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LESIONES DE TRICEPS | LESIONES DE CODO

El músculo tríceps braquial (Tríceps brachii o tríceps extensor cubiti) está situado en la región posterior del brazo. Está constituido en la parte superior por tres vientres o porciones: porción larga y vastos interno y externo. Es el único músculo que encontramos en la parte posterior del brazo.

La porción larga se inserta, en la zona proximal, en el borde inferior de la cavidad glenoidea de la escápula; el vasto externo en la aponeurosis intermuscular y en la cara posterior del húmero; el vasto interno en la aponeurosis intermuscular y cara posterior del húmero. En la zona distal se insertan, mediante un tendón común, en la cara posterior y borde del olécranon.

FUNCIÓN DEL TRICEPS

El triceps es el principal extensor del antebrazo, en la articulación del codo, pero también puede extender y aducir o aproximar el brazo o el húmero. Sobre el hombro realiza una acción sinérgica de extensión, debido a que se ubica en la parte posterior del brazo.

La relevancia del tríceps braquial en la región posterior de la escápula radica en que su disposición vertical, entre el músculo redondo menor y redondo mayor, junto con estos músculos y el húmero, forma espacios por los que pasan nervios y vasos de una región a otra. Estos espacios son ventanas o vías anatómicas para los abordajes quirúrgicos. Además el tríeps resiste el descenso de la cabeza humeral.

CAUSAS DE LA LESIÓN DEL TRICEPS

Aunque la práctica deportiva está claramente relacionada con la afectación de este músculo, el uso excesivo del mismo, la falta adecuada de calentamiento previo al ejercicio o un golpe violento en la parte superior del brazo también son motivos frecuentes de aparición de lesiones. Los deportes que implican lanzamientos, como el béisbol, o el levantamiento de pesas son los que tienen mayor riesgo de sufrir problemas en el tríceps.

Otras causas relacionadas con la lesión de este músculo son el envejecimiento, el estilo de vida sedentario, el levantamiento de objetos pesados o el consumo de determinados medicamentos. El abuso de esteroides anabolizantes también es un factor de riesgo.

Lesión de Codo, Luxación de Codo, Traumatología Dr. Manuel Villanueva Lesion triceps

 Aplicación de proloterapia en una tendinopatía hipervascular del triceps.

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EPIDEMIOLOGÍA DEL TRICEPS

Las tendinopatías del tríceps se ven favorecidas por el exceso de carga o por microtraumatimos, deportivos o laborales, repetidos. Cuando el tríceps se coloca en una condición de carga desfavorable, como bajar un objeto muy pesado, el riesgo de lesión se eleva.

Las lesiones graves, como la rotura del triceps, son poco frecuentes (la incidencia es de menos del 1% de las lesiones tendinosas del miembro superior), estas pueden aparecer después de un traumatismo o de una cirugía. Se han publicado roturas del tríceps tras una artroplastia total de codo.
La rotura del tendón del tríceps es muy infrecuente y puede ocurrir tanto en hombres como en mujeres.
La edad media de aparición está entre la tercera y cuarta década de la vida, pero las roturas del tríceps se han observado en ambos extremos del espectro de edades, incluyendo a niños (de siete años de edad), a adolescentes en los que la fisis del olécranon acaba de cerrarse, hasta individuos en la octava década de la vida.

Entre los factores predisponentes de esta lesión se enumeran los trastornos endocrinos, la insuficiencia renal o la bursitis del olécranon crónica.

TIPOS DE LESIONES DEL TRICEPS

Grado 1. Distensión muscular del tríceps. Es esencialmente un ” tirón muscular”. Es suave y hay poca o ninguna pérdida de fuerza.

Grado 2. Implica algún desgarro de las fibras musculares.

Grado 3. Implica ruptura del músculo y daño en fibras y tendones, incluso en la unión al hueso del mismo.

CUADRO CLÍNICO DE LAS LESIONES DEL TRICEPS

El paciente refiere dolor leve, moderado o severo, dependiendo del grado de lesión.

Si el paciente tiene una tendinopatía los síntomas variarán, como en otras localizaciones estudiadas en esta web, desde dolor con el ejercicio, después de este o antes del ejercicio y durante el mismo, con limitación funcional y pérdida de fuerza.

Puede haber hinchazón  o aparición de hematomas si ha habido una rotura de triceps. En estos casos, y según el grado, se puede producir la pérdida de fuerza. Mas rara vez los pacientes podrían tener calambres o espasmos musculares.

DIAGNÓSTICO DE LAS LESIONES DEL TRICEPS

Aunque el diagnóstico de la rotura del triceps es habitualmente clínico, en algunas ocasiones la rotura del tríceps, sobre todo si es parcial, puede pasar desapercibida debido tanto al enmascaramiento de los signos principales como, dolor, tumefacción y equimosis de la fase aguda, como a la persistencia de cierto grado de movilización activa.

Se aconseja, por tanto, la realización de ecografía como primera exploración complementaria y recurrir a la Resonancia Magnética en casos de duda diagnóstica.

La ecografía puede objetivar zonas de tendinosis o tendinopatía crónica hipo o hipervascular y permite la comparación con el lado sano, el control evolutivo y la administración de tratamientos ecoguiados con la máxima precisión.

Codo Avanfi Lesion triceps 03Aplicación de ondas de choque.

TRATAMIENTO DE LAS LESIONES DEL TRICEPS

En las tendinopatías crónicas, según sean hipo o hipervasculares, están indicadas las mismas pautas que en otras tendinopatías crónicas.
En las fases de agravamiento se puede tratar con reposo y aplicación de frío local seguido de una fase de recuperación o regeneración tisular con otras medidas conservadoras (Electrolísis percutánea intratisular, proloterapia en los casos con reacciones hipervasculares, ondas de choque en las entesopatías…o aplicación de plasma rico en factores de crecimiento en casos con deterioro crónico del tejido colágeno). Siempre que esté disponible se harán estos tratamientos guiados por ecografía.

En los casos de avulsiones del tendón, roturas agudas completas y parciales mayores del 75%, se recomienda el tratamiento quirúrgico precoz. Se han descrito numerosas técnicas como la sutura directa transósea, reflexión de una bandeleta de periostio cubital o bien del mismo tendón, avance del tendón o anclaje mediante arpones óseos. Algunos casos de avulsión total se han tratado conservadoramente con resultados satisfactorios, pero con un tiempo de recuperación más prolongado.

En las roturas parciales se recomienda tratamiento conservador mediante inmovilización en ligera flexión de 30° durante 4 semanas, aunque algunos expertos optan por aplicar tratamiento quirúrgico si el desgarro es mayor del 50 % o en deportistas. En pacientes con alteraciones metabólicas que deterioran la estructura tendinosa se recomienda la realización de sutura transósea con refuerzo adicional de fascia o periostio.

El tiempo de inmovilización tras la cirugía oscila entre 10 días y 6 semanas, pero la mayoría de los autores recomienda mantener el codo, entre 3 a 4 semanas, a 30° de flexión. Algunas publicaciones científicas proponen el empleo de una férula articulada, con bloqueo de la flexión de 90°, durante un mes que se colocaría tras 1 o 2 semanas de inmovilización rígida con escayola.

Las complicaciones son mínimas, siendo la re-rotura o la infección, problemas excepcionales. En cuanto a la rehabilitación se estima que puede oscilar entre 7 semanas y 6 meses, aunque puede ser más prolongada en deportistas en los que el objetivo final es la competición.

El tratamiento rehabilitador busca recuperar una función articular que permita hacer los gestos habituales del miembro superior en la vida personal, laboral o deportiva. El codo es una articulación con gran tendencia a la rigidez, sobre todo si se inmoviliza durante tiempo prolongado o si se realizan maniobras desaconsejadas durante la rehabilitación. Retirada la inmovilización, la primera fase de rehabilitación consiste en restaurar una movilidad completa e indolora para iniciar posteriormente el fortalecimiento muscular, para lo que se recomienda esperar entre mes y medio y dos meses tras la intervención.

La potenciación muscular se realiza progresivamente comenzando por un trabajo estático y posteriormente dinámico concéntrico. El trabajo excéntrico que solicita al máximo las estructuras tendinosas se reserva para la fase final. El empleo de isocinéticos permite una musculación menos traumática para el tendón. En todas las técnicas de fortalecimiento es preciso respetar los principios de progresividad, alternancia trabajo/reposo, evolución y equilibrio trabajo/recuperación. Paralelamente al trabajo muscular el deportista deberá recuperar sus cualidades de elasticidad, coordinación y resistencia, por lo que se deben prescribir ejercicios propioceptivos y estiramientos.