Prótesis Rodilla: Si Testimonios Hubiera Existido Antes…

Prótesis Rodilla: Si Testimonios Hubiera Existido Antes…. Autora: Asunción Ramos Marcos.

Sé que nunca en vida podré agradecer lo suficiente el trato tan profesional, leal, cariñoso y humano de todo el equipo médico y para siempre amigos

Tengo 76 años, llevo más de media vida viviendo en la localidad de Leganés.

Con prótesis en las dos rodillas hace ya una década. Me vi obligada a reemplazar la de la izquierda, por bloqueo y desplazamiento, si quería volver a andar.

A consecuencia de dicha operación y cuando parecía que habían desaparecido todos mis males, empezó mi calvario al instalarse la temida bacteria ‘ESTAFILOCOCO’. En el equipo médico del hospital cada componente del equipo tenía un plan a seguir. Comencé a sentirme como una autentica ‘conejilla de indias’, sufriendo un carrusel de cuatro intervenciones seguidas, infructuosas todas ellas, en las que no se retiraba la prótesis de rodilla y complementadas con su correspondiente tratamiento intravenoso, con la finalidad de acabar con dicha infección. No dudé del esfuerzo y las buenas intenciones por parte del equipo médico, a pesar de que inadvertidamente la falta de un criterio unánime, o el hecho de que nos lo transmitiesen me supuso un daño moral añadido que comprendo y perdono como ser humano y mujer cristiana que soy.

Como consecuencia de todo este proceso, con tantas intervenciones en vano, fui presa del desánimo, la falta de apetito, la pérdida del interés por mi papel y funciones como mujer y madre de familia. En conclusión, me vi inmersa en una gran depresión. Todo este coctel de negatividad lo viví en el peor de los escenarios, en la planta de traumatología y geriatría, quiere decirse que estuve 6 eternos y largos meses rodeada de señoras de edad longeva en fase terminal, las cuales no comían, se hacían sus necesidades encima, no me dejaban de día ni de noche ni dormir ni descansar; hasta llegaron a morirse, en mi presencia, 3 compañeras de habitación (pobrecitas).

Pido perdón a mis queridos lectores por entrar en estos detalles tan desagradables, sólo pretendo que entiendan en el estado anímico en el que caí en manos del equipo del Dr. Villanueva, tanto el psíquico como el físico cuando ya estaba casi desahuciada en el hospital.

Casualidades de la vida, gracias a Dios y a una amiga de mi hijo que vive fuera de España, la cual conocía al Dr. Antonio Ríos, en Almería, recalé en el mejor equipo médico tanto humano como profesional. Desde el primer momento en que conocen mi caso, con todos los agravantes externos, así como su gran complejidad quirúrgica, he de recalar su honorable sinceridad conmigo y con mi familia, no garantizándome el éxito, debido al avanzado y mal estado clínico en el cual me encontraba.

Tienen delante un nuevo RETO, difícil y muy complicado, pero lejos de arrugarse dan un paso firme al frente, siempre anteponiendo el plano humano al material, con muchísimo tacto, delicadeza, cariño, con su esfuerzo diario, su sacrificio, sus conocimientos, experiencia y toda su sabiduría. Su prioridad era sacarme de esa larga depresión en la que estaba sumergida (lástima de la inexistencia de este espacio).

Su plan de trabajo estaba muy bien estructurado mediante 2 operaciones. Primero sería la extracción de la prótesis de rodilla, poner un espaciador que junto a un medicamento específico tomado diariamente por vía oral acabara con el ‘estafilococo’ y la segunda operación a los dos meses que consistiría en retirar el espaciador e insertar la prótesis definitiva.

Sabíamos que no iba a ser un camino de rosas. En la primera operación el equipo de cirujanos tuvo que emplearse muy a fondo, con mucha destreza y maestría para poder extraer la prótesis de rodilla, prolongándose la intervención de 3 a 6 horas, una operación de ‘Matrícula de Honor’. Pese a ello, los resultados no eran los más esperados. Antes de la última operación, inesperadamente, hubo que realizar otra más porque no se cerraba firmemente la herida quirúrgica al tener varias cicatrices en diferentes trazos, con zonas de mal riego (hecho que me hizo aparecer viejos fantasmas). Se cambió el espaciador por otro nuevo y había que reconducir los tejidos para favorecer la posterior cicatrización, puesto que me habían abierto por esa misma cicatriz 6 veces en medio año, con varias incisiones diferentes y con varias zonas con fistulas, y temían que no se cerrase por completo, echando todo su trabajo por la borda. Pero el Dr. Villanueva una vez más cogió al toro por los cuernos, actuando rápida y hábilmente asumiendo toda responsabilidad. En la tercera y última operación de rodilla se cuidó hasta el más mínimo de los detalles por parte del equipo médico, para poder cerrar y sellar la obra de arte que me habían realizado, así como la citada colocación de los tejidos, cuyo trabajo tan laborioso y artesanal recaló en manos de una prestigiosa cirujana plástica.

El lunes 23 de septiembre mi sueño se hizo realidad y volví de nuevo a caminar después de un año. Posteriormente los entrañables profesionales de la Clínica AVANFI me ayudaron a mejorar considerablemente con los medios y las técnicas más avanzadas que existen hoy en día.

Sé que nunca en vida podré agradecer lo suficiente el trato tan profesional, leal, cariñoso y humano de todo el equipo médico y para siempre amigos. Por todo esto no podía declinar la invitación a colaborar en Testimonios, aportando mis experiencias tanto positivas como negativas, blog que de haber existido entonces me hubiera ahorrado parte del sufrimiento, llanto y frustración. Me entrego en cuerpo y alma a esta comunidad, además de física y moralmente a todos ustedes tanto yo como toda mi familia.

Para finalizar me gustaría dar las gracias eternamente a todo el equipo, especialmente:
Dr. Manuel Villanueva.
Dr. Antonio Ríos.
Dra. Mar Sánchez Somolinos.
Dra. Mercedes Marín
Dra. y Cirujana plástica Elena Jiménez.

Y a todos los profesionales y amigos de la Clínica Avanfi.

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Opinión del Doctor Villanueva sobre este Caso de Prótesis de Rodilla

Asunción

Gracias Asunción por no haberse rendido, por su bondad y por su testimonio.

Asunción tenía una situación terrible, con una infección por una bacteria muy resistente a las prótesis de rodilla, tras múltiples ciclos de antibióticos muy agresivos que fracasaban porque no se quitaba la prótesis de rodilla.

Tenía fístulas en la piel y zonas de mala circulación y una situación muy difícil. Tras varias operaciones previas fracasadas los médicos no se atrevían a reoperarla.

Asunción tenía una prótesis de revisión (con vástagos largos dentro del fémur y de la tibia) con cemento que requirió abrir estos para limpiar todo el material infectado. Sólo la primera operación duró 6 horas. Se confirmó en las muestras de cultivo la infección por la bacteria agresiva.

Luego necesitó una operación intermedia porque un punto de la herida no se cerraba y esto puede hacer que se reinfecte. En la segunda operación de rodilla cambiamos el espaciador de cemento con antibióticos pero la buena noticia fue que los cultivos que tomamos ya estaban limpios de infección, luego la primera parte la estábamos consiguiendo.

Finalmente, en una tercera operación pudimos reconstruir la articulación y ha podido volver a caminar. Sólo ella y los suyos saben que el proceso fue muy doloroso y exigente.

De todos los casos tan especiales nace una amistad y en este caso, su hijo Nacho y yo, empezamos una bonita amistad que nos llevó a correr maratones por todo el mundo.

Gracias Asunción por su lucha y su bondad.