Dr. Manuel Villanueva. Prótesis Rodilla

Testimonio Prótesis Rodilla: ‘Cuando la Única Elección es Luchar’

A veces las cosas no salen bien, pero se que el Dr. Villanueva se implicó de forma personal  e incansable

 

El siguiente es el Testimonio o historia de mi padre, narrado desde mi experiencia.
El caso de mi padre, Florencio, empezó a los 65 años cuando por desgaste y muchos dolores su artrosis le llevó a tener que hacerse la primera prótesis de rodilla. Ahí empezó su pesadilla.

Una trombosis, varias hemorragias, coágulos, limpiezas de rodilla, fiebre muy alta…había cogido una bacteria de quirófano (la prótesis estaba infectada).

Vuelta al quirófano para quitar la prótesis y vuelven las hemorragias. Tras varias intervenciones más, los doctores, consiguieron detener las hemorragias, con un vendaje apretado durante varios días. Cuando lo abrieron se encontraron con todos los puntos necrosados.

La zona de la operación estaba muerta, necrosada, dejando un defecto de la piel y los tejidos encima de la prótesis que complicaba aún más el tratamiento de la infección de la prótesis de rodilla.

De nuevo otra intervención más agresiva incluso con cirugía plástica para extraer un colgajo desde el gemelo y poder así tapar el defecto de las partes blandas sobre la prótesis, el nuevo “desaliñado”.
Mi padre tenía un espaciador de cemento en la rodilla cargado de antibióticos, a modo de prótesis, pero no le habían dejado apoyar ni doblar, en ese tiempo. Caminaba con muletas, con la rodilla rígida, sin apoyar la pierna.

Pasado un año no encontraban el momento de volver a poner nueva prótesis de rodilla, debido al fracaso de la anterior, pruebas, consultas, más pruebas.

Cansados de ésta situación, decidimos buscar a otro doctor. Un amigo nos dijo que en su hospital había un joven traumatólogo que aceptaba casos difíciles que pocos se atrevían a operar.

El Doctor Villanueva no tardó nada en aceptar a mi padre ya en la primera consulta nos dio la seguridad y confianza que necesitábamos para empezar de nuevo y así lo hicimos: empezamos desde cero.

El Doctor Villanueva organizó la intervención lo antes que pudo, con muchas ganas volvió a poner una nueva prótesis de rodilla a mi padre. Nos dijo que todo había ido bien y que en pocos días podría volver a andar. Y así fue, mi padre estaba eufórico cuando cogió sus bastones y volvió a caminar.
Pero no iba a ser tan fácil. Ya en casa empezó con fuertes dolores en la rodilla lo que nos obligó a tener que acudir a urgencias. El doctor Villanueva no estaba de guardia pero tardó menos de 5 minutos en bajar a verle y darnos la mala noticia: “lo siento, la prótesis se nos ha infectado tenemos que volver a quirófano para retirarla y poner un espaciador con antibióticos. Tendremos que esperar un tiempo prudente y volver a empezar otra vez de cero”.

Pasado ese tiempo, y con la infección curada, el Doctor Villanueva volvió a poner una prótesis en la rodilla de mi padre, pero esta vez los tejidos que se habían necrosado, la zona del colgajo del gemelo, retrasaron la cicatrización y complicaron la evolución de la operación volviéndose a infectar, otra vez.
El Doctor Villanueva fue muy claro y nos dijo que haría cuanto pudiera pero que el caso se estaba complicando, la infección se había comido parte de los tejidos de la rodilla y apenas quedaba tejido para coser con las garantías suficientes que se requieren para cubrir la prótesis con tejido sano, con buena vascularización y con buena posibilidad de curación.

Mi padre, junto con el doctor hicieron una piña en su lucha, como en cada intervención justo antes de entrar a quirófano le decía: “doctor, la pierna es suya haga lo que tenga que hacer”.

Sé que el Doctor Villanueva se implicó de forma personal casi más que profesional e incansable. No dejó de luchar por la pierna de mi padre pero ya no podía hacer más. El doctor tomó la decisión de dejarle la pierna rígida y así nos lo hizo saber. Llevaba 14 operaciones en 9 años.
La intervención fue larga, pero según el Doctor era la última, después de varias horas de espera e incertidumbre el doctor salió de quirófano decepcionado por no poder conseguir que esa rodilla funcionara y tener que dejarla rígida.
Ahí terminó esta batalla, mi padre estaba bien y el dejaba este hospital para avanzar en su carrera.

Nosotros habiéndonos implicado de igual manera, personalmente, con él, nos alegramos mucho de que avanzara en su profesión pero, por otra parte, nos despedimos de él con tristeza sabiendo que desde ese momento dejaba de ser nuestro médico y con la certeza de que no encontraríamos a otro como él.

Aún sin vernos, seguimos en contacto el Doctor Villanueva, quien sigue muy de cerca el caso de mi padre interesándose por su estado.

A veces las cosas no salen bien: mi padre quedo muy impedido con los tejidos y las partes blandas muy mal y el tendón dañado por la infección, por eso es muy importante hacer las cosas bien desde el principio, la necrosis lo complicó todo. El doctor nos explicó que en la evolución de una infección de una prótesis pueden influir varios aspectos: el estado de los tejidos (partes blandas y hueso), el estado general del paciente (las defensas, medicación, enfermedades asociadas), la agresividad de la bacteria y el hacer las cosas lo mejor posible siguiendo los protocolos para obtener los mejores resultados posibles.

Tras 11 años, 15 operaciones y con mucha fuerza de voluntad mi padre se volvió a poner en pie y volvió a caminar, con dificultad pero caminó.

Siempre estaremos agradecidos al Doctor Villanueva por su lucha incansable, por su implicación tanto profesional como personal y por el trato tan humano y cariñoso que nos dio.

 

 

 

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