Lesiones Musculares. La Epidemia Silenciosa de los Futbolistas

La enfermer√≠a de los clubes de f√ļtbol se llena a golpe de bal√≥n al inicio de cada temporada.

Las lesiones musculares son una de las patolog√≠as m√°s frecuentes en Traumatolog√≠a deportiva y tambi√©n entre los aficionados o profesionales del f√ļtbol. Aunque la mayor√≠a son leves, un 10% resulta grave y puede tener secuelas.

Entre un 25% y un 30% de los deportistas de alto rendimiento las padecen en alg√ļn momento a lo largo de su vida (en estos atletas, entre un 30-40% de su peso corporal corresponde a tejido muscular). A lo largo de una temporada, un equipo profesional de f√ļtbol sufre una media de 20 lesiones musculares.

Estudios clásicos de la UEFA revelaban que un equipo de 25 jugadores sufrirá 45 lesiones por temporada, 24 de ellas menores (menos de una semana de baja) y seis de gravedad (más de un mes), que un jugador debe esperar una lesión muscular grave cada tres temporadas, que cuanto mayor es el nivel de la competición mayor es el riesgo de lesión. La mayoría corresponden a los isquiotibiales (35%), abductores (20%), cuádriceps (20%) y tríceps sural (15%).

Causas Predisponentes de las Lesiones Musculares

Las causas pueden ser intrínsecas, relacionadas con el propio deportista, o extrínsecas.

Entre los factores intrínsecos que provocan lesiones musculares estan el sobreentrenamiento, los calendarios apretados, la elevada exigencia que supone rendir al máximo y mantenerse en la cima, la inadecuada alimentación y el poco descanso, la pérdida de líquidos y sales, las lesiones previas que hayan dejado una fibrosis cicatricial, alteraciones biomecánicas o de la pisada (en el caso del soleo se ha implicado un exceso de talonamiento en la pisada), o un bloqueo de la articulación subastragalina, o las sobrecargas son entre otros factores intrínsecos, la razón de que muchos atletas sufran lesiones musculares.

En la otra cara de la moneda est√°n los¬†factores extr√≠nsecos que tambi√©n provocan lesiones musculares: aquellos que no dependen directamente del deportista. Por ejemplo, en los deportes de contacto suelen darse golpes entre un jugador y otro, entre un jugador y el terreno o con alg√ļn objeto propio del juego (marcos, barandas, paredes, otros).

Los deportes de contacto que con mayor frecuencia causan lesiones son el f√ļtbol, el f√ļtbol americano, el rugby y hockey sobre hielo.

Cuando un jugador est√° fatigado, la coordinaci√≥n entre la contracci√≥n y relajaci√≥n de m√ļsculos antagonistas falla y, por mil√©simas de segundo, se solapan, y aparece la lesi√≥n, como sucede en la famosa lesi√≥n muscular conocida como la ‚Äėlesi√≥n del velocista‚Äô de la que ha sido v√≠ctima Messi, en m√°s de una ocasi√≥n. Se sabe que la potencia global del cu√°driceps es tres veces la de los isquiotibiales, los flexores de la rodilla (en personas no entrenadas puede ser de 5/1), por lo que muchos autores piensan que la sincronizaci√≥n, m√°s que el balance de potencia, es el principal factor que determina la posibilidad de que aparezca.

Entre los factores de riesgo asociados se han postulado la debilidad de la musculatura posterior del muslo con respecto a la musculatura extensora, una pobre posición lumbar, la hipertonía del conjunto soleo-gemelo o la falta de flexibilidad. El momento crítico es el instante previo al apoyo, donde los isquiotibiales frenan la extensión de la rodilla para llevar el pie hacia atrás y los cuádriceps la intentan extender para preparar el inminente impacto del pie con el suelo.

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El Caso de Bale. Lesiones Musculares

El s√≥leo, por su parte, es un m√ļsculo situado profundo a los gemelos, que est√° unido al tend√≥n m√°s potente del cuerpo, el tend√≥n de Aquiles. Es responsable de realizar el impulso para iniciar la marcha, la carrera o el salto. Una rotura de fibras de s√≥leo se produce por una elongaci√≥n del m√ļsculo m√°s all√° de su capacidad de estiramiento.

La rotura muscular es com√ļn en gestos explosivos, de velocidad o cambios de ritmo y los m√ļsculos que con m√°s frecuencia se lesionan son el gemelo y el s√≥leo, los isquiotibiales, el aductor largo y el recto anterior del cu√°driceps. La rotura del s√≥leo es frecuente tambi√©n en jugadores de tenis y en corredores de medio fondo y fondo.

La resonancia magn√©tica es la prueba de elecci√≥n para el diagn√≥stico de las lesiones musculares. La ecograf√≠a no suele ser suficientemente resolutiva en estas lesiones, pero puede ayudarnos en algunos casos a comparar con el lado sano o guiar nuestro tratamiento, siempre que localicemos la lesi√≥n (por ejemplo si infiltramos plasma rico en factores de crecimiento en la zona da√Īada para acelerar su curaci√≥n). En cuanto al tipo de lesiones existen tres grados:

Lesiones musculares Grado I: rotura fibrilar. Es la m√°s frecuente. Se produce una rotura microsc√≥pica a nivel de las fibrillas musculares. El paciente refiere dolor violento que describe como ‚Äúuna pedrada‚ÄĚ y se acompa√Īa de impotencia funcional.

Lesiones musculares Grado II: Rotura parcial. Suele representar el 20% de las roturas fibrilares. En este caso, hay mayor n√ļmero de fibras rotas sin afectar por completo al vientre muscular.

Lesiones musculares Grado III: Rotura total. Lo importante es constatar mediante las pruebas de imagen, el porcentaje de fibras afectadas y así planificar un proceso de rehabilitación.

En los √ļltimos a√Īos se utiliza, cada vez m√°s, un¬†patr√≥n descriptivo de las lesiones musculares: primero se clasifican seg√ļn los criterios previos, criterios radiol√≥gicos y anato-mopatol√≥gicos; despu√©s el¬†primer apellido,¬†que indica la localizaci√≥n concreta de la lesi√≥n y, concretamente, si tiene o no relaci√≥n con la zona tendinosa o conectiva, y finalmente, el¬†segundo apellido,¬†que detalla el grupo muscular afectado en concreto. Por ejemplo hablar√≠amos de una rotura muscular grado I, en la uni√≥n musculotendinosa proximal del b√≠ceps femoral.

En el caso del soleo la localización más frecuente es inferomedial. Las lesiones del soleo en la zona medial o central requieren periodos de recuperación más largos, 6-8 semanas, pues el riesgo de recaída es grande. Las lesiones de la zona externa son más benignas y sus periodos de recuperación menores. La del soleo es una lesión temida en los clubes de élite, es una lesión de la que el deportista parece recuperado, le deja entrenar, pero el riesgo de recaída, al volver a la competición es elevado.  

Tratamiento de las Lesiones Musculares

En cuanto al tratamiento, está directamente relacionado con el tipo de lesión, el tiempo de evolución (justo después de la lesión o varias semanas después) y con el grado de lesión.

I Fase: También se le conoce como fase aguda. Ha de seguirse la regla nemotécnica: RICE (R: rest-reposo, I: Ice-hielo, C: compression-vendaje, E: elevation). Dependiendo del grado de lesión el tratamiento incluye una primera fase de antiinflamatorios, vendaje compresivo, medidas físicas, hielo….durante las primeras 48-72 horas.

A partir de las 48-72 horas, en los casos en que la lesión y el hematoma es muy importante se suele hacer un seguimiento ecográfico del mismo (antes la ecografía no suele ser significativa y la RMN es la prueba de elección) y, dependiendo de la evolución, se puede plantear el drenaje parcial del hematoma, para prevenir encapsulamientos y cicatrizaciones que comprometan la función del grupo muscular. También se puede considerar la infiltración de PRFC para acelerar la reparación y regeneración tisular. Siempre que la lesión sea indentificable, si no sería infiltrar a ciegas y el beneficio de esta terapia no estaría claro.

II Fase:¬†Tambi√©n se le conoce como¬†fase de cicatrizaci√≥n o subaguda. El tratamiento en esta fase est√° orientado a que la cicatrizaci√≥n sea lo m√°s peque√Īa que se pueda y lo m√°s funcional posible.

Las formas de diatermia profunda aceleran tambi√©n la reparaci√≥n de las fibras musculares. A partir de la semana y media o dos semanas, de una forma muy controlada, introducimos ejercicios isom√©tricos, isot√≥nicos, din√°micos y, finalmente, los ejercicios exc√©ntricos y los estiramientos (controlados por el fisioterapeuta), que han demostrado contribuir a organizar las fibras musculares. Nuestras medidas comienzan a orientarse a que la cicatrizaci√≥n del m√ļsculo sea funcional y organizada (las fibras de la cicatrizaci√≥n han de ser longitudinales, en la misma direcci√≥n del m√ļsculo). Hay que evitar cicatrices aberrantes e hipertr√≥ficas y que la reparaci√≥n del m√ļsculo est√© mal estructurada limitando su elasticidad y predisponiendo al deportista a roturas en la misma zona.¬†

III Fase: Reanudación progresiva de la actividad deportiva. También deberán prevenirse nuevas lesiones, realizando correctamente los estiramientos antes y después. En caso de que haya sido una ruptura (parcial o total), en esta fase se realiza el fortalecimiento o potenciación muscular, ya sea con ejercicios terapéuticos específico, o con corrientes eléctricas específicas (electroestimulación) para ese fin.

La cirugía es excepcional. Se reserva para ciertas lesiones crónicas que limitan el rendimiento de los futbolistas. En algunos casos existen síndromes adherenciales por las cicatrices previas.

En estos casos algunas formas de cirug√≠a, como la cirug√≠a ecoguiada ultram√≠nimamente invasiva puede permitir la liberaci√≥n de estas adherencias o realizar fasciotom√≠as controladas, sin generar un da√Īo mayor al deportista y con periodos de recuperaci√≥n muy r√°pidos, al no abrir apenas (incisiones de 1-2 mm sin suturas) ni generar m√°s da√Īo ni fibrosis interna.

Prevención de las Lesiones Musculares

Estas lesiones son frecuentes, como ha quedado reflejado en muchos estudios, pero suponen una enorme presión psicológica y social para el deportista de élite, que la padece, y para los servicios médicos especializados.

Como norma, se deben revisar cuantos factores intrínsecos y extrínsecos se puedan controlar, para reducir, que no eliminar completamente, el riesgo de nuevas lesiones.

  • Preparaci√≥n deficiente (entrenamiento-calentamiento)
  • Lesiones previas, rehabilitaci√≥n inadecuada
  • Fibrosis cicatricial
  • Sobrecargas continuadas
  • Exceso de tensi√≥n muscular
  • Sobrepeso
  • Enfermedades generales ‚Äď medicaci√≥n ‚Äď dieta inadecuada.
  • Alteraciones biomec√°nicas y de la pisada.

El deportista puede necesitar analizar con su equipo médico todos estos factores, para ganar confianza en sí mismo y alejar el riesgo de recaídas y otros fantasmas.

 

Manuel Villanueva y Guillermo Rodríguez
Ver la publicación de este artículo en el Diario El Mundo