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TENDINOSIS Y TENDINITIS AQUILEA | LESIONES DE TOBILLO Y PIE

Las tendinopatías son una amenaza en la carrera de todo deportista, aunque no es exclusiva de estos. La del tendón de Aquiles es una de las más frecuentes y, en ocasiones, ha llegado a suponer un antes y un después en las brillantes trayectorias de muchos deportistas.  Es una lesión muy frecuente entre los corredores, aunque no exclusiva de estos. Jugadores de baloncesto, bailarinas, saltadores u cualquier deportista puede sufrirla.

Superatletas como Bob Beamon, Haile Gebrselassie o el recordman mundial de 100 y 200 metros lisos Usain Bolt se han enfrentado a esta lesión.

Especialista en traumatología Dr. Manuel Villanueva. Operación de una tendinosis no insercional del Aquiles mediante cirugía ultramínimamente invasiva ecoguiada. Control en visión longitudinal y transversal.

Operación de una tendinosis no insercional del Aquiles mediante cirugía ultramínimamente invasiva ecoguiada. Control en visión longitudinal y transversal.

INTRODUCCIÓN TENDINOSIS Y TENDINITIS AQUILEA

El tendón del músculo Aquiles se encuentra en la parte posterior de la pierna y tobillo, este tendón se inserta en el hueso calcáneo, justo encima del talón. El Aquiles es el responsable de transmitir la fuerza de la contracción de los músculos de la pantorrilla (gemelo interno, externo y soleo) al pie, esta fuerza se traduce en el movimiento de flexión plantar del pie, es decir ponerse de puntillas. La función del tendón de Aquiles propulsar al cuerpo y hacer que seamos capaces de avanzar en el terreno.

CAUSAS DE LA TENDINOSIS Y TENDINITIS AQUILEA

La tendinopatía del tendón de Aquiles es una lesión deportiva muy frecuente provocada por la sobrecarga contínua del tendón. Cada vez más se tiene a hablar de tendinosis Aquilea y no tendinitis debido a que cuando el paciente acude a consulta se suele ver inflamación en el paratendon, envoltura del tendón, pero lo que se aprecia realmente en el tendón es un deterioro de las fibras de colágeno del mismo, lo que nos sugiere una degeneración y no una inflamación, es decir, estamos ya ante una lesión crónica. Por este mismo motivo las líneas de tratamiento se han modificado, tendiendo a una línea más regeneradora y menos antinflamatoria, con lo que se han multiplicado las opciones de éxito frente a las terapias de fisioterapia y rehabilitación convencional.

CLÍNICA DE LA TENDINOSIS Y TENDINITIS AQUILEA

La mayoría de los casos de tendinopatía del tendón de Aquiles empiezan lentamente, con muy poco dolor, y luego van empeorando con el paso del tiempo. El deportista suele intentar aguantar y retrasa la consulta con su especialista.

El cuadro es muy característico debido a que el dolor es en el propio tendón, por encima del talón y en la cara posterior y distal de la pierna. El dolor es más incapacitante por las mañanas, al levantarse de la cama o tras un periodo largo de inactividad. Es típico que el paciente refiera este síntoma como el más característico y tras unos pasos vaya desapareciendo la cojera y el dolor incapacitante. Al subir escaleras, caminar o correr cuesta arriba y al ponerse de puntillas puede exacerbarse. También aparecerá dolor cuando el paciente camine descalzo o lleve zapato sin tacón, como en muchos calzados utilizados en verano.

Los corredores de largas distancias refieren dolor nada más empezar la carrera, luego desaparece casi en su totalidad y cuando llevan kilómetros de nuevo empieza un dolor importante, pero mucho más tras la carrera cuando se ha enfriado el tendón.

Deportista y Maratoniano Manuel Villanueva

El Dr. Villanueva, en la Maratón de Tokyo 2016
En las fases finales, casi todos los corredores son hiperpronadores, por agotamiento muscular

Doctor Manuel Villanueva. Deportista y Maratoniano. 6 Major Marathons

CLASIFICACIÓN DE LA TENDINOSIS Y TENDINITIS AQUILEA

Actualmente, la mayoría de los autores abogan por una reclasificación de la patología del tendón de Aquiles estableciendo dos grupos: insercional y no insercional.

Es importante repasar los términos antes de desarrollar la complicación más grave, la rotura del tendón de Aquiles.

  • Tendinosis no insercional del Aquiles.  Suele aparecer dolor e inflamación localizada entre 2- 7 cm de la inserción en el calcáneo, con limitación funcional.
  • Paratendinosis del Aquiles. Es una inflamación aguda o crónica o una degeneración del paratendón caracterizados por edema, hiperemia y engrosamiento del mismo.
Lesiones pie y tobillo Tendinopatía Aquilea Dr. Manuel Villanueva

Deformidad del retropie en valgo que favorece la tendinopatía del tendón de Aquiles

  • Tendinopatía de inserción del Aquiles. Localizada en la inserción en el calcáneo. Puede coexistir, o no, con formación de osteofitos o de calcificaciones. Los pacientes refieren dolor, inflamación, rigidez y puede observarse una prominencia posterior. Con frecuencia existen pequeñas roturas del tendón asociadas. La deformidad de Haglund no es indicativa de tendinopatía de inserción y puede aparecer en pacientes asintomáticos. Por lo tanto, si no existe bursitis retrocalcánea asociada no es obligatorio resecar la deformidad para tratar la tendinopatía de inserción del Aquiles.
  • Bursitis retrocalcánea o profunda. Se refiere a una inflamación de la bursa profunda, entre la parte anterior del tendón de Aquiles y la zona posterosuperior del calcáneo: receso retrocalcáneo. Con frecuencia coexiste con una prominencia posterosuperior del calcáneo, la deformidad de Haglund en la terminología clásica. La histología puede mostrar degeneración, metaplasia o calcificación, en cuyo caso estaríamos ante una verdadera tendinopatía calcificante del Aquiles. Cuando coexiste la deformidad de Haglund con la bursitis retrocalcánea estaríamos ante el clásico cuadro de Enfermedad de Haglund en la terminología antigua.
  • Bursitis calcánea superficial. Es una inflamación entre el tendón de Aquiles y la piel, es visible, dolorosa y suele localizarse en la región posterolateral del calcáneo. Suele asociarse a zapatos con contrafuerte rígido. El tendón de Aquiles no suele estar afectado.Deformidad del retropie en La tendinopatía y paratendinopatía del Aquiles pueden coexistir con frecuencia. La bursitis retrocalcánea suele verse en combinación con la tendinopatía de inserción. Otras combinaciones son más raras. La tendinopatía no insercional del Aquíles es común entre atletas y personas activas. Un tercio de las tendinopatías del Aquiles son distales, de inserción, en estas los protocolos de tratamiento pueden ser diferentes de aquellas no insercionales.

CAUSAS DE LA TENDINOSIS Y TENDINITIS AQUILEA

El origen de esta lesión es multifactorial, es decir son causas que la pueden desencadenar:

– Sobrepeso
– Mala alineación del calcáneo (retropié varo o valgo) o pronación excesiva del pie.
– Zapato o zapatilla inadecuada. Calzado viejo, de la talla inadecuada que predispongan al tendón a sufrir tensiones excesivas.
– Caminar o correr largas distancias descalzo por terreno blando, como se hace en la playa.
– Sobreentrenamiento o entrenamiento inadecuado. Las causas son múltiples, desde correr por superficies irregulares, excesivamente duras o excesivamente blandas o correr en exceso por cuestas.
– Determinados deportes, además de la carrera, como el tenis o el baloncesto o el baile o la gimnasia rítmica, requieren cambios de dirección y frenazos bruscos, pueden desembocar en esta enfermedad.
– Los traumatismos sobre el tendón de Aquiles.
– Medicación (como son el grupo de las quinolonas, un tipo de antibióticos)
– Isquiotibiales y/o gemelos muy potentes, acortados y con poca elasticidad. Esto puede formar parte del entrenamiento inadecuado, por no hacer estiramientos y calentamiento de los músculos de la pantorrilla.
– Enfermedades reumáticas. La aparición de tendinopatía bilateral en pacientes que no hacen grandes esfuerzos nos debe alertar sobre enfermedades reumáticas autoinmunes y hemos de solicitar las pruebas reumáticas correspondientes o remitir al paciente al especialista en reumatología.

DIAGNÓSTICO DE LA TENDINOSIS Y TENDINITIS AQUILEA

El signo clínico más frecuente es una hipersensibilidad y dolor a la palpación de la zona del tendón o al presionarla. Con frecuencia puede apreciarse un engrosamiento hinchazón o nódulos duros de tejido en el tendón de Aquiles, que será confirmado con la ecografía.

La ecografía es muy específica, se puede hacer en el momento de la consulta si se dispone de ella (como es la norma en centros especializados en Medicina Deportiva) y se puede comparar con el tendón sano y hacer un seguimiento evolutivo. Una de las principales ventajas de la ecografía es que nos permite diferenciar entre una tendinosis aquilea hipervascular (con excesos vasos sanguíneos) o hipovascular, ya que la forma de tratamiento será diferente. Otra ventaja es que permitirá la aplicación selectiva de las terapias regenerativas y que los nuevos ecógrafos de superalta defición que llegarán a la práctica clínica en los próximos años superarán a la RMN en capacidad diagnóstica.

La Resonancia Magnética Nuclear es importante en el caso de que sospechemos pequeñas roturas parciales del tendón u otras alteraciones.

Las radiografías simples permitirán descartar otras causas predisponentes de tendinopatía, como una Enfermedad de Haglund, secuelas de fracturas de la cola del astrágalo u os-trigonum aberrantes, que irriten la zona.

Habrá que hacer un diagnóstico diferencial de otras patologías que se asemejan a la tendinosis aquilea, como son:
– Bursitis pre y retroaquilea
– Paratendinitis (edema en  el paratendon)
– Rotura muscular del soleo o gemelos en la unión con el tendón de Aquiles
– Enfermedad de Haglund
– Rotura parcial del tendón Aquiles
– Enfermedad reumatoidea
– Calcificaciones de hidroxipatita
– Secuelas de fracturas de la cola del astrágalo u os-trigonum aberrante

TRATAMIENTO DE LA TENDINOSIS Y TENDINITIS AQUILEA

El tratamiento de la tendinosis y tendinitis Aquilea en primer lugar es buscar la causa que ha originado la lesión, para posteriormente actuar corrigiendo la causa,

Durante el tratamiento el paciente ha de cambiar de deporte, modificar o restringir su práctica deportiva y extremar los cuidados generales como el calentamiento antes del ejercicio, la aplicación de hielo u, ocasionalemente, tomar medicación.

El especialista debe revisar o recomendar el tipo de calzado más adecuado para su pie, realizar una plantilla para corregir la alineación del retropié, etc., para posteriormente llevar a cabo una reparación y regeneración del colágeno del tendón o, en los casos de tendinosis hipervascular, eliminar el exceso de vascularización.

A la derecha, tratamiento con EPI de la Tendinopatía Aquilea. Electrolisis Percutánea Intratisular

Lesiones pie y tobillo Tendinopatía Aquilea Dr. Manuel Villanueva
Síndrome óseo de impactación o pinzamiento anterior. síndrome de pinzamiento anterior. Lesion Pie Tobillo y pie por el especialista en lesiones deportivas y traumatología Dr. Manuel Villanueva

Extracción de fragmento de 2.5 cm que comprimía e irritaba al tendón de Aquiles

Las tendinopatías son una amenaza en la carrera de todo deportista, aunque no es exclusiva de estos. La del tendón de Aquiles es una de las más frecuentes y, en ocasiones, ha llegado a suponer un antes y un después en las brillantes trayectorias de muchos deportistas.  Es una lesión muy frecuente entre los corredores, aunque no exclusiva de estos. Jugadores de baloncesto, bailarinas, saltadores u cualquier deportista puede sufrirla.

Las técnicas fisioterapia avanzada incluyen terapias mínimamente invasivas, como son la EPI (electrolisis percutánea intratisular) y el plasma rico en factores de crecimiento El plasma rico en factores de crecimiento contribuye a una mejor recuperación de la estructura original del tendón y regeneración del colágeno dañado.

La destrucción de la hipervascularizacion se realizara con proloterapia (infiltración que destruye la reacción hipervascular patológica, que causa más dolor) y EPI.

Si existiera una calcificación, generalmente en la unión del tendon al hueso, se utilizarían las ondas de choque, para destruirla.

Junto a estos tratamientos se realizaran ejercicios específicos para que la regeneración del colágenos sea funcional, es decir sea competente y resistente para la función que tienen que realizar.

Durante 6 semanas el paciente se pondrá una “night Split”, es decir una férula nocturna, la cual mantiene en estiramiento el tendón de Aquiles.

En casos recalcitrantes que no responda a estos tratamientos, se realizara la cirugía. En nuestro caso lo llevamos a cabo por ecografía y a través de una incisión de 1- 2 mm, y por control ecográfico, a lo que llamamos “operar sin operar”. El concepto técnico de este procedimiento es cirugía ultra mínimamente invasiva ecoguiada.

 

Lesiones pie y tobillo Tendinopatía Aquilea Dr. Manuel Villanueva

Deformidad de tobillo, borramiento de hueco pre Aquileo, por secuela de fractura de la cola del astrágalo o mega os trigonum