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AVULSIÓN DE LAS ESPINAS EIAS | LESIONES DE CADERA Y PELVIS

Las lesiones o fracturas por avulsión de las apófisis de la pelvis son generalmente lesiones deportivas que afectan a adolescentes. Son más frecuentes en hombres que mujeres en proporción 2-3:1.
En algunos trabajos, con seguimiento a largo plazo se observa que su curso podría no ser tan benigno y derivar en limitación para las actividades deportivas en la edad adulta. Las lesiones de cadera y pélvicas son relativamente raras en los atletas jóvenes. Las contusiones y las lesiones mucuslotendinosas son las más frecuentes en la región de la cadera y pelvis. Las avulsiones de apófisis y las fracturas de estrés son las lesiones más comunes óseas. Las fracturas epifisarias, diafisarias o patológicas son entidades más raras que, generalmente, requieren tratamiento quirúrgico. El diagnóstico diferencial se establece con la epifisiolisis de la cabeza femoral, la enfermedad de Perthes, las displasias, sinovitis, tumores o procesos infecciosos.

En los niños existe la posibilidad de que aparezcan avulsiones de las apófisis de la cadera y del anillo pélvico, pero son infrecuentes. Sin embargo, este tipo de cuadro ha aumentado debido a la participación de adolescentes en competiciones deportivas más exigentes y a la mejora en el diagnóstico con las nuevas técnicas de imagen. 
Generalmente el tratamiento es conservador, reservando el quirúrgico para ciertas indicaciones. Las complicaciones son la pseudoartrosis dolorosa, la exostosis o la osteonecrosis.

FRACTURA AVULSIÓN DE LA ESPINA ILIACA ANTEROSUPERIOR O ANTEROINFERIOR

La fractura avulsión de la espina iliaca anterosuperior o anteroinferior pueden ser difíciles de diagnosticar.

Las lesiones de las apófisis de la pelvis ocurren, típicamente, en adolescentes, y pueden comprender desde apofisitis de tracción hasta una fractura avulsión, debido a la combinación de una contracción crónica muscular y la falta de madurez esquelética.

Las fracturas por avulsión de la espina iliaca anterosuperior, la cresta iliaca y el pubis son relativamente comunes, pero las de la espina iliaca anteroinferior son raras. Se han descrito en pacientes jóvenes pero también en edades medias de la vida, por deportes que implican tracción repetida, como el futbol. El tratamiento suele ser el reposo durante 6 semanas, sin apoyar. Generalmente los deportistas recuperan su actividad a los tres meses. En los casos en que se hace una cirugía el periodo de restricción de actividades deportivas puede ser incluso mayor que tres meses.

Cadera Avanfi Avulsion Espinas 01

Fractura avulsión de la espina iliaca anterosuperior
Las fracturas por avulsión pueden causar dolor persistente, aparecer como exostosis grandes y confundirse con un pseudotumor, incluso décadas después del traumatismo inicial, pudiendo ser tratadas con resección quirúrgica y reanclaje del músculo con buenos resultados. El diagnóstico diferencial se establece con pseudotumores y es importante, si se diagnostica tardíamente, escuchar la historia de un traumatismo en la adolescencia.

FRACTURA POR AVULSIÓN DEL TRONCANTE MENOR

Las fracturas por avulsión del troncante menor son muy raras. Se suelen confundir con lesiones musculares o alteraciones de la articulación de la cadera. Generalmente ocurre en adolescentes, en relación con ciertos deportes de salto o carrera (salto de longitud, baloncesto…). En estos casos el tratamiento más común es el reposo sin apoyar durante 6 semanas y la vuelta progresiva a la actividad física. 

Las fracturas por avulsión de la inserción del aductor son una entidad dolorosa que afecta a la inserción media y proximal de los aductores. El diagnóstico es la sospecha, pues se confunde con dolor de la articulación, la gammagrafía y la RMN, que ha de ser dirigida pues la mayoría de los estudios de pelvis no llegan hasta esta zona.  

La clínica es dolor difuso inguinal, o del muslo, asociado a cambios de sobrecarga o estrés óseo.

El diagnóstico diferencial de la Avulsión de las Espinas EIAS habrá que hacerlo con otras causas de dolor de cadera en atletas: dolor articular, osteítis del pubis, síndrome de intersección isquiática, cadera en resorte, hernias y fracturas por avulsión. Otros, en función del grupo de población, son la necrosis avascular, el síndrome de dolor regional complejo o las lesiones del labrum.

FRACTURA AVULSIÓN DE LA TUBEROSIDAD ISQUIÁTICA

Las fracturas por avulsión de la tuberosidad isquiática son raras. Aunque son propias de pacientes jóvenes o niños, por tracción de los músculos isquiotibiales, se han descrito también en pacientes mayores, por un mecanismo de abducción forzada.

Es fundamental sospecharlas, como paso previo a establecer un diagnóstico correcto.

El diagnóstico diferencial de la busitis del Psoas se establece con los tumores del isquion, Enfermedad de Perthes o pseudotumores. Si no se tratan correctamente pueden acabar en una unión fibrosa, pero los dolores suelen remitir en casi todos los casos, aunque algunos trabajos hablan de un porcentaje alto de pacientes con limitación para algunas actividades deportivas en la edad adulta.

El tratamiento quirúrgico pone en riesgo el nervio ciático, por lo que se tiende a evitar. Sin embargo está indicado en aquellos casos con un desplazamiento mayor de 2 cm o si el nervio está dañado, para explorarlo y descomprimirlo. Con un abordaje subglúteo se pueden prevenir alguna de estas complicaciones.