital con su espaciador.

Pronto supimos que se había conseguido identificar la bacteria causante de la infección. Por fin, esta ya tenía nombre y apellidos, “Estafilococo Epidermidis” o algo así. El final del purgatorio estaba cerca, ya sabíamos con quién peleábamos y la medicación a partir de entonces estaba destinada a fulminar a nuestro enemigo.

-Sexta intervención.

El 25/05/15, transcurrido el tiempo que se consideró necesario para la eliminación de la bacteria, le operaron de nuevo para colocar la que sería su prótesis de rodilla definitiva. 

Todo salió según lo planeado y a los pocos días mi padre ya estaba de vuelta a nuestra ciudad de origen, convaleciente de la operación y realizando las correspondientes sesiones de rehabilitación. 

A día de hoy, camina a diario y la rodilla, pese a que todavía le duele por días o momentos, ya no tiene ni rastro de infección. Es un octogenario y ha sufrido 6 operaciones en un periodo de dos años, puede realizar una vida normal y sin dependencia. 

Después del calvario sufrido, hemos tenido un final feliz y hay que agradecérselo al Doctor Villanueva y a su equipo.
El doctor además de ser un médico de reconocido prestigio y gran reputación, sabe escuchar, es una persona cercana a sus pacientes, a los que proporciona un trato humano y considerado, nos escucha y está siempre dispuesto a ayudar y a responder dudas, tranquilizar nervios y quitar miedos, incluso en horas y fechas diferentes al horario de consulta.  

La humanidad, la sensibilidad y la afabilidad con sus pacientes no se estudia en las universidades, por eso y por su profesionalidad he de decir: gracias Doctor Manuel Villanueva. 

Autor : Juan Carlos Casero.

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