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PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE PRÓTESIS DE CADERA

Preguntas frecuentes cuánto dura una prótesis de Cadera

La cirugía de prótesis de cadera es una operación muy agradecida, de las más efectivas en ortopedia. El momento de operar no lo marca la edad del paciente ni el médico. Es una cirugía de calidad de vida y en la balanza han de ponerse los resultados clínicos y los riesgos de la operación. Los primeros son excelentes en un porcentaje elevadísimo, superior al 95%, los segundos, las complicaciones, son infrecuentes.

El momento indicado para poner una prótesis de cadera es cuando la calidad de vida del paciente se ve limitada de forma importante. Para unos es no poder hacer vida normal, a los 40-60 años esto podría ser trabajar o jugar con sus hijos, o jugar al paddle o al tenis o caminar o montar en bici, o viajar sin cojear o tomar medicación, o pasear o conducir o jugar al golf a otras edades.

La operación consiste en sustituir las partes dañadas de la articulación, la cabeza del fémur y el acetábulo, la parte de la pelvis, por dos componentes de metal, el vástago del fémur y el cotilo.

Las prótesis pueden ser cementadas o no cementadas, dependiendo de la forma de fijación al hueso.

Los componentes no cementados son, generalmente, de cromocobalto o, con más frecuencia de titanio o tantalio porosos o ultraporosos. Sus superficies son muy rugosas para que el hueso crezca dentro de ellas. Se fijan a presión pero luego el hueso del paciente crece en esta rugosidad y hace suya, incorpora, la prótesis de cadera.

El fémur y la tibia se articulan entre sí con dos componentes modulares: la cabeza femoral y el inserto acetabular, que pueden ser de cerámica de baja fricción, de metal o de polietileno de ultra altos enlaces cruzados y baja fricción.

En los casos en que el hueso es de mala calidad, en pacientes mayores o dependiendo de la experiencia del cirujano los componentes se pueden fijar con cemento óseo cargado de antibióticos, que permite una fijación al instante.

La operación dura, desde que se abre la piel hasta que está suturada y colocado el apósito algo menos de hora y media. Hacerlo más rápido no significa nada, lo importante es hacerlo bien. El Dr. Rowland Pritchard siempre decía: “cuanto más rápido las pongas antes las revisaras”.

La cirugía de prótesis de cadera se hace con la menor incisión posible para reducir el dolor y sangrado, pero la incisión no es lo más importante de la operación. Una vez más lo importante es la elección del tipo de prótesis más adecuada para cada paciente y poner la prótesis bien. Por lo tanto la máxima, como decía otro de mis maestros, el Dr. Richard Laskin, “haz incisiones tan pequeñas como puedas pero tan grandes como necesites para colocar la prótesis bien”.

La anestesia suele ser epidural, de las piernas, con sedación. El paciente está relajado o durmiendo a ratos pero no anestesiado de cintura para arriba. En los casos de artrosis grave de la espalda o alguna alteración de la coagulación se puede optar por la anestesia general.

Lo normal son 3-4 días, dependiendo de la edad del paciente o de factores asociados y apoyo familiar.

El paciente debería caminar al día siguiente de la operación de prótesis de cadera, con muletas para quitar presión a la pierna operada. Apoyar en las primeras 24-48 horas y cierta medicación reduce al mínimo posible el riesgo de trombosis venosa profunda.

Si la prótesis está cementada el paciente usa las muletas por seguridad, hasta que gane confianza. Si la prótesis no está cementada se deben usar las dos muletas durante un mes y luego una muleta, la del lado contrario, durante 2-4 semanas más. Con las muletas el paciente hace apoyo parcial y favorece que el hueso tenga menos cargas, exista menor micromovilidad alrededor de la prótesis facilitando que el hueso del paciente fije mejor la prótesis no cementada. La micromovilidad actúa como si pegasemos dos fragmentos de loza con cola y luego estuviéramos moviéndolos mientras fragua el pegamento. Puede ocurrir que se produzca lo que se conoce como fijación fibrosa (que no es igual que la incorporación ósea, que es cuando crece hueso alrededor de la rugosidad de la prótesis). La fijación fibrosa aunque no es frecuente se asocia a una duración menor de la prótesis a 5, 10 o 15 años, por lo tanto quitar las muletas antes de tiempo es una medida que compromete la correcta unión hueso-prótesis.

La rehabilitación tiene varias fases: drenaje linfático, potenciación y reeducación de la marcha y de los movimientos de trasferencia: silla-cama, baño…etc, en los primeros días.

Luego seguir con la movilidad, potenciación, enseñar a subir y bajar escaleras e ir introduciendo pequeños ejercicios para potenciar los abdominales, muslos etc.

A partir del mes y mes y medio se debe forzar la movilidad para que el paciente doble 120º o 140º, casi o igual que el lado contrario.

El paciente camina con muletas al día siguiente. A los 2-3 días es autónomo para casi todas las tareas de la vida diaria pero puede necesitar, sobre todo los pacientes más mayores, ayuda para asearse o vestirse o calzarse.

A las 2-3 semanas se quitan los puntos y el paciente está haciendo ejercicios y caminando cada vez más. La movilidad debe pasar los 100º de flexión.

Si su trabajo es sedentario en 2-3 semanas podría hacerlo, aunque no se aconseja ponerse metas.

Al mes muchos pacientes pueden conducir, ir a nadar, al gimnasio o hacer bici. Todo con precaución.

La sexta semana marca un límite mitad científico mitad de prudencia para ir ganando más movilidad o recuperando, con precaución, otras actividades como las relaciones sexuales, aunque puede que algunas posturas no sean cómodas hasta el segundo o tercer mes.

A los 2-3 meses la mayoría de los pacientes están casi normalizados y tienen control sobre su cadera y no se cansan con las actividades de la vida diaria y van retomando todas sus actividades normales, incluso algunas deportivas.

Para jugar a paddle, tenis o montar en bici normalmente pueden ser necesarios 3-6 meses.

 

 

La prótesis de cadera, en condiciones normales, no duele aunque algunos pacientes pueden tener algún dolor residual los primeros meses. Luego los pacientes pueden hacer vida normal y deportiva, evitando las caídas o los impactos. Se desaconseja correr o saltar, pero se permite a los pacientes hacer gimnasia, senderismo, tenis, paddle, bici, esquí sin arriesgarse con las caídas, incluso subir montañas etc.

La movilidad debe ser casi normal o normal, como la de la pierna no afecta. Esto es importante en todos los pacientes, pero especialmente en pacientes jóvenes con vidas más activas o en las mujeres por las relaciones sexuales o porque no hay limitación para tener un parto normal en posición ginecológica.

Al final la edad no es la condiciona la decisión de hacerse una prótesis, sino el dolor y la limitación funcional. El paciente ha de tener la información correcta y decidir cuándo se opera si su calidad de vida se vea resentida. No se debe esperar hasta no poder más pues esto supone sufrimiento, limitación y pérdida de musculatura, de equilibrio…etc y, sobre todo, años de mala calidad de vida.

A los 30-40 un paciente quiere hacer deporte, tener familia y no tener restricciones, pero ya hemos dicho que correr o saltar pueden hacer que la prótesis se desgaste antes de tiempo.

Las prótesis de metal permiten dar más golpes sin que se acelere su tasa de desgaste, pero también los golpes pueden aflojarla del hueso.

A los 50-60 los pacientes quieren vivir las actividades y el tipo de vida correspondiente a su edad y así sucesivamente.

Por lo tanto, influye en la elección del tipo de prótesis y el tipo de actividad que se suele hacer en cada década de vida.

Puesto que hay una mayor actividad física en edades más jóvenes preocupa especialmente el llamado adulto joven, menor de 55 años, pues el paciente teme necesitar varios recambios de prótesis a lo largo de su vida y hace preguntas como: ¿Cuánto dura la prótesis de cadera?, ¿se podrá recambiar luego?.

La respuesta es que, incluso en pacientes jóvenes, existen modelos de prótesis con supervivencias, a más de 20-25 años, superiores al 90-95%.

Surgen modelos nuevos y el paciente reclama al cirujano lo último, pero el cirujano ha de dar porcentajes de éxitos publicados en series clínicas fiables y en sus propias manos y ha de explicar al paciente que lo último no siempre es lo mejor.

Muchos modelos nuevos no tienen seguimientos a más de 2-5-7 años, eso compromete cualquier información rigurosa que se dé al paciente.

Las prótesis fracasan, en última instancia, por dos motivos. 1. Se desgasta la superficie de los componentes que se articulan entre sí, el llamado par de fricción, generando una viruta (como cuando se rozan dos trozos de corcho) que genera una reacción inflamatoria, pues las defensas del cuerpo tratan de limpiar esa viruta o partículas de desgaste.

2- Se pierde hueso, por golpes, micromovilidad o porque esa reacción inflamatoria que limpia las partículas de desgaste va erosionando el hueso hasta que se llega a un punto crítico en el que se suelta la prótesis o empieza a tener micromovilidad, y dolor y luego movilidad franca.

Si se utilizan pares de baja fricción (muy bajo rozamiento y mínima producción de partículas) la reacción inflamatoria que se come el hueso se reduce. Si además se aumentan los puntos de anclaje del hueso a la prótesis, como se ha conseguido con el titanio y tantalio ultraporosos, la cantidad de hueso que ha de perderse hasta llegar al punto crítico en que la prótesis empieza a tener micromovilidad y a doler es mucho mayor. Las prótesis antiguas no cementadas se anclaban al hueso en un 30-50% de su superficie, las actuales de metales ultraporosos en casi un 90% de su superficie, es decir muchos más puntos de anclaje que habrán de perderse antes de llegar a moverse y doler.

Por lo tanto el cirujano ha de conocer estos diseños y materiales que dan más seguridad, más puntos de anclaje y menos desgaste y que están contrastados a más de 20-25 años y trasmitir al paciente la información fiable.

La segunda preocupación es si luego, si se afloja la prótesis, se podrá recambiar la prótesis de cadera. La respuesta es sí. Hay técnicas de revisión, de injerto de hueso, materiales y diseños especiales para estos casos que exigen, como siempre, superespecialización para obtener los mejores resultados posibles.

Como se demuestra en este vídeo, lo mismo que con una cadera sana.
Vídeo tomado a las 6 semanas de la cirugía

Movilidad de paciente jóven, menor de 55 años, a los 2 meses de la cirugía de prótesis de cadera

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