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LESIONES EN EL GOLF

Cada vez es más frecuente la práctica del golf entre la población española. Lejos queda ya la idea de deporte elitista y de una minoría. Cada vez hay más campos de golf, el material se vende a precios competitivos y las tarifas son asequibles a la mayoría de los bolsillos. El golf español ha superado la barrera de los 335.000 federados, siendo la comunidad de Madrid, Cataluña y Andalucía las que más practicantes federados aportan y las que lideran el número de campos de golf oficiales que, en todo el territorio nacional, superan los 400. El incremento anual, en el número jugadores federados, ronda el 7%, sólo superado por deportes como el fútbol, la caza y el baloncesto que, de mantenerse la tendencia actual pronto será desbancado del tercer puesto por el golf en número de practicantes y en deportistas federados.

Como cualquier actividad deportiva muy técnica el golf no está exento de causar lesiones específicas; son las llamadas tecnopatías.

Lógicamente las tecnopatías del golf giran entorno al uso del palo con el que hemos de golpear la bola con precisión. La manera en que sujetemos el palo de golf, su longitud e incluso su composición, puede condicionar una serie de problemas. Es un deporte muy técnico que exige de una enseñanza previa mediante un profesor de manera que se depuren los posibles errores relacionados con su práctica que nos impidan progresar o nos predispongan a sufrir lesiones.

Algunas de las lesiones del golf se ven favorecidas porque el jugador no practica otros deportes complementarios que mejoren su condición física. Esto es común a otros deportes que tienen un componente lúdico o social, como el esqui, un deporte social que aglutina, en ocasiones, a gente que no practica deporte habitualmente.

Desde un punto de vista general las lesiones más frecuentes asociadas a la práctica del golf son:

Lesiones en el Golf del Miembro superior:

-Epicondilitis izquierda y epitrocleitis derecha.
-Tendinitis del hombro izquierdo en el jugador diestro.
-Dolor de muñeca: estiloiditis radial o cubital.
-Tendinitis de muñeca y mano.
-Fractura del hueso ganchoso de la mano
-Síndrome del túnel carpiano.

Lesiones en el Golf del Miembro inferior:

-Tendinitis de los aductores de las piernas.
-Pubalgia.
-Sobrecarga del compartimento interno de la rodilla. Lesiones del menisco y ligamento lateral interno.
-Fracturas de estrés de los metacarpianos.
-Tendinitis del tendón de Aquiles.

Lesiones en el Golf de la Columna:

-Cervicalgias y lumbalgias.
-Artrosis facetaria de la columna lumbar.
-Fractura de las costillas por fatiga.
-Espondilolistesis.
-Reagudización fases de dolor de la escoliosis.

Como se ha comentado, el golf es un deporte muy técnico. Uno de los principales problemas de esta modalidad (las tecnopatías del golf) son los gestos asociados al manejo del palo, estas lesiones se concentran en los miembros superiores y, ocasionalmente, por el mecanismo de golpeo, en la columna. Así si estudiamos las diferentes lesiones en relación con las fases de golpeo tenemos:

Lesiones en el Golf Dr. Manuel Villanueva

GRIP DEL PALO O EMPUÑADURA |LESIONES EN EL GOLF

Según se agarre el mismo y la calidad de éste nos podrá condicionar la aparición de una epicondilitis (tendinitis de la musculatura de la parte lateral del codo, también muy frecuente en el tenis o el pádel), o la aparición de una tendinitis de los tendones de la mano si el palo se agarra con demasiada fuerza. También, pero sobre todo en los jugadores principiantes, al golpear el palo contra el suelo y levantar la típica “chuleta”, provocan un daño en los tendones del codo que se encuentran en la parte interna del mismo (la contraria a la epicondilitis) que provoca dolor desde el codo hasta la palma de la mano, es la epitrocleitis.

Un exceso de presión sobre la empuñadura podrá provocar cuadros de tenosinovitis de los tendones flexores (inflamación de los tendones que van por la palma de la mano y son responsables del cierre del puño). Las percusiones repetitivas del extremo del palo de golf sobre la palma de la mano, pueden provocar una fractura hueso ganchoso (el hueso que nos tocamos en la zona interior y de la palma de la muñeca). Esto provoca dolor en la palma de la mano, en la zona situada en la prolongación desde el dedo meñique hacia la muñeca.

SWING |LESIONES EN EL GOLF

Es la maniobra de torsión del cuerpo destinada a almacenar la energía que se trasmitirá, posteriormente, al golpear la pelota. El pilotaje del cuerpo se consigue, en el caso ideal, mediante la torsión del tronco de 90º, de los cuales, la mitad aproximadamente corresponden a la pelvis, 35º lo ejecutan la columna dorsal baja y los últimos grados de movimiento los realiza el desplazamiento del omóplato o escápula sobre el tórax. La alteración de esta cadena de movimientos o cualquier descompensación provocará problemas en estas estructuras, principalmente en la columna lumbar. Además, como el eje de rotación del movimiento pasa por la parte interna de la rodilla, ésta está sometida a grandes tensiones y fuerzas de compresión a un tiempo, pudiendo provocar una lesión del menisco interno o una distensión del ligamento lateral interno. El paciente puede notar dolor en la parte interna de la rodilla, en ocasiones asociada a un crujido, chasquidos o bloqueos, esto es la sensación de no poder estirar ni doblar la rodilla, como si hubiera quedado “encasquillada”. Si eso ocurre, es obligatorio realizar una resonancia magnética a fin de valorar el estado de los meniscos y del cartílago articular pues, no en vano, la parte medial de la rodilla es la que soporta todo el peso del cuerpo cuando caminamos.

Lesiones en el Golf Dr. Manuel Villanueva

FOLLOW-THROUGH – SEGUIMIENTO |LESIONES EN EL GOLF

En esta fase se produce una transferencia de energía acumulada durante el golpeo de la pelota. El peso del cuerpo es transmitido a las piernas, principalmente a la pierna izquierda, pudiendo provocar una tendinitis de los aductores de la cadera.

El jugador refiere dolor en la ingle o en la región próxima a los genitales con los movimientos de aproximación de los muslos, al subirse a un coche o al levantarse de un sitio que sea bajo.

Los aductores son los músculos encargados de aproximar la pierna y contribuyen a la movilidad de la cadera. Son muy importantes para mantener el equilibrio de la pelvis y su fuerza ha de estar proporcionada con la del músculo recto anterior del abdomen (el músculo de la famosa tableta de chocolate), que se inserta en la parte más alta del pubis. El jugador refiere dolor en la ingle o en la región próxima a los genitales relacionado con los movimientos, sobre todo con la aproximación de los muslos, al subirse a un coche o al levantarse de un sitio que sea bajo. En los casos más avanzados puede provocar cojera y molestias al caminar.

Para prevenir estas molestias, es imprescindible realizar los estiramientos adecuados antes y después de cada jornada deportiva. Como complemento a los estiramientos, es muy interesante un trabajo de gimnasio para potenciar la musculatura: cuadriceps, isquiotibiales, abductores o separadores de la cadera, gemelos y aproximadores de la cadera. Además hemos de realizar un trabajo más específico de la musculatura abdominal superior e inferior. En la fase aguda de la enfermedad, se recomienda reposo deportivo, frío en la región de la ingle, antiinflamatorios y tratamiento rehabilitador, durante un periodo de 2-3 semanas, tras las cuales podremos reiniciar la práctica deportiva.

Otro cuadro, la osteopatía de pubis es la inflamación o degeneración de la unión del tendón de los aductores a nivel del pubis debido al desequilibrio muscular ya comentado. Por un lado, un exceso de tono muscular de los aductores y por otro lado una pérdida de resistencia del recto anterior del abdomen. Estos músculos ejercen una tracción opuesta, unos hacia arriba y otros hacia abajo. Hay personas que pueden estar predispuestas a padecer esta lesión: aquellos pacientes con un acortamiento, congénito o por otras causas, de la musculatura isquiotibial (aquella que se encuentra en la parte posterior del muslo); ello provoca un aumento de la curvatura de la columna lumbar (hiperlodosis) y una colocación de la pelvis hacia delante (anteversión pélvica).

La sintomatología es muy similar a la que ocurre en la tendinitis de los aductores y la prevención también. Si el dolor continúa, es importante realizar un estudio con radiografías para ver si hay calcificaciones o lesiones en la inserción de los músculos a nivel del pubis.

Si a los 3 meses de tratamiento, el paciente no refiere mejoría, se plantea el tratamiento quirúrgico. Se trata de desinsertar uno de los aductores para que se disminuya la tensión entre los dos grupos musculares de funciones opuestas.

En ocasiones hay que hacer un refuerzo quirúrgico de la pared abdominal, como en la operación de hernia inguinal, aunque no exista esta hernia, para evitar la descompensación entre grupos musculares.

 

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FINISH O CONCLUSIÓN DEL MOVIMIENTO |LESIONES EN EL GOLF

Puede realizarse de dos maneras, la primera con la espalda en posición recta que es lo que los técnicos en golf denominan “finish en I”; o bien, se puede acabar con la espalda describiendo un arco, lo que se conoce con el nombre de finish en C. En este último caso, es frecuente que aparezcan dolores lumbares de carácter crónico debido a una sobrecarga de la parte más baja de la columna lumbar y de la unión de ésta con el sacro, lo que se denomina charnela lumbosacra. Este problema comprometió la carrera de José Mª Olázabal debido a los continuos dolores que sufría en la columna lumbar provocados por una técnica característica en el golpeo de la bola y por los muchos años de práctica y éxitos de su vida deportiva.

En el “finish” también puede producirse una lesión en el pie izquierdo. Éste sufre una fuerza en varo, o sea, hacia fuera, además de una torsión por recibir todo el peso del cuerpo sobre el pie.

En el miembro inferior también pueden presentarse otros problemas derivados del complejo mecanismo de golpeo o de las caminatas por terrenos irregulares.

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO |LESIONES EN EL GOLF

Como en otros deportes la conjunción de un buen material, el estudio de la marcha o la corrección de ciertas deformidades con plantillas personalizadas, una depurada técnica y un acondicionamiento general contribuirán a reducir las lesiones en este deporte, ya mayoritario en nuestro país.

La tonificación muscular, el calentamiento y los estiramientos no han de ser menospreciados pues el golf es un deporte en toda regla practicado por mucha gente de todos los niveles sociales y económicos, no sólo un pasatiempo para clases privilegiadas o jubilados.

El tratamiento de muchas de estas lesiones incluye el reposo, frío local y antiinflamatorios. El tratamiento rehabilitador convencional es muy útil, pero no siempre resolutivo.

Muchas de las lesiones referidas, principalmente las musculares y tendinosas, están recibiendo nuevas líneas de tratamiento que ya no son exclusivas de los deportistas de elite, como la infiltración guiada por ecografía de plasma rico en factores de crecimiento.

Este tipo de infiltraciones busca favorecer una recuperación más rápida y natural de los tejidos dañados, sin los efectos secundarios ni los plazos de recuperación y reposo tan prolongados de otros tratamientos más antiguos.

Las principales indicaciones de esta terapia en el jugador de golf son:

  1. Las tendinitis crónicas, como la tendinitis de Aquiles, la fascitis plantar, la epicondilitis y la epitrocleítis.
  2. Lesiones musculares, ya que aceleran el proceso de cicatrización y reparación del tejido muscular. Se ha demostrado que la recuperación de un deportista puede acortarse con estas terapias, además de prevenir futuras roturas y experimentar menor dolor.
  3. Lesiones articulares degenerativas: esta indicación tiene menor nivel de evidencia científica aunque hay estudios que demuestran un alivio del dolor, rigidez y una mejora de la función articular. El mecanismo de reparación parece ser el bloqueo de la degradación del cartílago y de los mediadores de la inflamación asociados a la artrosis y que provoca dolor, derrame articular y pérdida de movilidad.
  4. También se emplean para bloquear los puntos gatillo del dolor en enfermedades como la fibromialgia o síndrome miofascial, donde hay dolores musculares generalizados.

La cirugía ultra-mínimamente invasiva guiada por ecografía, en combinación o no con las terapias biológicas, es una realidad con excelentes resultados clínicos para muchas de estas lesiones como la epicondilitis, tenosinovitis, tendinitis Aquílea o fascítis plantar.

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Es relativamente frecuente la presencia de estas lesiones sobre todo en aquellos recorridos que cursan con mucho desnivel, es decir, con cuestas y pendientes. Ya hemos comentado en esta web que algunos tipos de pies están mas predispuestos a padecerla, como aquellos con poco arco cuyo talón está inclinado hacia dentro (pie plano valgo), aquellos pies con demasiado arco que obligan a tener una posición del talón hacia fuera (pie cavo varo) o personas con algún tipo de alteración de la pisada. El paciente nota dolor en el talón que se irradia hacia la pantorrilla, le provoca cojera y dolor al levantarse por la mañana o tras permanecer un largo rato sentado. El dolor va cediendo conforme pasa el rato y el pie y el tobillo se “calientan”. Si es un proceso avanzado, puede incluso doler en reposo y despertar al paciente por la noche.

El diagnóstico diferencial lo estableceremos con otras lesiones como las bursitis aquíleas o las fascítis plantares.

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