Isabel Guadamillas.

Cada miércoles a lo largo de un año me ha estado llamando para ver cómo estaba, nunca imaginé una atención y preocupación así de un médico hacia su paciente. Es un profesional excelente, pero es mejor persona aún.

El testimonio de mi hijo no puede ajustarse más a la realidad que he vivido y en la que he dependido día y noche de mi familia. Estamos todos muy unidos y creo que es una de las razones por las que todo el largo proceso lo hemos llevado con resignación y cariño. Mi hijo venía a verme cada vez que podía y mi hija trató de conseguir una baja laboral para cuidarme pero fue imposible, de ahí que tuviéramos que contratar a una persona.

Hablar de mi marido es decir que ha sido ejemplar en todo momento, me acostaba, me levantaba, cocinaba, pendiente de mí en todo momento. Afortunadamente, pese a esta carga y la prolongada situación cargada de dolor, no ha surgido ni un roce en la familia en ningún momento y creo que se debe, precisamente, a lo que mencionaba al principio: a nuestra unión y a que creemos en Dios, somos muy practicantes y si tienes fe, las cosas se llevan de otra manera.

Es cierto, como ha relatado mi hijo, que me opuse en reiteradas ocasiones a buscar otros especialistas, pese su insistencia, pero llegó un momento en que vi que la situación se hacía insostenible. Cuando conocí al Dr. Villanueva y salí de su consulta le dije a mi hijo, que adelante, que el médico escogido me había dado toda la confianza, seguridad y optimismo. Yo había pasado por cuatro operaciones previas y cuando me dijo que en lugar de dos me ayudaría a solventar mi problema con sólo una operación vi el cielo abierto. Para mí, él ha sido más que un médico, diría que un padre, pero no es cierto, porque no sé cómo es un padre porque el mío murió siendo yo muy pequeña, por eso digo siempre que ha sido como un hermano mayor (tengo ocho).

Cada miércoles a lo largo de un año me ha estado llamando para ver cómo estaba, nunca imaginé una atención y preocupación así de un médico hacia su paciente. Es un profesional excelente, pero es mejor persona aún.

Tras diez meses en la silla de ruedas, cuando empecé a andar y salir a la calle, la gente me preguntaba si era la misma persona que habían estado viendo tanto tiempo en la silla. Vivo en un pueblo, todos nos conocemos, todo se pregunta y se sabe. Yo les digo que sí.

Ahora, tras mi experiencia, si alguien me pregunta qué consejo daría a los demás, les diría que no esperen tanto tiempo, que busquen soluciones, que existen, porque a mí me las han dado. Que busquen buenos especialistas y que luchen y se apoyen en sus familiares. Porque buscar la calidad de vida de uno mismo y luchar por ella es luchar por la calidad de vida de toda tu familia”.

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