Protesis Cadera Paciente Joven Dr. Manuel Villanueva

Infección de Bajo Grado de Prótesis Total de Cadera. Errores y Complicaciones.

Paciente de 72 años a quien se le implantó una prótesis total modular de cadera derecha por artrosis.En el periodo postoperatorio sufrió una luxación que requirió una reducción abierta (una nueva operación) y recambio de componentes modulares (cuello y cabeza) para conseguir una mejor estabilidad. Tras esta nueva operación el paciente tuvo un drenaje prolongado de la herida quirúrgica.El paciente acudió a nuestra consulta tres años más tarde. La exploración clínica objetivaba un acortamiento de 3 cm y una rotación externa de la pierna exagerada, casi a 80º. El paciente tenía dolor, rigidez, limitación de la movilidad de la cadera, una cojera ostensible (además de caminar con una pierna recta y otra en rotación externa) y mucha limitación para las actividades de la vida diaria.

El paciente caminaba con la pierna derecha en rotación externa y tenía un grave acortamiento

Las radiografías mostraban una deformidad en varo del fémur, con acortamiento y remodelación de la cortical medial femoral.

La hipótesis más probable es que el paciente sufriera una fractura periprotésica (una fractura alrededor del implante) que provocó que la fijación de la prótesis de cadera no fuera buena y el vástago femoral se hundiera cada vez más, hasta que se encajó y estabilizó, pero con un grave acortamiento. Esto se acompañó de una remodelación del fémur alrededor del implante en varo y retroversión, hasta la estabilización final, causando el acortamiento y rotación forzada visibles en la exploración clínica y radiológica.

Aunque la propia infección es un factor de inestabilidad y puede ser la causa de la luxación, en este caso, creemos que la fractura no diagnosticada fue el principal motivo de la inestabilidad, del hundimiento y de las cirugías repetidas, las cuales aumentaron el riesgo de infección, como así ocurrió.

Con el diagnóstico de infección de prótesis de cadera, lo indicado era el recambio en dos tiempos quirúrgicos.

Tres años tras la reimplantación, el paciente no tiene dolor alguno, la movilidad de la cadera es casi normal y la longitud y posición de la pierna se han recuperado. La deformidad del fémur está corregida.

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