Me Duele la Espalda: ¿Tengo una Hernia Discal?

El dolor de espalda por hernia discal es uno de los más frecuentes entre la población y más incapacitantes. La Sociedad Española del Dolor (SED) estima que el 80% de la población sufrirá dolor lumbar y/o ciática al menos una vez en la vida.

Entre el  50% y el 80%  de los pacientes, además, los padecerá de forma recurrente.

La columna es una región anatómica que se lesiona con relativa frecuencia en el deporte, aunque no en todos los tipos de actividad física.

Los mayores enemigos ‘deportivos’ de la espalda son los de impacto, aquellos en los que debido a saltos, giros o malas posiciones, se produce la sobrecarga en los discos, sobre todo en los lumbares, y desencadenan la aparición de la lesión.

Entre los más destacados están: fútbol, baloncesto, voleibol, tenis o ciclismo. Algunos ejemplos, por todos conocidos, son los casos de Santi Cazorla, Touré o Higuaín.

Lesiones Columna y Cuello / Hernia Discal por el especialista en traumatología Dr. Villanueva

Síntomas de la Hernia Discal

Los cuadros dolorosos de origen degenerativo de los discos intervertebrales y articulaciones de la columna se presentan preferentemente entre los 30 y 50 años, en el periodo más productivo de la vida.

El envejecimiento del disco intervertebral provoca un descenso en la altura de la columna con una tendencia a la migración hacia atrás, hacia el canal medular, pudiendo comprimir las estructuras nerviosas.

El disco intervertebral es una almohadilla o cojinete que amortigua los pesos y las cargas que soporta la columna. Si pierde agua, si se deshidrata, pierde esta capacidad y esto provoca una sobrecarga en las carillas articulares de la columna, lo cual es causa de dolor, y un envejecimiento prematuro de la misma (“síndrome facetario”).

El disco puede salirse de su anillo de contención, el anillo fibroso, generando una hernia discal.
Un traumatismo importante, directo o indirecto (levantar un peso excesivo), pueden ocasionar que se sobrepase la capacidad de absorber impactos del disco y del anillo fibroso, produciendo una hernia aguda, cuya manifestación puede ser inmediata o a posteriori.
En este caso, el propio disco puede comprimir o irritar las estructuras nerviosas del canal medular, dando cuadros de dolor central (lumbalgia pura) o irradiado a las piernas (lumbociatalgia).
El disco es causa de dolor en cualquiera de los casos y es motivo de estudio y de debate el llamado “dolor discogénico”.

Lesiones Columna y Cuello / Hernia Discal por el especialista en traumatología Dr. Villanueva
Me duele la espalda ¿Tengo una hernia discal?

¿Qué hago si me Duele la Espalda por Padecer una Hernia Discal?

Más del 90% de los cuadros de hernia discal tienen lugar en dirección posterolateral a nivel de las vértebras L4-L5 y L5-S1, con la consiguiente compresión de los nervios correspondientes L5 y S1.
Son más frecuentes en edades más jóvenes de la vida o por esfuerzos o cargas mayores.

La mayoría de los pacientes responden al tratamiento analgésico con antiinflamatorios, relajantes musculares y reposo.
Para reducir la presión del disco hacia la raíz, los pacientes suelen dormir de lado, evitando permanecer de pie o sentado.

El tratamiento inicial de la hernia discal más eficaz consiste en administrar inyecciones intramusculares de corticoides, los cuales provocan un efecto antiinflamatorio muy potente.

Cuando el dolor ha cedido de manera importante, se puede complementar el tratamiento con fisioterapia. Su objetivo debe ser reducir la contractura muscular y aliviar la sintomatología.

Tratamiento de la Hernia Discal

La fisioterapia y las medidas de rehabilitación serán de enorme utilidad en la mayoría de los casos de hernia discal, salvo hernias de disco extruidas y migradas u otras alteraciones graves, pero incluso las hernias discales extruidas pueden llegar a reabsorberse al perder la conexión con el resto del disco y su nutrición.

Cuando han trascurrido al menos 2 o 3 meses con tratamiento conservador, con medicación y fisioterapia, y el dolor no ha remitido, podemos plantearnos varias opciones.
Los procedimientos mini-invasivos para el tratamiento de la hernia discal incluyen las infiltraciones intradiscales o la discectomía percutáneao el tratamiento quirúrgico.

El tratamiento quirúrgico de la hernia discal se reserva para cuando hay progresión o empeoramiento de la sintomatología, daño neurológico (como una parálisis de alguna raíz nerviosa), retención de orina o pérdida de control de esfínteres. Asimismo, cuando la calidad de vida del paciente se resiente.