Testimonio Fascitis Plantar. Salí Andando

Autor: C.R.

Caso real de un deportista, víctima de una fascitis plantar, que depositó su confianza en nosotros.  Esta es su historia.

C.R. son las iniciales de un maratoniano de 44 años, residente en Madrid,  que hace un año sufrió la lesión más temida  por los amantes de la carrera: la fascitis plantarSe trata, también, de la principal causa de dolor del talón en la población general y representa el 10% de las lesiones de los corredores. Sólo en EEUU, causa entre uno y dos millones de visitas anuales a profesionales médicos.

La fascia plantar es una estructura acintada formada por tejido colágeno que se expande, a modo de abanico, desde el  calcáneo hasta la región anterior del pie. Su misión es la de amortiguar los impactos y dar soporte al pie cuando caminamos, corremos o saltamos. Los traumatismos repetidos pueden llegar a ocasionar la degeneración del tejido colágeno pasando de un cuadro inflamatorio, en las fases agudas, a un cuadro degenerativo crónico del colágeno, por lo que el término correcto es el de fasciosis. Entre los factores predisponentes, además del peso, la altura, la edad o las diferencias de longitud de las piernas. Sin embargo, el factor que parece influir de forma dominante en el corredor es la forma de la pisada.

Arrastré la lesión durante un año. Todo empezó poco a poco: sólo me molestaba al levantarme de la cama o tras un rato en reposo, hasta que el dolor se fue agudizando y me obligaba a parar durante una carrera. Recuerdo que los calentamientos eran un infierno, yo me resistía, parecía que dominaba el dolor, pero todo fue empeorando”.

C.R sabía la razón de su dolor y por eso se pusó en manos de especialistas. “Probé de todo. Empecé por las terapias más básicas, para pasar a la rehabilitación y las ondas de choque”.

Pero nada. Así durante un año. “No sabía qué hacer, ni a quién acudir. No sé qué me martirizaba más, si el dolor o pensar que tenía que dejar de correr y que arrastraría la lesión toda mi vida”.

Lo cierto es que aunque las terapias convencionales para la fascitis plantar resultan exitosas en la mayoría de los pacientes, en un 10% se cronifican.

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 Me informaron de que en Avanfi trataban casos de deportistas con técnicas novedosas. Acudí a ellos y desde el principio me involucraron en el tratamiento. Me ofrecieron dos posibilidades, inyectarme Plasma rico en plaquetas mediante con control ecográfico para poder llevar así la terapia al lugar exacto de la lesión o pasar directamente a cirugía, que en mi caso, parecía la opción más razonable dado el largo tiempo de evolución sin mejoraría”.

C.R. y el equipo médico de Avanfi decidieron optar por la cirugía, con la ventaja fundamental para el paciente: no se trataba de una intervención convencional, sino de una técnica desarrollada por el equipo y apoyada en la cirugía ecoguiada ultramínimante invasiva. Se trata de campo pionero que iniciaron hace cinco años, ahora en manos de pocos grupos internacionales, al que la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) le acaba de otorgar su último galardón. Un mérito que sitúa al equipo a la vanguardia de la Medicina Deportiva.

Así, mientras la opciones clásicas eran la cirugía convencional abierta (con incisiones de 5-6 cm y gran disección de tejidos) o la cirugía endoscópica (con uno o dos portales de 1-2 cm de incisión), la técnica premiada por la AAOS se realiza con una mínima incisión (1-2 mm) y bajo control ecográfico (sin tener que abrir). Se lleva a cabo de forma ambulatoria y permite el apoyo inmediato del pie tras la intervención. Este tratamiento pionero ha demostrado una mayor precisión, seguridad y eficacia que las terapias aplicadas hasta ahora, además de reducir el dolor y el tiempo de recuperación de los pacientes.

Después de tantos tratamientos, la posibilidad de salir andando y tener una cirugía mínimamente invasiva, sin puntos, me pareció una excelente solución, como así ha sido. A los cuatro días ya me calzaba mis zapatillas deportivas, quien me lo iba a decir, y empezaba la rehabilitación”.

Ahora C.R. ha vuelto a correr, su gran afición.

No puedo describirlo, había tirado la toalla, hasta me cuesta encontrar mi cicatriz. Si lo hubiese sabido antes me podría haber ahorrado muchas terapias y dinero, por no hablar del sufrimiento y desesperación.